5. DE ORIENTE A OCCIDENTE, UN PASEO POR LA GEOGRAFÍA ASTURIANA – MIRADORES Y PUEBLITOS CON ENCANTO

Viernes 16 de abril de 2021

Hemos dormido regular pese a que la cama y las almohadas eran muy cómodas y no había un solo ruido. Qué cosas…

Tal y como habíamos quedado con Luis, jefe de cocina y único empleado en el hotel el día de hoy, bajamos a desayunar a las 10 horas. Puntuales tanto nosotros como él, ya tenemos en la mesa 2 zumos naturales de naranja preparados. Pedimos sobre la marcha unas tostadas con jamón y tomate y unas tostadas de huevos fritos (caseros, ñaaamm) y tomate. ¡Todo está muy rico!

Pagamos la estancia con las cenas y los desayunos: solo 58€. ¡¡El precio está genial!!

A las 11.10 horas nos despedimos de Luis, que ha sido muy muy amable.

Arrancamos el coche y pasamos de largo el Mirador Boca de la Ballena que yo ya conocía y que no había llamado mi atención. Además no tiene dónde dejar el coche más que en un mínimo recoveco en la carretera. (Os dejo el vídeo del 2020)

Nuestro primer destino del día es el pueblo de San Emiliano, que nos sugirió Luis tras pedirle recomendaciones de la zona.

Aparcamos delante del cementerio, a 90 metros de nuestro destino. El jefe de cocina nos recomendó NO meter el coche en el pueblo porque los caminos son muy estrechos. Una vez que llegamos a San Emiliano vemos que hay una zona de parking a la entrada del pueblo. Podríamos haber dejado el coche aquí sin problema.

San Emiliano, declarado Conjunto Histórico Artístico y Pintoresco en 1971, ¡¡es guapísimo!! Con todas las casitas en piedra, las vides, florecillas silvestres de múltiples colores, un montón de hórreos (construcciones de madera levantadas sobre 4 pilares que están destinada a guardar el grano de manera que este quede aislado de la humedad; son características del noroeste de España, en especial de Asturias y Galicia)… ¡Me ha gustado mucho! Aunque habitado, desprende al primer golpe de vista un aire fantasmal. Es bastante más grande de lo que esperábamos… No nos hemos cruzado con una sola persona. Este está siendo un viaje privilegiado sin ningún otro turista por el corazón de nuestra tierra, Asturias. 

Nos acompaña de nuevo un maravilloso día azul sin una sola nube. Estamos teniendo una suerte increíble con el clima.

A las 12 horas arrancamos el coche, desandamos camino y hacemos una breve parada en el parking de la presa (43.238132, -6.849124) donde descubrimos un caminito que baja casi hasta el embalse y desde donde se puede sacar alguna foto chula.

Nuestra siguiente parada es el Mirador del Embalse de Salime, que ya visitamos ayer pero sin la luz del sol. Ahora sí que está dando el sol en el agua y las fotos salen mucho más bonitas. 

Nos acercamos a Grandas de Salime a comprar alguna cosa para completar el picnic de hoy y ponemos rumbo al Mirador de A Paicega. Se encuentra a solo 15 minutos en coche de Grandas de Salime y, aunque yo ya había estado, creo que merece la pena desviarse hasta allí. 

El Google Maps se volvió un poco loco para llevarnos a nuestro destino. Basta con llegar al pueblo de Sanzo por la carretera general y de ahí ya sale el desvío para el mirador. Ese desvío lleva a una pista de tierra y piedras de 1,3 km, bastante mala para hacer en coche, pero que nosotros hicimos aunque con un poco de miedo por la posibilidad de pinchar. 

Por la pista de tierra hay unas vistas espectaculares de las colinas, el río Navia al fondo y los montes morados, ¡¡¡¡me encantan!!!! ¡¡¡Que viva la primavera!!!

Llegamos a A Paicega a las 13.15 horas. Hay espacio para dejar el coche sin problema. 

A Paicega fue un poblado construido a mediados del siglo XX para servir de residencia a una parte de los cientos de obreros que trabajaron en la construcción de la presa que dio lugar al embalse de Salime. Hoy en día está abandonado y prácticamente en ruinas, excepto su iglesia, que aún se mantiene en pie.

Nos acercamos hasta el mirador para descubrir que hay una pareja sacando fotos. Mecachis… Nosotros que estábamos haciendo casi todo el viaje solos…

Como ya sé que desde el mirador se ven todas las torres de alta tensión, cosa que desmerece bastante la imagen, caminamos hacia la derecha (mirando hacia el agua) hasta la casa que se encuentra más a la derecha y abajo del todo. Desde aquí tenemos nuestro propio mirador, sin gente y sin que tengan que salir las torres de alta tensión en las fotos. Se ha derrumbado el muro que contenía la puerta y las fotos desde aquí me parecen preciosas.

