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Qué ver en Asturias – Parador Monasterio de Corias
Sábado 21 de marzo de 2026
ÍNDICE
Mapa
Todos los puntos visitados a lo largo de esta escapada están recogidos en este mapa de “Asturias variado”: ver mapa. Si pulsas desde tu MÓVIL en el link anterior se te pasarán mis iconos directamente a tu Google Maps.
Para PASARLO A LA APP MAPS.ME (que es la que me guía en todos mis viajes y rutas por mostrar mucho mejor los senderos que Google Maps y por funcionar a la perfección sin conexión) solo tenéis que seguir estas instrucciones.
Introducción
El Parador de Corias es uno de los alojamientos más singulares del norte de España. Ubicado en un antiguo monasterio monumental, combina patrimonio histórico, entorno natural y servicios hoteleros de alta calidad en pleno occidente asturiano.
Después de alojarme en él en dos ocasiones, la experiencia ha sido tan alucinante que he decidido dedicarle un artículo completo, porque es uno de esos rincones que te atrapan por completo y en los que merece la pena detenerse para disfrutar de cada detalle.
Si estás buscando qué ver en Cangas del Narcea o dónde alojarte en Asturias, este Parador es una de las mejores opciones.
Historia del Parador Monasterio de Corias
El Parador de Corias se ubica en el antiguo monasterio de San Juan Bautista de Corias, un conjunto monástico construido entre los años 1022 y 1044.
Conocido como el “Escorial de Asturias” por su monumentalidad, el edificio ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, manteniendo siempre su relevancia cultural, religiosa y patrimonial.
Ha tenido distintos usos a lo largo de su historia: nació como monasterio, más tarde funcionó como Colegio Mayor entre 1960 y 1985 y, durante un tiempo, algunas de sus estancias albergaron también oficinas municipales. Hoy, tras su rehabilitación, se ha convertido en uno de los paradores más singulares de España.
Hasta noviembre de 2025, el monasterio mantuvo una singularidad única dentro de la Red de Paradores: fue el único establecimiento en el que los huéspedes convivían con una comunidad de monjes dominicos, que residían en el propio complejo y gestionaban la iglesia anexa.
Además de su valor histórico, el parador sigue sumando reconocimientos en la actualidad. De hecho, ha sido elegido por séptimo año consecutivo como el mejor parador de España dentro de la Red, que cuenta actualmente con 99 establecimientos repartidos por todo el país.
Lo que hace único al Parador de Corias
Descripción del Parador (información práctica)
Entorno y ubicación
El Parador se encuentra en Cangas del Narcea, en un entorno natural destacado del occidente asturiano, junto al río Narcea.
Muy cerca se sitúa el Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, lo que permite complementar la estancia con rutas de senderismo, naturaleza y actividades al aire libre.
Además, la zona forma parte del territorio de la Denominación de Origen Protegida Cangas, conocida por su viticultura heroica, un tipo de cultivo que se desarrolla en condiciones extremas, con viñedos en pendientes pronunciadas, terrenos difíciles y un trabajo mayoritariamente manual. Esto permite también visitar bodegas y viñedos cercanos.
¿Sabías que…? Asturias forma parte de las pocas regiones de España donde se practica la viticultura heroica. Este modelo, tan exigente como singular, también está presente en otros lugares como la Ribeira Sacra o las Islas Canarias, y en regiones de Europa como Cinque Terre (Italia) o algunas zonas de Austria, donde el terreno obliga a mantener técnicas tradicionales adaptadas al paisaje.
Instalaciones y espacios
El edificio se organiza en torno a dos claustros interiores, que estructuran todo el conjunto.
Entre sus instalaciones se pueden encontrar:
Restaurante
El parador dispone de restaurante propio con una propuesta basada en la cocina tradicional asturiana, utilizando productos locales. En la carta se incluyen platos típicos como:
Todo ello acompañado de los vinos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cangas, propia de la zona.
Información útil para la visita (actualizada en marzo de 2026)
Piscina
La piscina climatizada es de acceso gratuito para los huéspedes.
Está abierta todos los días de la semana, de lunes a domingo, en horario de 9 a 21 horas.
El horario puede variar ligeramente según la temporada.
Spa
El spa es un servicio de pago con un precio entre 25 € y 45 €, dependiendo de tarifas, bonos o condiciones (precio medio aproximado: 40 €).
