3. RIAÑO – LARIO – BURÓN (León)

Domingo 7 de noviembre de 2021

A las 8.30 horas, tras más de 10 horas y media de sueño profundo y reparador, un día soleado y despejado nos recibe. ¡¡¡¡Qué ilusión!!!! Tenemos terracita en la habitación, que ayer ni nos habíamos percatado con lo cansados que estábamos, con vistas directas al columpio de Riaño. ¡Qué guayyyy!

Columpio de Riaño rodeado en rojo

Salimos del hotel a las 9.20 horas. El desayuno en el hotel, no incluido en el precio, cuesta 7€ por persona. Nosotros hoy preferimos probar un sitio que traíamos mirado por internet, El Mentidero. El interior del local, que es muy pequeño, está lleno, por lo que desayunamos en la terraza cubierta al lado de la estufa de gas, que encienden para nosotros, pues según el móvil hay 0° con una sensación térmica de -4°. Me pido un Colacao y un pincho de tortilla, y mi chico un café y una tosta de cecina. Como fan total de las tortillas de patata poco hechas, a esta le doy un «regular»; pero como fan total de las tortillas en general, me la he comido tan feliz, jajaja. Pagamos 8,9€ por el desayuno. Solo permiten pago en efectivo.

Volvemos a la habitación para acabar de prepararnos y ya estamos listos para recorrer Riaño. A las 10.10 horas arrancamos el coche rumbo de nuevo al parking de los miradores, ubicado al lado del camping del pueblo. 

Nuestra primera parada del día es el Mirador de las Hazas y el columpio más alto de España, con sus ocho metros de altura.

Columpio al fondo

Al final lo del columpio es más bien un reclamo instagrameable, pues lo espectacular del lugar son las vistas a Riaño, su pantano y sus picos. Nos encontramos con gente a cuenta gotas lo suficientemente dispersa para poder disfrutar del columpio con calma. Me han contado que en verano las colas para subir al balancín eran monumentales, y que había un tiempo máximo para estar columpiándose de dos minutos.

Para mí este mirador tiene las mejores vistas de todo Riaño, de lo que yo conozco hasta ahora por lo menos.

Hace muchísimo viento y muy gélido, pero como ya contábamos con ello, venimos muy bien preparados y no pasamos frío.

Del Mirador de las Hazas nos dirigimos al Mirador de Valcayo, perfectamente señalizado.

En mi opinión las vistas de Riaño son mucho más espectaculares desde el primero, pero este segundo mirador también tiene mucho encanto. 

Me quedaría una vida en cada lugar, pero hoy tenemos que estar muy pendientes del tiempo para poder cuadrar todas las visitas que nos gustaría hacer, por lo que después de 1 hora 20 minutos en la zona de los miradores, a las 11.45 horas arrancamos de nuevo el coche para dejarlo junto al embarcadero, donde tendremos que estar a las 13.10 horas pues tenemos contratada la excursión en barco por el pantano de Riaño a las 13.30 horas. Aparcamos en una explanada justo al lado de la caseta donde se sacan los tickets. Hay varias zonas alrededor para aparcar sin problema de forma gratuita (todas ya marcadas en mi mapa).

Parking y caseta de los tickets rodeada en rojo

Desde el estacionamiento caminamos unos 120 metros para llegar al inicio (o final, según se mire) del Paseo del Recuerdo, «otro atractivo turístico del pueblo en el que una serie de paneles en español, inglés y leonés permite rescatar las vistas que había desde la actual senda de lo que fue el antiguo pueblo de Riaño, antes del embalse. A lo largo de dicha senda se han situado siete paneles de madera informativos, colocando en cada uno de ellos, imágenes y explicaciones de lo que la vista panorámica ofrecía, desde ese mismo punto, cuando no existía el embalse«.

Inicio (o final) del Paseo del Recuerdo

No es la primera vez que lo recorro, pero siempre me trasmite la misma sensación de paz a la vez que de felicidad por lo precioso tanto del sendero como de las vistas del pantano. ¡Me encanta este pueblo y todas las panorámicas que nos ofrece! 

Finalizamos el Paseo del Recuerdo en 20 minutos, en el precioso carromato que marca su final (o su inicio).

Final (o inicio) del Paseo del Recuerdo

Os dejo el trail de Wikiloc, aunque no tiene pérdida ninguna.

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Rápidamente enlazamos con la zona donde se encuentran las letras de Riaño y el «banco más bonito de León«. Toda la zona es de lo más fotogénica y hace las delicias de una apasionada de la fotografía (básica) como yo.

