4. SUBIDA AL PICO GILBO (Riaño – León)

Lunes 8 de noviembre de 2021

Suena el despertador a las 7.45 horas. Al abrir las cortinas nos encontramos con un precioso amanecer sobre el pantano y el columpio. Esto apunta maneras…

Columpio rodeado en blanco

Hoy vamos a subir el Pico Gilbo (que no Guilbo), con sus 1.674 metros de altitud (Riaño se encuentra a 1.112 metros). Hace mucho tiempo que deseaba llevar a cabo esta aventura por las fotos tan espectaculares que he ido viendo de la gente. Tenemos un poco de miedo por si la ladera estuviese muy nevada, ya que esa es la sensación que nos dio ayer desde el barco, pero seguro que sale todo bien.

Elegimos para desayunar el mismo sitio que ayer, El Mentidero. Esta vez está igual de lleno que ayer pero con solo una camarera en vez de dos, por lo que la chica está desbordada. Desayunamos el mismo menú que ayer y volvemos al hotel para acabar de preparar las cosas. 

Las provisiones para el picnic de hoy las compramos en la Panadería Repostería Tomás, que abre a las 9 horas (son las 9.15 horas). Compramos «empanada de Riaño» (de cecina con queso de cabra y de cecina con queso de vaca y tomate natural) y algo de dulce para reponer energías, que seguro que lo vamos a necesitar.

De aquí ya arrancamos el coche rumbo al otro lado del puente de Riaño, a tan solo 5 minutos del pueblo, donde hay un aparcamiento para dejar el coche.

El cartel que encontramos con una ruta informativa no se corresponde con la que nosotros vamos a llevar a cabo, ya que esta no asciende al pico Gilbo.

DATOS PRÁCTICOS DE NUESTRA RUTA:

Parking:

  • Hay un parking amplio y gratuito al principio de la ruta.
  • Coordenadas: 42.96806, -5.01882.

Tipo de ruta:

Yo siempre había pensado que las rutas lineales son aquellas en las que se hace la ida y la vuelta por un mismo camino mientras que las circulares eran en las que la ida se hace por un camino y la vuelta por otro diferente, volviendo tanto en las lineales como en las circulares al mismo punto de partida. Pero un día un experto montañero me sacó de mi error y me explicó que las rutas LINEALES son aquellas que se inician en un punto y se terminan en otro, mientras que las rutas CIRCULARES son aquellas que se inician y finalizan en un mismo punto, independientemente de que la vuelta se haga por el mismo camino o no. 

Dicho todo esto, nuestra ruta de ascenso al Pico Gilbo es circular, ida y vuelta por distinto camino:

  • Distancia total (ida y vuelta): ≈ 8,2 km.
  • Dificultad: media en cuanto a la señalización porque NO está señalizada, por lo hay que ir siguiendo un mapa en el móvil; alta en cuanto a la forma física necesaria porque hay tramos en los que es preciso escalar y si hay barro o nieve es muy resbaladizo, haciéndolo peligroso.
  • Mis tiempos:
    • Tiempo caminando: Wikiloc erróneamente registró que solo caminamos 3 horas.
    • Duración total: 7 horas.
  • Punto de inicio de la ruta: 42.9683, -5.01891.

NUESTRA RUTA:

Iniciamos la aventura a las 9.30 horas. Toca atravesar la carretera, cruzar un paso canadiense que evita que se escape el ganado y tomar una pista forestal de tierra.

La pista va bordeando el pantano, dejando Riaño a nuestra derecha, mientras un bosque de verdes pinos nos vigila desde las alturas.

A los pocos minutos ya podemos observar el otoño en su máximo esplendor con un bosque de hayas y robles con hermosos tonos naranjas y marrones en su mayoría. Lástima que en las fotos no se aprecie para nada su belleza al no estar dándole el sol, pero a mí in situ me parece precioso y no puedo parar de contemplarlo.

En la ladera de enfrente podemos ver el sendero ascendente por el que debemos desviarnos (flecha roja) y aquel por el que haremos el camino de vuelta (flecha azul).

Aquí empezamos a subir, de forma bastante comedida la mayor parte del tiempo. Se trata de una elevación constante pero con un desnivel apto para cualquiera con una mínima forma física. 