El acceso se realiza en turnos de 90 minutos y es necesario reservar con antelación.
Los horarios pueden variar según la época del año, aunque de forma general:
Gastronomía y desayuno
El desayuno es tipo buffet con productos regionales y tiene un precio de 22 € por persona.
Si tienes pensado comer o cenar en el restaurante, es recomendable reservar con antelación, especialmente en fines de semana o en épocas de mayor afluencia.
Visita guiada por el monasterio
De lunes a sábado a las 10:30 horas se ofrece una visita guiada gratuita.
NO es necesario reservar con antelación.
Visita guiada a la iglesia
La iglesia no puede visitarse por libre, pero existe la opción de realizar un recorrido guiado por 6 €.
NO precisa reserva previa; basta con estar a las 11 horas en la puerta del templo.
La realiza el mismo guía que se encarga del recorrido por el parador.
Actividades: “Naturaleza para los Sentidos” en Cangas del Narcea
Si estás buscando qué hacer en Cangas del Narcea más allá de lo típico, este programa es una de las mejores formas de descubrir la zona de una manera diferente.
Dentro de “Naturaleza para los Sentidos”, el Parador ofrece distintas experiencias pensadas para conectar con el entorno, conocer la cultura local y disfrutar de la naturaleza del suroccidente asturiano de forma más auténtica.
Estas son algunas de las experiencias disponibles:
1 – Historias forjadas: Besullo
Un recorrido por este pequeño pueblo que permite conocer su historia, su arquitectura y su tradición etnográfica, muy ligada a la actividad ferrera y a la figura de Alejandro Casona.
Un lugar de postal que cautivó mi corazón por completo y que no os podéis perder si estáis por la zona.
2 – Leitariegos salvaje: ruta en 4×4
Una experiencia perfecta si te gusta la naturaleza, en la que te adentras en el entorno del oso pardo dentro del Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.
Aprenderás a identificar rastros de fauna y a entender mejor este ecosistema único de Asturias.
3 – Los sabores de la colmena
Una actividad centrada en la apicultura tradicional en Asturias, donde descubrirás la importancia de las abejas en el medio natural.
Incluye observación de colmenas y degustación de miel y productos locales.
4 – Entre montañas y sabores: ruta en 4×4 con picnic
Una de las experiencias más completas: combina naturaleza, fauna, cultura y gastronomía en un recorrido por la montaña asturiana.
Incluye interpretación del paisaje, visita a enclaves como el entorno del Santuario del Acebo y picnic en plena naturaleza.
5 – Vinos con historia (Bodegas Martínez Parrondo)
Si te interesa el enoturismo en Asturias, esta experiencia incluye visita a viñedos y bodega, explicación del proceso de elaboración y cata comentada de vinos de la DOP Cangas con productos locales.
Viñedos en Cangas del Narcea
Además de estas experiencias, también puedes visitar otras bodegas de la zona, como la Bodega Monasterio de Corias, con reserva previa directamente con la bodega (aprox. 20 € por persona) y posibles descuentos para huéspedes.
Una opción muy recomendable si quieres profundizar en la tradición vitivinícola de Cangas del Narcea.
¿Sabías que…?
Cada vez que te alojas en un establecimiento de la Red de Paradores estás contribuyendo a un modelo de turismo diferente.
Los Paradores se ubican en edificios históricos o en enclaves naturales de especial valor, con el objetivo de conservar el patrimonio cultural, proteger el entorno y dinamizar económicamente zonas que, en muchos casos, están menos desarrolladas turísticamente.
De esta forma, cada estancia contribuye a:
Mi experiencia en el Parador Monasterio de Corias
En septiembre de 2025 regalé a mi chico por su cumpleaños una estancia en el Parador de Corias. El flechazo fue inmediato, tanto que en marzo de 2026 repetimos.
Después de pasar un total de tres noches allí, puedo decir que me he quedado completamente enamorada del lugar. Porque no es solo un alojamiento, es una experiencia en sí misma. Es tan grande, tan especial y con tanta historia… que puedes pasar perfectamente un día entero disfrutando de su interior sin necesidad de salir.
