2. DE ASTURIAS A RIAÑO (León)

Sábado 6 de noviembre de 2021

Salimos de Gijón en coche a las 16 horas. Tanto mi chico como yo estamos bastante cansados del trabajo de la semana. Yo he hecho noche en el hospital el jueves y el viernes y hoy he dormido unas 4 horas, así que estamos deseando llegar al hotel. 

Una hora después de haber arrancado hacemos la primera de las paradas que tenemos planificadas para el camino. Realizamos una visita exprés al puente romano de los Grazos, en Vega de Pervís. Lo conocí en mi última visita a Riaño y me había gustado mucho. Es una lástima que al estar en el fondo de un valle y estar en pleno noviembre en esta ocasión no le dé el sol, porque la primera que lo vi le pegaba el astro rey de pleno y me resultó un lugar idílico. Se puede dejar el coche en la propia entrada del puente o en un apartadero ubicado unos metros antes.

Noviembre ’21
Agosto ’20

A 10 km del puente hacemos nuestra siguiente parada para visitar la Cascada de Aguasaliu o Cascada del Puente Vidosa, en pleno desfiladero de los Beyos, cerca del Parque Natural de Ponga. Está ubicada junto al Vidosa Multiaventura, un centro que ofrece múltiples posibilidades como tirolinas para todas las edades, puentes tibetanos, vías ferratas… Hay un parking amplio y gratuito.

La cascada la conforman varios saltos de agua que hacen entre todos un total de 270 metros, donde algunos de ellos alcanzan más de 60 metros de caída. Cuando por fin la visualizamos se ve maravillosa tan alta y tan cargada de agua, y entera para nosotros dos. Se puede acceder a un par de miradores para tener diferentes perspectivas. Pese a que ya la había visto en diversas ocasiones, me ha encantado la visita.

El problema de viajar en noviembre es que el sol juega totalmente en nuestra contra y la luz pronto escasea. Nuestra tercera parada del día es el Mirador de Oseja de Sajambre, ubicado a las afueras del pequeño pueblo de montaña, ya en León. Tiene un parking amplio pegado al mirador. No os quedéis en el propio parking, hay un mini sendero que nos conduce hasta un saliente con vistas a un paraje que a mí me recuerda al Rivendel de los elfos del Señor de los Anillos. Llegamos con los minutos justos para ver las últimas luces del día pero por lo menos nos da tiempo a contemplar las espectaculares tonalidades del otoño en contraste con las cumbres nevadas. Lástima que las fotos no reflejen para nada la belleza del paisaje…

Es una pena que solo dispongamos de unos minutos para observar un lugar tan idílico, porque está bellísimo. Para mí es una parada indispensable siempre que voy a Riaño. Me parece un lugar de ensueño. Qué pena que no hayamos tenido el tiempo suficiente para disfrutarlo como nos hubiese gustado.

Nos ponemos en marcha de nuevo y toca poner rumbo directo a Riaño sin más paradas por el medio porque ya ha oscurecido (son las 18.30 horas). Y eso que tenía anotado un mirador que me encantó la última vez que estuve por la zona, pero hoy no tiene sentido parar con esta oscuridad. 

Agosto ’20

Estamos atravesando el Puerto del Pontón, que tiene muchísima nieve a nuestro alrededor. Parece que hemos pasado del otoño y sus matices en Oseja de Sajambre al invierno y su blancura en un abrir y cerrar de ojos. Qué mal que ya sea de noche y no pueda sacar ninguna foto chula. En esta escapada de tres días vengo buscando los colores del otoño con mi mayor ilusión. No sé lo que nos vamos a encontrar, pero por ahora el contraste del otoño con el invierno en el mirador de Oseja de Sajambre ya me ha hecho muy feliz.

Llegamos a Riaño a las 19 horas. Siempre me cautiva y me ilusiona la primera visión del pueblo con su precioso pantano. Esta vez al llegar de noche no nos deslumbra esa estampa. Por suerte, por un breve momento hemos podido visualizar a nuestra derecha el perfil de los picos montañosos sobre el azul del ocaso y la luna apareciendo de repente en cuarto creciente entre dos picos, lo que nos deja a los dos hechizados y sin palabras. Menudo espectáculo efímero que hemos podido contemplar.

Pese a la oscuridad, no perdemos la esperanza y vamos directos al parking ubicado al lado del camping del pueblo, donde se estacionan los vehículos para acceder a los dos maravillosos miradores de Riaño. No sabemos si las vistas de noche merecerán la pena o si las podremos capturar con nuestros móviles, pero no queremos dejar de intentarlo. 

Hay un breve paseo (algo embarrado) desde el parking hasta el primer mirador, el Mirador de las Hazas. Es noche cerrada y tres grados y un viento gélido que hace disminuir muchísimo la sensación térmica, nos acompañan en nuestra aventura. El sendero desde el camping hasta los miradores no está iluminado, pero como soy una persona que adora los «por si acasos» (os dejo Mis productos imprescindibles a la hora de viajar), ya venía bien aprovisionada con mi linterna de la bici que es super potente y me costó solo 19€ en Amazon.

Hemos llegado tarde al mirador para poder contemplar con claridad el perfil de los picos con Riaño en su centro, pero por lo menos sacamos alguna foto chula y aprovechamos para hacer un poco el tonto en el columpio de Riaño, el más alto de España, instalado en marzo del 2021 y que ha atraído hordas de turistas desde entonces.

Mirador de las Hazas

Mañana volveremos a la luz del día para disfrutar de este maravilloso lugar que me dejó enamorada la primera vez que lo visité. El segundo mirador, el Mirador de Valcayo, lo dejamos para mañana. Hace muchísimo frío y ya es noche cerrada.

De aquí ponemos rumbo al Hostal Sainz, nuestro alojamiento para las próximas tres noches, donde dejamos el coche de forma gratuita justo al lado. Siempre que he venido a este pueblo he aparcado sin problema, y eso que hoy acaba la popular feria ganadera de Riaño y hay muchísimo ambiente por la zona. 

Nuestra habitación, la número 108, es pequeñita pero está perfecta para nuestra escapada de tres días.

El problema es que está ubicada en el primer piso y parece que estamos tumbados en el propio bar, porque el ruido de la gente hablando es exagerado. De hecho tengo que llamar a recepción y el chico se disculpa explicando que debido a la feria hay mucho más ruido de lo habitual, pero que a las 22.30 – 23 horas el bar ya estará cerrado. Toca ser un poco permisivos siendo hoy un día especial en el pueblo (el resto de días no oímos un solo ruido).

Hacemos una cena tranquila en la habitación a modo picnic, pues estamos agotados después de una semana intensa de trabajo y solo queremos descansar. Mañana ya aprovecharemos el día al máximo. 

Adoro Riaño, siempre me despierta la misma ilusión y alegría venir a visitar sus preciosos rincones. Nunca me gusta repetir destinos en mis viajes, pero Riaño es especial para mí…

GASTOS DEL DÍA:

  • Hotel: 180€.
  • Cena picnic: 15,55€.

TOTAL: 195,55€

Todos los puntos visitados a lo largo de esta escapada están recogidos en estos dos mapas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *