3. DE ORIENTE A OCCIDENTE, UN PASEO POR LA GEOGRAFÍA ASTURIANA – CABRALES (2), LLANES

Miércoles 14 de abril de 2021

Hemos dormido de lujo. Tanto la cama como la almohada eran muy cómodas y no se ha escuchado un solo ruido. 

El desayuno, incluido en el precio de la habitación (sino hubiesen sido 45€ en vez de 50€) se sirve de 8.30 a 10 horas. Es abundante y variado: tostadas, embutido, bollería, mermeladas, zumo, café…

Servido en el salón, se mantenía más o menos 1 metro y medio de distancia con la otra mesa que estaba ocupada. Lo que no me gustó es que no había ninguna ventana abierta y no había ventilación, por lo que no me sentía muy cómoda sin mi mascarilla.

Pedimos en el hotel recomendaciones de qué visitar por los alrededores. Todo lo que nos comentan lo hemos conocido ayer excepto la Cueva – Exposición del Queso Cabrales, ubicada a 850 metros del hotel. Llamo y me informan de que la primera visita de hoy es a las 12.15 horas. Reservamos la entrada para 2 personas. Nos indican que hay que llegar 10 minutos antes, que el precio es de 4,5€ por persona y que como llevaban cerrados desde noviembre por culpa de la pandemia, estos días no les funciona el datáfono (como ocurrió ayer en el hotel) por lo que tendremos que pagar en efectivo.

Aún nos quedan 2 horas hasta el inicio de la visita por lo que decidimos dar una vuelta en coche por los alrededores. A las 10.40 horas hacemos el check out. El hotel me ha parecido muy recomendable, además el personal es muy amable.

Arrancamos el coche y en solo 5 minutos ya estamos aparcando en el centro del pueblo de Arangas, recomendados por nuestros vecinos de mesa en el desayuno. El trayecto ha sido breve pero el paisaje a través de esa carretera lleva de curvas me ha parecido precioso.

Nos acompaña un día totalmente soleado. El coche marca 12°. Un clima perfecto para ir de aventuras.

Al llegar a Arangas vemos unas espectaculares panorámicas entre las casas pero, por más que buscamos, no encontramos un buen punto para sacar unas instantáneas. Nos da la sensación de que este pueblo no está orientado hacia el turismo. Luego descubriríamos por nuestra guía en la Cueva – Exposición del Queso Cabrales, nativa de Arangas, que tanto en el pueblo como en los alrededores había varias cosas chulas para visitar. Ya están todas metidas en mi mapa personalizado de Google Maps.

De nuevo arrancamos el coche buscando algún mirador y, aunque no encontramos ninguno como tal, todo el camino es una carretera escénica preciosa con esos verdes valles y montes por todas partes. Eso sí, me llama mucho la atención la cantidad de torres de alta tensión que hay, estropeando un tanto el paisaje. Decidimos dar la vuelta una vez pasado Rozacanal. Encontramos un pequeño área recreativa donde hacer un cambio de sentido y casualmente nos encontramos con ¡¡¡una cascada!!! ¡¡¡Se puede llegar a la parte alta de la misma!!! ¡¡¡¡¡Me encanta!!!!! ¡¡¡Menuda sorpresa!!!

¡¡Me ha encantado esta área recreativa!! ¡¡¡Nosotros 2 solos en plena naturaleza!!! ¡¡Una nueva cascada para añadir a mi lista!! Me parece un área recreativa preciosa, llena de florecillas y dientes de león, con un parque para los niños y mesas para un picnic. Me vuelvo al coche más feliz que una perdiz. ¡¡Qué sitio más mágico y sorpresivo!!