La visita guiada fue clave para entenderlo todo. Nos permitió descubrir muchos de los secretos y recovecos del monasterio. Para mí es totalmente imprescindible si te alojas allí, porque no solo aporta contexto, sino que cambia por completo la forma en la que ves el Parador.
Después de explorarlo prácticamente al completo, tuvimos claro desde el primer momento cuáles eran nuestras estancias favoritas.
Los claustros
Hay dos claustros, y cada uno tiene una personalidad completamente distinta:
El Claustro de Ocio, donde se encuentra la cafetería. En su parte central han recreado una especie de pequeño bosque en el que puedes encontrar distintas especies de árboles: desde una secuoya plantada por los monjes hace más de 100 años, hasta abedules de corteza blanca, pinos pinaster, acebos o un tejo.
Este último tiene su propia historia, ya que es conocido como “el árbol de la vida y de la muerte”: su corteza se ha utilizado por sus propiedades medicinales, pero al mismo tiempo sus hojas contienen un potente veneno capaz de resultar letal en grandes dosis.
El Claustro Noble es un jardín con formas geométricas perfectamente cuidadas, donde todo cambia por completo. Es un espacio mucho más silencioso y pausado, de los que invitan a sentarse y simplemente observar.
Aquí encontramos una de las anécdotas más curiosas del parador: una araucaria hembra plantada por los monjes hace más de 100 años. En su día también había una araucaria macho justo enfrente, pero con el tiempo terminó secándose y murió. A partir de ese momento, la araucaria hembra empezó a deteriorarse poco a poco.
Intentaron plantar otros árboles en ese mismo lugar para ver si conseguían equilibrar la situación, pero todos acababan muriendo con el tiempo. Finalmente, dejaron de plantar en esa zona, ya que ninguno lograba sobrevivir.
Desde entonces, la araucaria ha seguido un proceso de deterioro muy lento. A día de hoy sigue en pie, pero va muriendo poco a poco.
Existe la teoría (no confirmada) de que sus raíces podrían estar afectando a cualquier árbol que se plante cerca, impidiendo su crecimiento. No se sabe con certeza qué ocurre, pero lo cierto es que nadie ha conseguido que otro árbol prospere en ese punto desde que desapareció la araucaria macho.
Sin duda, el Claustro Noble es mi favorito. Me tiene completamente cautivada desde la primera vez que lo vi. Quizá sea por esas formas geométricas que, siendo yo tan cuadriculada, me generan una sensación de calma difícil de explicar. Me encanta sentarme en la fuente central y simplemente disfrutar del entorno.
La biblioteca
Y luego está un rincón que merece una mención aparte: la biblioteca. Ubicada en una antigua sala del monasterio, cruzar sus puertas es sentir que te transportas directamente al mundo de La Bella y la Bestia. Es tan bonita y tan mágica que nos tiene completamente atrapados. Pasamos allí muchos ratos, simplemente sentados, disfrutando del lugar.
Este espacio sobrevivió al gran incendio de 1744, que destruyó gran parte del monasterio original. Gracias a eso, hoy se conserva prácticamente tal y como era entonces, formando parte del edificio actual de estilo neoclásico.
Además, toda la estructura de madera está protegida y catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que refuerza aún más su valor histórico y patrimonial.
Durante siglos, fue uno de los lugares más restringidos del monasterio. Aquí se guardaban los libros más valiosos y la puerta permanecía cerrada casi siempre. Solo los monjes tenían acceso… con una excepción: cuando el monasterio funcionó como Colegio Mayor, los alumnos de último año podían entrar únicamente el último día para realizar sus exámenes finales.
De hecho, cuentan que muchos de esos antiguos alumnos, cuando vuelven hoy al parador, se emocionan al entrar. Algunos incluso dicen que “les tiemblan las piernas”, porque durante su etapa como estudiantes apenas podían levantar la vista del examen… y nunca llegaron a fijarse realmente en el lugar en el que estaban.
Otro de los detalles curiosos es que ya no quedan libros originales. El último salió de allí alrededor de 1835, coincidiendo con la desamortización de Mendizábal, un proceso histórico en el que muchos bienes de la Iglesia fueron expropiados y vendidos, lo que provocó el vaciado de numerosos monasterios y la dispersión de su patrimonio.