Disfrutamos muchísimo en este enclave maravilloso y sacamos montones de instantáneas.

Una vez saciado nuestro voraz apetito desde todas las perspectivas posibles, nos acercamos de nuevo hasta el mirador por echar un ojo, aunque estoy segura de que las fotos que hemos sacado desde la casa son insuperables para mí.

Después de 1 hora disfrutando de la magia fantasmal de A Paicega, cogemos el coche de nuevo rumbo a Pesoz. En 20 minutos ya estamos aparcando en el pueblo. Hay parking abundante y gratuito justo en la entrada del mismo. 

Teníamos una idea equivocada de lo que nos íbamos a encontrar, pero el pueblo no despierta nuestra atención así que después de una vuelta rápida nos dirigimos hacia nuestro siguiente destino: Argul. Yo ya había estado en mi visita anterior a la zona. Aquella vez lo poco que vi del pueblo no despertó mi interés, pero decidí darle una segunda oportunidad.

A Argul se llega después de un desvío en la carretera general que nos enlaza con una estrecha y coqueta vía, todo cuesta abajo. Son 4 km de camino que si no viene nadie enfrente se hacen sin problema. Si nos encontramos con algún coche enfrente prefiero no saber cómo se resolvería el dilema ya que, como digo, la calzada es bastante estrecha. 

La cobertura va y viene por momentos. Por eso siempre recomiendo llevar descargado el mapa de Google Maps pasado a la app Maps.me, que se puede ver offline (aún sin cobertura). Todos los puntos mencionados en el post están ya metidos en mi mapa personalizado de Google Maps (ver mapa). Os dejo las instrucciones de cómo pasar un mapa a otro: instrucciones.

Tardamos 10 minutos en recorrer los 4 km. Estacionamos en el aparcamiento habilitado a 500 metros del pueblo. Os recomiendo que NO os metáis con el coche más allá, porque las calles del pueblo son muy muy estrechas. 

Son las 15 horas y el hambre ya empieza a apretar pese al mega desayuno que me metí. Decidimos hacer un picnic junto al coche, disfrutando de la tranquilidad del lugar.

Una vez repuestas las fuerzas vamos dando un paseo hasta el pueblo. Según indican los carteles informativos ubicados a la entrada: «el asentamiento medieval de Argul fue declarado Bien de Interés Cultural por el Principado de Asturias en el 2004. Actualmente el pueblo está prácticamente deshabitado. El aislamiento y la crisis de la economía autárquica tradicional impulsaron a la mayoría de sus antiguos pobladores a la emigración, particularmente a Uruguay. En el pueblo hay 30 casas de las que en la actualidad solo 3 están habitadas. Hoy en día las labores de los escasos habitantes se centran en la ganadería. Sus sobrias edificaciones y lo abigarrado del caserío de pizarra rojiza constituyen una de las manifestaciones arquitectónicas más singulares y pintorescas de la comarca. El espacio está aprovechado al máximo, edificando directamente sobre la roca pizarra del sustrato, sin preparar el terreno y no afectando a las tierras de labor del entorno. No menos singulares son los mecanismos de comunicación empleados en su intrincado callejero, consistentes en la superposición: utilizando túneles, galerías, pasadizos, corredores y voladizos que conforman un conjunto de perspectivas diversas y evocadoras de un mundo anclado en el pasado. Casonas, hórreos, una capilla, bodegas, molinos, lavadero, palomares… dan buena muestra de la riqueza del núcleo«. 

Pasamos 50 minutos recorriendo cada rincón. Medio pueblo está derruido. Parece un pueblo fantasma pero al mismo tiempo me parece un pueblo de cuento, laberíntico, lleno de recovecos. Me ha encantado recorrerlo e investigarlo entero.

Al final del pueblo encontramos otro parking donde NO recomiendo meter el coche puesto que el acceso es muy estrecho, por lo menos el que nosotros encontramos.

Tras esos 50 minutos disfrutando del pueblo (nos encanta demasiado sacar fotos), ponemos rumbo a través de esos 4 preciosos pero estrechos km hasta la carretera general rumbo a Pelorde, un pueblecito que conocí la primera (y única) vez que estuve por esta zona y que me enamoró por la sorpresa y la belleza. 

Se tardan 15 minutos en llegar de Argul a Pelorde. En la actualidad cuenta con 20 viviendas y una población aproximada de 10 personas. No hay un parking como tal. Nosotros aparcamos en un lateral de un desvío (coordenadas: 43.277163, -6.847030).

Solo dedicamos 15 minutos a recorrer las callejuelas. De la primera vez que visité Pelorde a hoy mis sensaciones han variado bastante, pero diría que influyen 3 factores:

  • Que ya no es la primera vez que veo un pueblo de este estilo (hoy llevamos 3).
  • Que no he pillado las flores en su máximo esplendor como sí me ocurrió en la primera visita.
  • Que estamos ya un poco cansados del tute que nos estamos metiendo y teniendo poca energía todo se ve de distinta manera.