Justo antes de llegar de nuevo a Arangas (que nos queda a mano izquierda) encontramos a mano derecha la iglesia de Arangas con un precioso tejo. «El tejo o texu en asturiano (Taxus Baccata), es el árbol sagrado de la mitología astur, tiene gran sentido religioso y es muy habitual verlo en ermitas y cementerios de la región. Es un árbol venerado desde la antigüedad por toda la Europa Atlántica, emblema de la fortuna y signo de protección ante la adversidad. Forma parte de nuestra historia: poesías, leyendas, costumbres y rituales se gestaron y practicaron alrededor del tejo sagrado, centro de la vida social y espiritual de nuestros pueblos. A su sombra y amparo nuestros abuelos celebraban consejos, fiestas y reuniones«.

Últimamente somos muy fans de visitar tejos centenarios y milenarios, así que no podemos dejar pasar la oportunidad y de nuevo aparcamos en el pueblo de Arangas para sacar unas preciosas instantáneas. Según nuestra guía de la Cueva – Exposición del Queso Cabrales, el tejo tiene 2.000 años aunque no los aparenta ya que le cortaron las raíces cuando estas empezaron a entrar en la iglesia, por lo que el árbol dejó de crecer. Por eso supuestamente no es tan espectacular como el de Bermiego, que en principio tiene 1.000 años menos.

Llegamos a Arenas de Cabrales a las 12.05 horas. Aparcamos en el parking gigantesco y gratuito del pueblo en el que en verano no entra un alfiler pero que hoy tenemos casi entero para nosotros. 

Me cojo un jersey y una bufanda porque entiendo que en la cueva puede hacer frío.

Al entrar en el recinto de la cueva vamos hasta la taquilla donde pagamos los 9€ en efectivo.

Mientras esperamos al inicio de la visita aprovechamos para sacar unas fotos por fuera del idílico entorno con la cueva, el río y verde, mucho verde por todas partes. 

Estamos solo nosotros 2 para la visita guiada, ¡¡menudo privilegio!! Es lo que tiene viajar en tiempos de pandemia… La cueva llevaba cerrada desde noviembre a Semana Santa cuando lo normal es que cierren unos 4 días en todo el año. Además lo habitual es que los grupos sean de 20 personas (15 personas en pandemia). Según nos informan en la visita, entre Semana Santa y mayo es la mejor época para venir a Arenas de Cabrales, sin esas marabuntas de gente que se puede ver en verano.

Nuestra guía, nativa de Arangas, se llama Nela y nos hace una explicación detallada y muy interesante de todo lo relacionado con la fabricación del queso cabrales. Me parece una visita muy recomendable. Además al no haber ningún otro visitante, aprovechamos para pedirle recomendaciones de qué ver por los alrededores. Al final nos liamos a hablar un buen rato y lo que era una visita de 45 minutos acabó durando casi 1 hora y media.

A las 13 horas (habíamos contratado la visita de las 12.15 horas) acaba la explicación de Nela y nos pone un vídeo muy entretenido de 10 minutos de duración.

A continuación tiene lugar una pequeña cata con queso cabrales y un «culín» de sidra. La sidra es una de las cosas más tradicionales en Asturias. Se trata de una bebida alcohólica de baja graduación (entre 2 y 8%) pero que pega bastante fuerte, así que ojito, fabricada con el jugo fermentado de la manzana. En Asturias existen más de 500 tipos de manzanas. De hecho Asturias es la primera región española productora de sidra (elabora el 80% de la producción nacional) y la cuarta Europea. La sidra natural es producida en los tradicionales lagares o llagares. Se da una marcada tradición familiar hasta el punto de que más del 60% de estos lagares ha sido heredado. Hay que diferenciarlos de lo que es una sidrería, que es un restaurante donde se sirve sidra. Asturias es la única parte del mundo en la que se escancia la sidra para beberla. Se sacan 6 “culines” por botella y se debe beber el líquido del tirón (modo chupito) dejando una pequeña cantidad en el vaso para echar por el lugar por el que se ha bebido, para limpiar el vaso, ya que los vasos se suelen compartir.