Sin embargo, hay un ejemplar que ha conseguido sobrevivir: uno de los monjes benedictinos logró sacar un libro escondido entre sus ropas. Años más tarde apareció en un gallinero, fue encontrado por una familia de Madrid y, con el tiempo, terminó regresando al monasterio. Hoy se conserva en el Parador, en una vitrina en la zona de recepción.
Actualmente, la biblioteca sigue siendo un espacio vivo, abierto las 24 horas, que funciona como una biblioteca de “libros viajeros”: puedes llevarte cualquier libro siempre que dejes otro a cambio, creando así una colección que cambia con cada visitante.
Como curiosidad… fíjate bien en los marcos de las paredes e intenta descubrir cuántos hay… ¡seguro que no lo consigues!
Para nosotros, sin duda, es el rincón más especial de todo el parador.
El museo arqueológico
Una de las peculiaridades del Parador de Corias es que, si accedes desde el parking subterráneo, la entrada se realiza directamente a través del museo arqueológico, lo que convierte la llegada en una experiencia completamente diferente desde el primer momento.
En él se conservan restos de la iglesia fundacional construida en el siglo XI por el conde don Piñolo y la condesa doña Aldonza.
Precisamente desde el propio parador es posible hacer una ruta muy recomendable hasta el Mirador del Piñolo, estrechamente ligada a la figura del conde.
Tras perder a sus cuatro hijos siendo niños y no poder tener más descendencia, decidieron dejar su legado en forma de “hijos espirituales”, impulsando la creación de este monasterio.
Para ello, primero levantaron una pequeña iglesia que atrajera a una comunidad religiosa. Fueron los monjes benedictinos quienes llegaron en ese momento y, con ellos, tres elementos que marcarían el desarrollo de la zona: el cacao, la cerveza artesanal y el vino, siendo quienes impulsaron el cultivo de viñedos en la zona.
Con el tiempo, aquella construcción inicial dejó de ser necesaria y fue parcialmente desmontada. Sus propias piedras se reutilizaron para ampliar el monasterio cuando se agotaron las canteras cercanas, mientras que los cimientos quedaron ocultos bajo tierra, lo que ha permitido que se conserven hasta hoy.
Durante las excavaciones se encontraron enterramientos y distintos objetos que han servido para entender cómo se utilizaba este espacio y cómo evolucionaron los rituales funerarios a lo largo de los siglos.
Según se cree, la mayoría de los restos humanos encontrados pertenecen a miembros de la comunidad religiosa, ya que eran los únicos que podían ser enterrados en el interior del templo.
Además, en el museo se exponen piezas halladas durante las excavaciones, como cerámicas o utensilios que reflejan la importancia comercial de la zona. Algunas, como la cerámica procedente de Talavera de la Reina, evidencian intercambios más allá del entorno local.
Muchas de estas piezas son propiedad del Principado de Asturias y se van alternando entre el propio parador y el Museo Arqueológico de Asturias, por lo que la exposición cambia con el tiempo.
No suena nada mal como forma de entrar en un edificio con más de mil años de historia, ¿verdad?
Las habitaciones
Las habitaciones fueron otro de los grandes puntos fuertes que nos dejaron sin palabras: amplias, elegantes y con unos baños enormes. Mención especial a la bañera, que es enorme. ¡Me encanta!
Pero lo más curioso es que su tamaño no es casual. Actualmente, el parador cuenta con 76 estancias abiertas al público, y su distribución refleja perfectamente los distintos usos que ha tenido el monasterio a lo largo de su historia.
Entre 1960 y 1985, el edificio funcionó como Colegio Mayor. Durante esa etapa, muchas de las antiguas dependencias se unieron para crear aulas, lo que explica por qué algunas de ellas son tan espaciosas: no eran celdas de monjes, sino espacios de enseñanza.
Tras el cierre del colegio, entre 1985 y principios de los 2000, el monasterio permaneció prácticamente en desuso, antes de su transformación en Parador. Solo algunas estancias (situadas sobre la actual recepción y que hoy corresponden con las suites) siguieron utilizándose como aulas de prácticas y, posteriormente, como oficinas municipales, donde se tramitaban distintos permisos.
Todo esto hace que alojarse aquí no sea solo dormir en un hotel, sino hacerlo en un lugar que ha ido cambiando de función a lo largo de los siglos, dejando huella en cada uno de sus espacios.