Foto de las letras (rodeadas en rojo) hecha desde el barco
«El banco más bonito de León»

¡¡Adoro este lugar!! No puedo parar de decirlo. Todo el entorno que rodea al banco y a la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario (perteneciente al desaparecido pueblo de La Puerta) me parece completamente idílico con el pantano, la nieve en las cumbres y los árboles con los tonos del otoño, tan mágico todo.

A las 12.40 horas iniciamos la vuelta hacia el embarcadero, pero esta vez vamos por la denominada Ronda de Santander, donde hay un maravilloso sendero protegido por altos y preciosos álamos, con un montón de mesas de picnic para pasar un rato muy agradable y cómo no, con unas vistas fabulosas del embalse.

Casi al final de este sendero enlazamos de nuevo con el Paseo del Recuerdo. Las vistas por toda la zona son espectaculares. Sé que no paro de repetirlo, pero es que estoy enamorada de este lugar, me gusta muchísimo y por eso trato de venir mínimo una vez al año.

Nos acercamos hasta la caseta del embarcadero. Aquí es donde hay que sacar las entradas, previamente reservadas por internet. Pagamos 30€ por las dos entradas (ojo que solo admiten efectivo). De ahí ya accedemos a la zona del embarcadero, donde también se puede dejar el coche

Somos los primeros en llegar. Podemos embarcar a partir de las 13.20 horas. Los asientos, todos a cubierto dentro del barco, están numerados, por lo que no podemos elegir sitio.

Al subir al barco le pregunto al personal cuáles son los mejores asientos y Marcos, nuestro capitán, nos indica que son los nuestros. Resulta que nos ha tocado el banco número 2 (por haber sido los primeros en hacer la reserva), ubicado justo a la derecha del puesto de mando, delante del todo, donde tenemos la única ventana del barco que se puede abrir de forma corredera (hay alguna más que se puede abrir pero solo por su parte superior y en modo batiente). ¡¡¡Menuda suerte que hemos tenido!!! Más tarde confirmo con el personal de la caseta de venta de tickets que el orden en el que asignan los asientos va acorde con el orden en que se hacen las reservas (ya sea online o por teléfono). ¡¡Estoy de lo más emocionada y tengo grandes expectativas con esta aventura!! Una de las cosas que aún no había hecho en mis visitas a Riaño y que estaba deseando experimentar.

Tenemos dos puertos USB justo delante por si necesitamos cargar el móvil. Por suerte yo siempre viajo con mi batería externa, que ya he tenido que enchufar porque la batería de mi móvil baja como la espuma. Estos son los requisitos básicos que tiene que tener una batería externa para mí:

  • Amplia capacidad: 15.000 – 20.000 mAh.
  • Lo más ligera posible: ≈ 230 gr.
  • Mínimo 2 puertos de carga: mínimo 1 de ellos de carga rápida 2.0 (mínimo 5V).

Aunque todos los asientos son a cubierto dentro del barco, hay un par de balcones tanto en proa como en popa, pero sin banco para sentarse. Antes de zarpar, Marcos nos explica de forma clara las instrucciones consecuencia del Covid: debemos ir en todo momento con la mascarilla y no nos podemos andar levantando pero sí que tenemos permiso para salir, por turnos claramente establecidos y cronometrados para que todos tengamos las mismas oportunidades, hasta la zona de la popa (la parte de atrás). Podremos salir en grupos de máximo 6 personas y sí que nos podremos quitar las mascarillas para sacarnos fotos. ¡No suena nada mal!

Mientras nos ponen un vídeo informativo con la historia, flora y fauna de la zona, zarpamos a las 13.35 horas. 

No me puedo creer la suerte que he tenido con el asiento que nos ha tocado. ¡¡¡Menudo sitio tan privilegiado que hemos conseguido!!! No puedo parar de sacar fotos con mi palo de selfie / trípode, ideal para cualquier paseo en barco, porque las vistas del pantano con los picos de cumbres nevadas y todos esos árboles con colores tan otoñales, me tienen completamente eclipsada.

El resto de la gente solo puede ir sacando sus fotos a través de los cristales mientras que nosotros somos los únicos que las podemos sacar al aire libre. Estoy tan contenta por haber tenido la suerte de conseguir este banco sin haberlo programado para nada…

El tiempo se me pasa volando, tratando de no perder ningún detalle y aprovechando para sacarnos un montón de fotos las dos veces que nos toca salir, aunque brevemente, a la popa.