No puedo opinar mucho sobre la cata ya que no me gusta ni el queso cabrales (es demasiado fuerte para mí) ni la sidra (no me gusta el alcohol)…

Finalizamos la visita a las 13.40 horas. Neli es muy agradable y sabe un montón de cosas de los pueblos de alrededor y de lugares para visitar. De hecho, siguiendo sus recomendaciones, reprogramamos los planes que teníamos para hoy.

Arrancamos el coche 5 minutos después y nos dirigimos al Mirador de Camarmeña, al lado del funicular de Bulnes, y que ayer descartamos pensando que la carretera iba a ser demasiado mala para subir con el coche. Neli nos ha dicho que es una visita imprescindible y hacia allí nos dirigimos.

Llegamos a Camarmeña a las 14 horas. La carretera de subida es bastante estrecha pero por suerte no nos hemos encontrado con ningún vehículo en sentido contrario. Las vistas mientras subimos son espectaculares. He grabado un vídeo de toda la subida para que decidáis por vosotros mismos si os animáis a meter el coche por aquí. Si hubiese tenido que subir yo conduciendo no me hubiese atrevido, eso seguro; y si nos hubiésemos cruzado con algún coche en dirección contraria no quiero ni imaginar lo que hubiese ocurrido…

¿Primera parada una vez que aparcamos en el pequeño parking gratuito del pueblo? El bar La Fuentina. Decidimos parar a tomar algo y cuando vemos la carta de comidas, se nos hace la boca agua y nos pedimos la comida: 2 platos con huevos, patatas y lomo. Las vistas desde la terraza son sencillamente espectaculares con el Naranjo de Bulnes o Picu Urriellu nevado y el caminito que sube de Poncebos a Bulnes. Estamos nosotros solos en este maravilloso lugar. Esto es un privilegio que solo podemos agradecer a la pandemia ya que esta zona en una época normal es una auténtica romería de gente. Se respira paz y tranquilidad en esta terraza con el único sonido de los pajarillos trinando sin parar y el río Cares al fondo. Me siento en el paraíso… Al fin y al cabo esto es Asturias, «paraíso natural».

Aquí arriba no hay cobertura, pero mucho mejor. A veces es bueno poder desconectar del móvil y de las redes sociales. Y por eso siempre recomiendo llevar descargado el mapa de Google Maps pasado a la app Maps.me, que se puede ver offline (aún sin cobertura). Todos los puntos mencionados en el post están ya metidos en mi mapa personalizado de Google Maps (ver mapa). Os dejo las instrucciones de cómo pasar un mapa a otro: instrucciones.

La comida, que era casera, estaba muy buena y abundante. Pagamos 24,4€ por todo. Se puede pagar con tarjeta. Por todo ello, recomiendo el bar La Fuentina para comer.

A las 15 horas subimos a pie hasta el mirador, perfectamente señalizado.

Las vistas desde el mirador son simplemente espectaculares. Para mí esta es una visita imprescindible sí o sí.

En realidad las vistas desde Camarmeña en general son una pasada. Me ha encantado el paraje con alucinantes miradores al Parque Nacional de los Picos de Europa por todas partes.

A las 15.30 horas cogemos de nuevo el coche. La bajada por esa carretera se las trae… pero yendo despacio (y sin coches de frente) no hay problema.

Al pasar de nuevo por Arenas de Cabrales el tiempo cambia de repente y el sol desaparece. Suerte que hemos podido disfrutar de las vistas en Camarmeña con el sol en su máximo esplendor.

De nuevo por recomendación de Neli, nuestra guía, ponemos rumbo a Berodia. Pero antes paramos en el Mirador de las Cuevas, a donde llegamos 30 minutos después de haber abandonado Camarmeña. La carretera de acceso al mirador nuevamente es estrecha, empinada y llena de curvas.

Justo delante del mirador hay hueco para estacionar 2 – 3 vehículos. 