De todas formas insisto en que echéis un vistazo al link para ver mi experiencia la primera vez que estuve aquí. 

¿Próxima parada? El Mirador de los Buitres, ubicado a 10 minutos de Pelorde. Otro punto que me encantó en mi visita anterior.

Hay parking justo delante del mirador.

Al bajar del coche sopla un viento frío e intenso. La otra vez me tocó atravesar todas las zarzas para llegar hasta el mirador pero hoy hay un sendero claramente definido.

El viento es tan tan intenso que hasta nos dificulta el estar de pie entre las rocas para sacar alguna foto chula, así que aunque el mirador me parece muy bonito, no estamos en él más que unos minutos.

Al lado del mirador se encuentra el pueblo de San Esteban de los Buitres en el que hoy decidimos no parar pero que desde la carretera tiene muy buena pinta para una visita en un futuro. Una vez acabadas las vacaciones leería por Internet que: «poner un pie en la localidad de San Esteban de los Buitres es lo más parecido a viajar en el tiempo al pasado. Patrimonio la ha convertido en Conjunto Histórico al considerar que el pueblo conserva de forma ejemplar su caserío tradicional, compuesto por viviendas construidas directamente sobre la roca, formando un abigarrado conjunto, en el que son muy reducidos los espacios públicos”. Lástima no haber hecho una pequeña parada en el camino… Pero es que el siguiente destino en nuestro itinerario era uno de mis lugares favoritos de toda Asturias y no queríamos llegar después de la puesta del sol…

Nos dirigimos hacia el Área Recreativa de Castrillón de la que me enamoré cuando hice la Ruta Viesgo de los Miradores del Río Navia, una de las rutas más bonitas que he hecho hasta ahora.

La carretera de acceso es cómoda y lo suficientemente amplia, para variar.

Aparcamos a las 18.30 horas en el pequeño parking ubicado al lado del área recreativa. ¡Qué emocionante!

El lugar me sigue pareciendo tan mágico como la primera vez. Es precioso, con el agua tan verde por el reflejo de las colinas; el puente y las barquitas de colores; el trampolín que tan fotogénico me resulta; el riachuelo con el sinuoso sendero empedrado con la cascada como sorpresa final… Me parece un lugar idílico y mágico para venir a pasar el día. El mejor área recreativa que he conocido hasta ahora. Sentarme a los pies de la cascada escuchando el agua caer es un momento del todo zen para mí. ¡¡¡Me encanta!!!  

¿¿¿Se puede estar enamorada de una área recreativa??? Porque yo estoy perdidamente enamorada de mi Área Recreativa de Castrillón. La luz iluminando una orilla y la oscuridad bañando la otra es el culmen perfecto para despedirme hasta la próxima.

A las 19.25 horas, desbordando felicidad por los 4 costados, ponemos rumbo a Boal, donde vamos a pasar la noche.

Pasamos por el pueblo de Meróu que tiene muy buena pinta para echar un vistazo pero nosotros por hoy estamos cansados ya para añadir nuevas aventuras. 

Llegamos a Boal 15 minutos después de salir del área recreativa. Aparcamos en el parking público gratuito del pueblo, ubicado a 100 metros nuestro alojamiento, el hotel restaurante Prado. Es la segunda vez que me hospedo en este lugar.

A las 21 horas bajamos a cenar al propio restaurante del hotel. Elegimos el menú del día (10€ por cabeza). Pedimos de primero sopa de fideos y ensaladilla rusa, y de segundo filete de ternera y huevos con patatas (soy fan de los huevos con patatas en este viaje, jajaja), de postre flan de huevo casero. Todo estaba riquísimo y muy abundante, nada que ver con el recuerdo que tengo de la cena que nos dieron la otra vez, que fue bastante normalina. Además tenemos el comedor entero para nosotros solos (también somos los únicos inquilinos del hotel esta noche) y el señor que nos atiende es muy amable. No podemos pedir más.

Dejamos pagado ya el hotel al pagar la cena. Se puede pagar con tarjeta. 53€ por la pernocta y la cena, está genial.

GASTOS DEL DÍA:

  • Hotel Las Grandas: 40€. 
  • Cena + desayuno hotel Las Grandas: 18€.
  • Panadería Casariega: 1,5€.
  • Hotel Boal: 33€.
  • Cena: 20€.

TOTAL: 112,5 €

Posdata: todas las fotos están hechas con mi móvil Samsung Galaxy S10+ sin ningún tipo de filtro o retoque, todas en modo normal o en modo gran angular.

Todos los puntos visitados a lo largo de esta pequeña escapada están recogidos en este mapa de «Asturias – De oriente a occidente»: ver mapa.

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