El restaurante
El restaurante ocupa lo que antiguamente era el comedor de los monjes: una gran nave rectangular en la que llegaron a comer hasta 250 personas al mismo tiempo. Las comidas se organizaban en largas mesas de madera (al estilo de Harry Potter), con una zona presidida por los monjes de mayor rango.
Hoy el espacio se ha conservado prácticamente intacto, manteniendo esa sensación de amplitud y solemnidad que lo hace tan especial.
La decoración actual rinde homenaje a la tradición artesanal de los conventos: los textiles presentes en las paredes evocan los trabajos realizados por comunidades de monjas en distintos puntos de España. Las lámparas, por su parte, están inspiradas en las cofias de sus vestimentas, reforzando ese vínculo con el mundo conventual.
En cuanto a la gastronomía, cenamos allí todos los días y la experiencia fue simplemente sublime. No solo por la calidad de los platos, sino también por el trato recibido, con mención especial a Mónica y Coral, que hicieron nuestra estancia aún más agradable.
Probamos buena parte de la carta y todo nos pareció delicioso: la crema de andaricas sobre zamburiña braseada, el pote de berza con su compango asturiano, los gajos de tomate con cebolleta fina y ventresca de bonito, las zamburiñas a la plancha con brotes, el lomo de vaca madurada con patatas asadas y pimientos del piquillo o la carrillera de ternera guisada en vino de Cangas.
Pero si hay dos platos que destacaron por encima del resto (y que repetimos varias veces) fueron las croquetas de jamón y el solomillo de ciervo con frutos rojos y setas de temporada. Ambos, absolutamente excepcionales. De verdad, cualquier cosa que diga se queda corta frente a lo que es probarlos allí.
Recuerda que es recomendable reservar con antelación para no quedarse sin sitio.
El spa
Con tantas emociones juntas, nos vino de lujo poder disfrutar del spa, con sus distintos chorros y cabinas, aunque el masaje lo dejamos pendiente para una futura ocasión.
Pero lo más curioso de este espacio es su origen. El spa y la piscina ocupan lo que antiguamente era la bodega del monasterio, el lugar donde se elaboraba y almacenaba el vino. De hecho, la estructura se ha mantenido prácticamente intacta, conservando el mismo tamaño y distribución originales.
Incluso contaba con acceso directo al exterior a través de unas rampas por las que, según se cree, entraban animales y carros para transportar la uva y las barricas.
Hoy ese mismo espacio se ha transformado en una zona de bienestar, pero conserva ese aire especial que hace que no sea un spa cualquiera, sino un lugar con historia.
Por todo esto, y por mucho más, nos fuimos completamente enamorados del lugar y con muchísimas ganas de volver.
Y más aún después de haber tenido el placer de conocer a Daniel, director del Parador desde 2017, que con su cercanía y pasión por el lugar consiguió transmitirnos todavía más todo lo que hace especial a Corias.
Si queréis más planes para hacer en Cangas del Narcea y en el Parque Natural Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, como el famoso bosque de Muniellos, el mayor robledal de España y uno de los mejor conservados de Europa, aquí os dejo algunos.
Conclusión
Hay rincones que te gustan, otros que te sorprenden… y luego están los que, sin saber muy bien por qué, se te quedan dentro. Y para mí, el Parador de Corias es uno de esos.
Porque no es solo un lugar bonito ni un alojamiento especial: es una experiencia que se disfruta desde lo más profundo. De las que te obligan a bajar el ritmo, a mirar con calma y a regocijarse en cada detalle.
Después de haber estado dos veces, tengo claro que no será la última. Porque hay sitios a los que no solo merece la pena ir… sino a los que, inevitablemente, acabas volviendo.
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Enfermera 💉 y viajera 🛩️
🫡 Presidenta de la asociación @asturiastb
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Posdatas
Posdata 1: todos los puntos visitados a lo largo del día están recogidos en este mapa de «Asturias variado»: ver mapa. Para PASARLO A LA APP MAPS.ME (que es la que me guía en todos mis viajes y rutas por mostrar mucho mejor los senderos que Google Maps y por funcionar a la perfección sin conexión) solo tenéis que seguir estas instrucciones.
Posdata 2: me encantaría que dejases un COMENTARIO con tu opinión sobre lo que has leído. ¡Venga, anímate! Siempre se agradece un buen feedback…
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