El Mirador de las Cuevas recibe su nombre porque en el entorno próximo a Berodia se localizan tres yacimientos arqueológicos de suma importancia para el estudio de los primitivos asentamientos humanos:

  • La Cueva de la Covaciella, con pinturas paleolíticas del periodo magdaleniense que en el año 2008 fue declarada junto con otras cuevas prehistóricas del norte de España como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, siendo además Bien de Interés Cultural.
  • La Cueva del Bosque en Inguanzo, con pinturas correspondientes al mismo periodo que el de la Covaciella y declarada Bien de Interés Cultural.
  • Los Abrigos de los Juracaos, en las orillas del río Ricao, declarados igualmente Bien de Interés Cultural.

El mirador está chulo para unas fotos rápidas, sin más. Estamos viendo tantas cosas tan espectaculares que lógicamente cada vez nos estamos volviendo más exigentes.

Berodia está a menos de 5 minutos en coche del mirador. Recorremos las calles del pueblo pero no despiertan especialmente nuestra atención. Por ese mismo motivo decidimos no visitar Inguanzo (también recomendado por Nela) y poner rumbo a la costa para visitar una parte de lo que sí que teníamos programado para el día de hoy.

Cambiamos las montañas por el mar y los Picos de Europa por las playas de Llanes y llegamos a la Ensenada de Niembro a las 16.50 horas. Hay parking gratuito para unos 8 vehículos y un área recreativa al lado del estacionamiento con parrilla incluida y unas vistas de lujo. 

«La Ensenada de Niembro está formada por la Ría de Barro, de carácter arenoso, que en bajamar deja prácticamente visible su lecho, quedando unos pocos charcos como testimonio del mar. Si algo hace diferente a este paisaje es que el entorno es totalmente distinto según vayamos con marea alta o baja, de día o de noche, debido a la luz, el agua y el reflejo de la una en la otra«.

La Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores en medio de esa agua tan azul y cristalina me parece encantadora. Menudo cambio de paisaje que hemos tenido en un momento.

El sitio es precioso y estamos solos. El paraje emana paz. Me ha parecido un lugar mágico.

¿Siguiente parada? El Mirador de Torimbia, situado entre las playas de Torimbia (la playa nudista más grande de Asturias) y Toranda. A él se accede por una empinada y estrecha carretera que desemboca en una pista de tierra. De nuevo no es un sitio por el que yo querría meter mi coche… Soy un poco miedica para conducir, lo reconozco… Esto en verano está llenísimo de gente y debe ser un poco misión suicida meter el coche por sitios como este.

Hay un parking gratuito en el que nosotros aparcamos sin problema pero que, como digo, en cuanto llega el verano siempre está lleno por lo que los coches tienen que estacionar en las cunetas de la carretera de acceso.

¡¡¡El mirador es sencillamente espectacular!!! Menudas vistas… Madre mía… No os quedéis con lo que veis nada más llegar. Tenéis que subir a lo alto del montículo porque madre mía, ¡¡¡es una auténtica pasada!!! El día está completamente despejado por lo que podemos atisbar muchos kilómetros de la costa de Llanes.

Estar solos observando este espectáculo de la naturaleza es todo un privilegio… El viento que sopla es horrible pero poder contemplar los verdes prados con las vacas paciendo, el mar azul intenso con las blancas olas y las montañas vigilándolo todo es… Asturias en su máxima esencia… Uaoooo…

Extasiados por tan alucinante lugar, a las 18 horas ponemos rumbo a nuestra casa en Gijón ya que hoy dormimos allí porque mañana el viaje continúa hacia el occidente asturiano.

GASTOS DEL DÍA:

  • Cueva de Cabrales: 9 €. 
  • Comida La Fuentina: 24,4€.

TOTAL: 33,4 €

Posdata: todas las fotos están hechas con mi móvil Samsung Galaxy S10+ sin ningún tipo de filtro o retoque, todas en modo normal o en modo gran angular.

Todos los puntos visitados a lo largo de esta pequeña escapada están recogidos en este mapa de «Asturias – De oriente a occidente»: ver mapa.

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