Rápidamente nos adentramos en ese maravilloso bosque de hayas y robles que veníamos contemplando. Si desde las alturas me parecía bonito, poder profundizar en él es como un sueño hecho de otoño. ¡¡Qué preciosidad!! Cuanto más ahondamos en su interior más alucinamos con la suerte que hemos tenido pudiendo por fin contemplar el otoño en este estado. Me siento feliz a cada paso. Llevaba dos años deseando poder experimentar algo similar a esto. Mi chico y yo solos en medio del paraíso de la naturaleza tocada por los pinceles del otoño. No me salen las palabras para explicar lo que siento a cada instante. Madre mía, esto para mí es la dicha absoluta. La pena es que no puedo reflejarlo aquí para nada porque al no llegar los rayos de sol, en las fotos todo parece «apagado».

Una vez que abandonamos el bosque aparecemos en una pradera con unas vistas de lujo hacia el bosque, Riaño y el pantano, y coloridos árboles aquí y allá. 

Cuanto más ascendemos, más mejora el paisaje. Es una absoluta pasada con las tonalidades tal y como están.

No vemos ningún tipo de indicación ni señal, pero vamos siguiendo mi mapa de Google Maps pasado a la app Maps.me (que es la que me guía en todos mis viajes y rutas por mostrar mucho mejor los senderos) y no tenemos problema ninguno para encontrar el camino. Os dejo las instrucciones para pasar un mapa al otro.

Seguimos avanzando por la pradera, siempre hacia arriba, siguiendo un estrecho sendero formado por las pisadas de los muchos otros que hicieron esta ruta antes que nosotros.

Ya estábamos advertidos de que acceder a la cima del Pico Gilbo no era una tarea sencilla. Sabíamos que en algún tramo tendríamos que «medio» escalar. En la parte alta de la pradera toca escalar por primera vez. Con ayuda de mis bastones de trekking y a veces de mis manos, subo sin mucha dificultad.

Al llegar al otro lado no puedo parar de gritar de alegría a los cuatro vientos porque las vistas desde aquí arriba son sencillamente deslumbrantes. Madre mía, ¡¡¡¡qué espectáculo!!!!

Sacamos montones de fotos mientras alucinamos a muerte con ese paisaje tan imponente. Los colores del otoño, los restos de nieve, el pantano, Riaño al fondo… ¡¡¡Menuda pasada!!! 

Continuamos avanzando por esa especie de sendero hecho de pisadas anteriores. Cada vez vamos encontrando más nieve y mucho más barro. 

Cuanto más ascendemos, vamos obteniendo panorámicas más amplias aunque no sé si más espectaculares, porque no sé si puede haber algo ya más espectacular.

En un momento dado, ese sendero hecho de pisadas no nos resulta muy evidente por lo que nos equivocamos tomando un acceso mucho más difícil de lo que debería haber sido. Nos toca escalar a cuatro patas por la cresta de una gran roca. Debo decir que me quedo bloqueada en un momento dado y no me atrevo a mirar hacia atrás porque no sé si hubiese podido seguir subiendo. Esta parte de la ruta no es apta para cualquiera ni nada que se le parezca.

Una vez que descansamos un poco y se me pasa el tembleque de las piernas, nos volvemos a poner en marcha y poco a poco el ascenso se va haciendo más sencillo. Eso sí, siempre cuesta arriba. Por ahora las vistas que vamos obteniendo compensan cualquier tipo de esfuerzo, son tan alucinantes…

El problema es que lo peor no había pasado aún. La subida hasta la cima se nos está haciendo durísima. El desnivel es muy elevado y está llenísimo de barro e incluso de nieve en ciertos tramos, lo que hace que resbalemos sin parar. No sé cómo vamos a bajar este tramo sin caernos. Pero estamos a tan poca distancia de la cima, que da pena dar la vuelta ya, cuando el berenjenal de la bajada nos lo vamos a tener que comer igualmente. Cada vez estamos más tensos y agobiados sobre todo pensando en la bajada. Esto de subir picos no es lo nuestro, nos va más ir de monte tranquilamente. 

Por fin llegamos a una especie de antecima donde podemos parar a reponer fuerzas y a descansar un poco sin que nos esté golpeando el frío viento sin cesar. Por un momento nos planteamos dar aquí media vuelta pero después de recobrar energías nos animamos a continuar ya que la cima del Gilbo se encuentra a muy pocos metros de esta antecima. 

De estos últimos tramos no tengo ninguna foto porque iba de lo más agobiada y no estaba para andar sacando fotos. Imaginaos lo mal que lo estaba pasando cuando yo saco fotos de todo SIEMPRE.

Coronamos por fin el pico a las 12.30 horas, 3 horas después de haber iniciado la ruta.