Nuestro capitán, Marcos, nos ha hecho la visita de lo más amena. No puedo más que recomendar esta visita al 200%. Me ha gustado muchísimo, y el hecho de tener la ventana más privilegiada de todo el barco ha sido un puntazo total. Adoro sacar fotos en lugares paradisíacos (230 en total he sacado, jajaja). Menuda experiencia más chula. Ha cumplido sobradamente mis expectativas, ¡¡me ha encantado!!! Tanto por el entorno idílico como por la amabilidad y locuacidad de nuestro capitán, le doy un 10 gigante.

¡¡Me siento pletórica y feliz!! Está siendo un día alucinanteeeee y aún nos quedan varias cositas por visitar.

Atracamos a las 14.40 horas después de una hora de ensueño. Cogemos de nuevo el coche pues tenemos reserva para comer a las 15 horas en Gure-Txoko (Burón), por recomendación de mi amiga Mary de Maraña, pueblo muy cercano a Riaño. 

Llegamos al pueblo de Burón 15 minutos después. Ubicado en la cola del embalse, fue derribado en su mayor parte durante la construcción del pantano. En el mismo lugar se ha construido un nuevo Burón, con la antigua iglesia y la escuela salvadas de las aguas.

En el restaurante Gure-Txoko, aunque la mesa nos la habían preparado en el comedor interior, sobre la marcha y sin problema nos dejan instalarnos en la zona que tienen fuera cubierta y con estufas de gas. Por todo el tema del Covid intento comer en exteriores siempre que me es posible.

Pedimos para compartir, de fuera de carta, sopa de pescado (10€) de entrante. Yo de segundo me pido rabo de vaca (15€) y mi chico, ya de la carta, entrecot de vaca al punto. La sopa estaba deliciosa, bien cargada de pescado y marisco y con un sabor excelente. El rabo estaba espectacular, muy sabroso y abundante y con una salsa deliciosa; del entrecot solo probé un bocado y tenía buena pinta; hasta las patatas estaban perfectas para mi gusto. Servicio ágil, personal amable… Le doy un 10 a este lugar, muy muy recomendable.

En cuanto acabamos de comer nos ponemos en marcha de nuevo. Recordar que siendo noviembre, el tiempo (y con ello el sol) corre muy en nuestra contra. Sacamos alguna foto de las preciosas panorámicas que hay desde el pueblo. Merece la pena darse una vuelta por Burón para contemplar sus cumbres nevadas y sus casitas de piedra.

A las 16.20 horas arrancamos el coche rumbo a Lario, donde aparcamos cinco minutos después justo delante del restaurante La Era. A 150 metros tenemos el acceso al sendero que nos conducirá al columpio de Lario. No había visto fotos al respecto (trato de no ver nunca imágenes de los lugares a los que voy a viajar), por lo que no tenía ni idea de que teníamos que subir andando a la cima de un monte.

Columpio de Lario rodeado en rojo

Viendo que vamos a tener que subir un buen tramo, aprovecho que llevo los bastones de trekking en el coche y los cojo, ya que tiene pinta de que los voy a necesitar. Los que yo tengo son los más básicos del Decathlon (LINK Decathlon). Los tengo desde el 2018, me costaron solo 4,99€ cada uno y me van de lujo.

Según explica el cartel ubicado al principio del camino, tendremos que recorrer 1,5 km y se tardan unos 25 minutos. Os dejo mi trail de Wikiloc.

Powered by Wikiloc

Ni en mis mejores sueños hubiese imaginado que la ruta hasta el columpio de Lario sería a través de un maravilloso sendero rodeado de nieve y con unas vistas de ensueño. Cuanto más subíamos más alucinaba y más feliz me encontraba. Menuda sorpresa tan maravillosa que estábamos descubriendo metro a metro. Hice bien en traer los bastones de trekking porque el ascenso, a veces por tierra, a veces por barro y a veces por nieve, tiene bastante desnivel y por momentos resbalaba un poco. Apenas lo padecí en realidad porque era tan hermoso lo que me rodeaba que me sentía totalmente en las nubes.

Finalmente tardamos 20 minutos en llegar a la cima, 5 minutos menos de lo que indicaba el cartel. Fuimos bastante ágiles porque detrás de nosotros venía otra pareja y queríamos tratar de tener el columpio para nosotros solos por lo menos durante un rato. 

Pese a que todos los desvíos estaban señalizados, a nosotros nos ayudó mucho el que justo por delante iba un todoterreno que nos marcaba el camino, pues por momentos el ascenso era por una pista bien marcada pero en otros momentos era campo a través. Con mi trail de Wikiloc no tendréis pérdida ninguna.

Marcas de todoterreno que nos guiaban

Cuando llegamos a la cima, llegamos al paraíso. Menudas vistas, el columpio (de 9 metros de altura) era lo de menos… La ruta hasta aquí podría llamarse «el columpio es lo menos importante» porque de verdad que aunque pasamos un buen rato columpiándonos ya que es de lo más instagrameable, lo que verdaderamente merece la pena es todo lo demás, todo lo que nos rodea y que me dejó con la boca complemente abierta… ¡¡¡Guaoooo!!!

Después de 50 minutos, a las 17.10 horas tenemos que iniciar la vuelta con toda la pena de mi corazón. El lugar es totalmente idílico y podría quedarme aquí perfectamente el resto de la tarde, pero aún nos queda una visita y el sol está empezando a bajar.

Eso sí, menudo lugar, tanto la ruta hasta aquí como el propio paraje donde está ubicado el columpio ¡ha sido una sorpresa fantástica! Visita imprescindible si se viene Riaño. No puedo describir lo que he sentido contemplando esta maravilla de la naturaleza porque, ¿cómo describir con palabras el paraíso? ¡¡¡Es imposible!!!

Mientras vamos bajando por el espectacular sendero no puedo dejar de escribir mis impresiones, porque esta experiencia ha sido un sueño hecho realidad, madre mía, con todo lo que habíamos visto hasta ahora, la ruta por los montes de Lario ha sido algo totalmente onírico. Todavía no me puedo creer lo precioso de la senda toda rodeada de nieve que nos condujo hasta el paraje final de cuento de hadas. ¡¡¡Guaoooo!!!

Los bastones de trekking me han resultado imprescindibles, además de las botas de nieve del Decathlon que mantuvieron mis pies secos y calentitos pese a la cantidad de barro y nieve que había. Finalizamos la ruta a las 17.35 horas (hemos tardado 25 minutos en bajar). Solo puedo decir… ¡¡¡¡guaoooooooo!!!!

Aún flipando a raudales, arrancamos el coche rumbo a nuestra última sorpresa del día, el banco gigante de Burón. Una estrategia más para dotar de un atractivo turístico y singular a cada una de las siete localidades que componen el municipio. El banco más grande de León, con sus 4 metros de altura, se encuentra situado estratégicamente en la entrada del pueblo de Burón (donde comimos hoy), a escasos 15 metros de la carretera. 

Tardamos solo 10 minutos en llegar desde Lario. Hay parking amplio y gratuito pegado al banco, un poco embarrado, eso sí.

El banco es una chulada, muy llamativo, y más con el atardecer de fondo. El paraje de nuevo es una pasada, y eso que el pantano está seco por aquí, al estar ubicado el pueblo ya en la cola del embalse.

A las 18 horas ponemos rumbo raudos y veloces de nuevo a Riaño, a ver si aún podemos pillar algo del atardecer. Lo único malo del día de hoy es que todo es un poco a contrarreloj por culpa del sol. Pero el hecho de estar en el mes que estamos es lo que hace que estemos contemplando los paisajes como lo estamos haciendo, llenos de nieve y con esos colores otoñales, así que no nos podemos quejar para nada. ¡Carpe Diem! 

Llegamos al ya famoso parking del camping diez minutos después de abandonar el banco gigante de Burón. Estoy nerviosísima porque el cielo está espectacular pero esas luces duran solo unos instantes, así que subimos a toda velocidad al Mirador de la Hazas donde conseguimos pillar un atardecer de fantasía.

Me siento tan pletórica y feliz… Menudo día de emociones y paisajes de ensueño… Nunca había podido disfrutar del atardecer en Riaño, y como fan total que soy de los atardeceres, esto le da un punto y final de lujo al día de hoy. Uno de mejores de mi vida…

Después de sacar montones de fotos disfrutando de las luces del ocaso y de cómo se ilumina Riaño poco a poco, a las 18.40 horas iniciamos el descenso. Podría quedarme aquí tranquilamente una hora más, pero hace un frío de muerte, hay que reconocerlo, y nos apetece tomar algo calentín en el pueblo.

Aparcamos sin problema justo delante de nuestro hotel, donde tomamos unas bebidas calientes, pegados a la chimenea. ¡Qué lujazo!

De aquí ya subimos a la habitación donde hacemos una cena frugal y aprovechamos para poner al día el diario y hacer un buen cribado de los cientos de fotos que hemos sacado hoy. Menudo día de fantasía, ha sido simplemente alucinante, me siento absolutamente feliz y desbordante de energía.

GASTOS DEL DÍA:

  • Desayuno El Mentidero: 8,9€.
  • Entradas barco: 30€.
  • Comida Gure-Txoko: 58,8€.
  • Consumiciones Hostal Sainz: 5€.

TOTAL: 102,7€

Todos los puntos visitados a lo largo de esta escapada están recogidos en este mapa de Castilla y León: ver mapa.

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