Reconozco que las vistas de 360º desde lo más alto son absolutamente impresionantes, pero no las disfrutamos como sí hemos hecho con otras panorámicas durante el ascenso porque tenemos demasiado presente lo que nos queda pendiente por bajar, ya que hasta llegar a la pradera, el tramo es el mismo tanto para subir como para bajar del pico. Sacamos las fotos de rigor pero reconozco que no nos regocijamos con la coronación como hubiese sido debido. Entre el agobio por bajar y que sopla un potentísimo y gélido viento, no ha sido la coronación que había imaginado. Eso sí, dedicamos nuestros buenos 20 minutos a deleitarnos (a nuestra manera) en la cima.

Iniciamos el descenso a las 13 horas. Como mi mochila es igual que el bolso de Mary Poppins, traía unos pantalones de chubasquero por si encontrábamos mucha nieve. Al final no cumplen esa finalidad sino que me los pongo para bajar gran parte del tramo hasta llegar a la pradera deslizándome por el camino, arrastrando el culo por el barro. Queda muy poco glamuroso pero con lo que resbala el estrecho sendero, me muero de miedo en pensar siquiera en ponerme de pie.

Así iban los pantalones después de bajar solo el primer tramo

Al final resulta que me lo paso de lo más divertido deslizándome ladera abajo una vez que supero el miedo, al ver que de esta forma puedo bajar sin mayor problema, con el único inconveniente de que dejo las manos y los pantalones (y en menor medida la chaqueta y la mochila) hechos un desastre llenos de barro. Pero de esta forma consigo poco a poco desandar el camino pudiendo disfrutar al mismo tiempo de las magníficas estampas que nos rodean por doquier. Madre mía ¡¡qué paisajes tan maravillosos!! Por cierto que no tenía ni idea pero la nieve va perfecta para quitarme las toneladas de barro de las manos a modo de toallita exfoliante, jajaja. 

Lo he pasado fatal durante un gran tramo, pero lo que hemos podido contemplar ha sido un auténtico espectáculo. De todas formas, para aquellos que como nosotros seáis más de senderismo y no de subir picos, yo os recomiendo ir un poco más allá de la pradera, tras el primer tramo que «medio» escalamos, porque superado ese pequeño ascenso ya encontraréis unas vistas de vértigo sin necesidad de pasarlo mal en caso de que la ruta esté completamente embarrada, como fue nuestro caso. 

Me enamoré de ese nevero en medio de ese bosque de ensueño. Para mí fue una de las mejores estampas de todo el día.

Una vez que llegamos a lo alto de la pradera podemos contemplar con claridad el sendero por el que ascendimos la ladera (flecha azul) y por el que tenemos que descender (flecha roja).

A nuestras espaldas dejamos el Pico Gilbo, que tanto miedo me ha hecho pasar y tan buenas panorámicas nos ha regalado.

Nuestro trail de Wikiloc

Descendemos por la pradera y pronto vamos teniendo nuevas vistas de fantasía. Vaya ruta más maravillosa…

Enseguida nos adentramos en el bosque de hayas y robles, pero por un lugar diferente del que vinimos.

Ese paseo a través del bosque, con la hojarasca como única alfombra y el crujir de las hojas a nuestro paso ha sido de nuevo un sueño hecho de otoño.

No me podría sentir más pletórica con un paisaje así, ¡¡¡¡OMG!!!! No podemos parar de sacar fotos y vídeos porque cada metro que avanzamos es un metro de fantasía…

Y si el paseo de vuelta por el bosque ha sido de cuento de hadas, cuando sin contar con ello nos hemos encontrado de repente con el Mirador de las Biescas ha sido como ¡¡madre mía!! ¡¡Qué paisaje tan alucinanteeeee!! En las fotos no se llega a apreciar pero un sutil arcoíris ponía el toque de 10 a un lugar mágico de por sí.

Sin lugar a dudas esta es la ruta más hermosa que he hecho hasta el momento, con tantos contrastes, tantos paisajes y tantos colores, es una experiencia de fantasía. Pero también es la más dura que he hecho en mi vida y, si la repitiese, no llegaría hasta la cima del Gilbo sino que daría media vuelta un buen tramo antes. Eso sí, una vez hecha tengo que decir que es tan tan bella que ha merecido totalmente la pena todo lo que hemos sufrido. Una vez más Riaño no me decepciona para nada sino que me encandila más y más constatando por qué es uno de mis lugares favoritos en el mundo. ¡Menuda experiencia! Y aún nos quedan 2,8 km de ruta, ¡¡¡qué bien!!! ¡¡No quiero que se acabe nunca!! ¡¡¡Menudo espectáculo!!! Alucinante es poco… Aprovechamos para tomar un pequeño piscolabis en este banco con vistas al paraíso. Qué lujazo de lugar, madre mía. 

Nos ponemos en marcha de nuevo haciendo una breve parada en la Cueva de la Vieja del Monte. Según explica el cartel informativo: «la vieja del monte es un personaje de la mitología leonesa que amasa pan en su cueva para mandárselo a los niños a través de sus padres junto con avellanas, manzanas… cuando éstos venían a trabajar al monte. No la podréis ver ahora porque está en el bosque buscando avellanas y frutos silvestres. Solo se la puede ver en Navidad cuando baja a ver a los niños«.

El desvío para acceder a la cueva es de lo más coqueto. Solo está señalizado si vienes en sentido contrario al nuestro (círculo amarillo), sino solo verás el cartel del Mirador de las Biescas (círculo azul).

La visita me parece bastante chorrada, más bien algo para hacer con niños, aunque por supuesto yo venía bien provista con mi potente linterna y hemos atravesado la cueva, de unos 20 metros de longitud, hasta el final.

Después de la cueva poco más nos queda por contemplar que no hayamos visto ya. La vuelta hasta el coche se nos hace un poco larga porque estamos bastante cansados, aunque sigue habiendo bonitas panorámicas allá donde mires.

Finalizamos la aventura a las 16.30 horas, 7 horas y 8,2 km después de haber comenzado. Wikiloc dice que de esas 7 horas solo hemos caminado 3 horas. Yo no me lo creo para nada y estoy segura de que está equivocado, qué desfachatez decir algo así cuando no hemos parado más a que a sacar alguna que otra foto, jajajaja. Me siento agotada pero feliz porque jamás creí poder contemplar panorámicas semejantes. Me reitero diciendo que es la ruta más bella, más hermosa y más alucinanteeeee que he hecho en toda mi vida. 

Una vez acabado el recorrido, os recomiendo que la hagáis en el mismo sentido que nosotros y no a la inversa, ya que la sensación que me dio es que el desnivel de subida es algo menos intenso de esta forma. 

Al llegar al coche, tratamos de manchar lo mínimo posible con las toneladas de barro que llevamos encima y ponemos rumbo directo al hotel a descansar, que aunque aún es pronto y podríamos ir a ver el atardecer al Mirador de las Hazas, yo apenas tengo energía ni para pestañear y mañana tenemos programada la ruta al Tabayón del Mongallu, una de mis escapadas favoritas en Asturias.

Empieza a llover nada más arrancar el coche. Menuda suerte que hemos tenido, ¡qué fuerte!

A modo de COMENTARIOS Y CONSEJOS VARIOS, decir que:

  • Para el día de hoy me resultaron imprescindibles los bastones de trekking para ayudarnos tanto a impulsarnos en los ascensos como para frenar nuestros descensos. Los que yo tengo son los más básicos del Decathlon (LINK Decathlon). Los tengo desde el 2018, me costaron solo 4,99€ cada uno y me van de lujo.
  • Las botas de monte impermeables son imprescindibles porque había muchísimo barro. Además siempre es mejor llevar los tobillos lo más sujetos posibles.
  • No hemos visto ninguna fuente por lo que toca venir bien aprovisionados de líquidos.
  • La ruta NO está señalizada. Os recomiendo llevar descargado el mapa de Google Maps PASADO A LA APP Maps.me, que se puede ver offline (aún sin cobertura). Todos los puntos mencionados en el post están ya metidos en mi mapa personalizado de Google Maps (ver mapa). Os dejo las instrucciones de cómo pasar un mapa a otro: instrucciones.
  • No ha habido cobertura en ningún momento.
  • Nos hemos cruzado con solo 15 personas, lo que siempre da puntos extra a cualquier aventura.
  • Tardamos un total de 7 horas en hacer toda la ruta, caminando un total de ¿¿?? según Wikiloc y habiendo recorrido un total de 8,2 km.
  • Os dejo el link de la ruta en Wikiloc.
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La cocina de nuestro hotel no abre hasta las 20.30 horas, así que descansamos en la habitación hasta esa hora y luego bajamos y hacemos una cata de hamburguesas. Pedimos para compartir una de beicon y queso y otra de queso de cabra y cebolla caramelizada.

Ambas hamburguesas, enormes, están sabrosas y las comemos con avidez después de un intenso día de ruta. Pagamos la cena y nos vamos pronto a descansar que mañana nos espera otro día de aventuras.

GASTOS DEL DÍA:

  • Desayuno El Mentidero: 9,8€.
  • Agua: 4€.
  • Panadería repostería Tomás: 12,5€.
  • Cena hostal Sainz: 21€.

TOTAL: 47,3€

Todos los puntos visitados a lo largo de esta escapada están recogidos en este mapa de Castilla y León: ver mapa.

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