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7 – Qué ver cerca de Mývatn (Islandia): Dettifoss, Selfoss, Krafla, Víti y Hverir
Lunes 1 de junio de 2026
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ÍNDICE
Mapa
Todos los puntos visitados a lo largo de este viaje están recogidos en este mapa. Si pulsas desde TU móvil en el link anterior se te pasarán mis iconos directamente a tu Google Maps.
Itinerario programado para hoy
Introducción
Al no existir las persianas en Islandia, como ocurre en gran parte de Europa, en todos los hoteles nos ha entrado más o menos luz por las mañanas. Sin embargo, en el de hoy, el Lyngás Guesthouse, al tener uno de los ventanales más grandes hasta el momento, parecía completamente de día desde muy temprano y ya a las seis de la mañana estaba con los ojos como platos a pesar del antifaz…
Hacemos el check-out a las 10 horas, dejando la llave puesta en la cerradura por la parte exterior de la habitación, tal y como nos indicaron en el e-mail con las instrucciones de entrada.
Hemos quedado encantadísimos con el alojamiento y repetiríamos sin dudarlo.
Al salir a la calle, ¡¡no me lo puedo creer!! Quinto día seguido lloviendo. Menudo aburrimiento…
Por motivos de logística decidimos dejar para un futuro viaje a Islandia dos visitas que tienen muy buena pinta pero que nos es imposible hacerlas con tantas cosas programadas:
Cómo repostar en una gasolinera N1 de Islandia
La primera parada del día es para repostar en una gasolinera N1. A ver si se nos da mejor que el sábado en Vik, donde casi salimos volando.
Al ser una N1, el procedimiento es exactamente el mismo que el del otro día:
Hoy en Egilsstaðir los precios son más baratos que en Vik:
Dónde comprar en Islandia – Los supermercados más asequibles
Acto seguido nos acercamos a un supermercado Bonus, el del cerdito, la cadena más económica y popular.
Compramos un par de cosas y aprovecho para preguntar al chico que está reponiendo si venden paraguas. Me dice que esa pregunta es una estupidez porque en Islandia hace mucho viento y que en el país no tienen paraguas. Menudo bobo, con la necesidad y la ilusión que tengo yo de encontrar un paraguas…
Me ha fastidiado mucho no traerme uno desde España porque, a excepción de un día concreto, no hemos tenido nada de viento, pero sí que ha llovido todos los días y he tenido siempre la cámara del móvil mojada o empañada.
Por suerte, en la tienda que hay justo al lado del Bonus sí que venden paraguas. Uno plegable cuesta 40 €, por lo que me he comprado el infantil de Stitch, por 14 €, jajajaja.
Nos ponemos en marcha a las 10:30 horas. Durante el trayecto, las cascadas gigantes y majestuosas se suceden una detrás de otra. ¡¡Este país es taaaaaannn increíble!!!
Rjúkandi Waterfall (Rjúkandafoss)
Desde el coche nos llama la atención esta cascada en concreto y, aprovechando que tiene parking al lado, hacemos una parada exprés.
Recordad que todos estos descubrimientos que vamos haciendo a lo largo del viaje, los tenéis totalmente actualizados en mi mapa personalizado de Google Maps.
La cascada es una auténtica pasada y os la recomiendo un montón porque de cerca resulta sobrecogedora, aunque las fotos y los vídeos no lo reflejen para nada.
Según cuenta el panel informativo:
Reanudamos la marcha y, a escasa distancia, encontramos más saltos de agua brutales.
Nosotros, rodeados de nieve y con seis grados de temperatura, acabamos de descubrir que nuestros asientos son calefactables… ¡¡¡¡Cómo molaaaaaa!!!! Jajajajajajaja.
En general, muchos de los tramos de conducción que nos tocan hoy son mucho más aburridos y monótonos que los de ayer, que parecía que íbamos conduciendo por el Edén.
Dettifoss y Selfoss: dos cascadas imprescindibles del norte de Islandia
Aunque a Dettifoss se puede acceder por dos carreteras diferentes, situadas cada una en una orilla del río (la 862 y la 864), nosotros ya habíamos decidido desde casa venir por la 862. La 864 permanece cerrada gran parte del año y, además, su estacionamiento es mucho más reducido.
Llegamos al estacionamiento de Dettifoss West Side a las 13 horas.
Nuestro parking está llenísimo hasta el punto de que ocupamos el último hueco libre. Por suerte, hay mucho movimiento de coches entrando y saliendo.
Sorprendentemente, es gratuito, o nosotros por lo menos no vemos ninguna señal de pago en ningún momento.
También hay baños gratuitos en la misma explanada. Ya lo habíamos leído en las opiniones de Google Maps, pero una cosa es leerlo y otra vivirlo en persona… Y es que huelen horriblemente mal, a una mezcla de orina hipermegaconcentrada y huevos podridos. Casi me muero del asco… Jajaja.
El sendero hacia la cascada sale directamente del parking, así que no tiene pérdida, igual que nos ha ocurrido en el 100% de las visitas que llevamos hasta ahora.
Tenemos la grandísima suerte de que deja de llover e incluso parece que quiere asomar un rayito de sol nada más ponernos en camino. ¡¡¡Qué bieeeennn!!!
Cascada de Dettifoss
Hay varios miradores habilitados, perfectamente señalizados y acondicionados. De hecho, están mejorando toda la zona con pasarelas metálicas.
Seguimos los carteles que presuntamente nos conducen hacia el mejor mirador de Dettifoss.
Cuando veo aparecer la cascada, considerada la más caudalosa o la más potente de Europa, me quedo literalmente boquiabierta y sin palabras. No me esperaba semejante barbaridad. ¡¡Es gigantesca!! ¡Menudo espectáculo!
CONSEJO 1: os recomiendo recorrer cada mirador de esta orilla porque la imagen de la cascada con el cañón al fondo es un 10 absoluto. ¡¡Belleza máximaaaa!!
CONSEJO 2: llevad una chaqueta impermeable ya que el rocío os mojará cuando os asoméis a los miradores.
Cascada de Selfoss
Seguimos la señalización rumbo a la cascada de Selfoss. En un principio teníamos planeado visitar también la cascada de Hafragilsfoss porque creíamos que se podía llegar andando desde esta zona, pero al ver que está a unos 9 km, tenemos que descartarla del itinerario. Más tarde descubrimos además que la carretera de acceso está cortada, aunque no sabemos el por qué.
Cuando veo Selfoss a lo lejos, se me escapa un grito de emoción. Pensaba que iba a ser mucho menos impactante que la anterior y al contrario, me resulta casi más espectacular… ¿¿¿¿Qué brutalidad es esta????
El vídeo está grabado con mucho zoom porque la zona está acotada bastante antes de llegar a la cascada. ¡¡Qué pena!!
CONSEJO: no es necesario ir hasta el punto más cercano permitido. Nosotros comprobamos que, en este caso, cuanto más os acercáis menos veis. Merece mucho más la pena quedarse en algún rincón desde el que se pueda contemplar la cascada completa.
Es verdad que no poder verla de cerca ni sentir de primera mano toda su fuerza y enormidad le resta un poquito de magia. Por ello, mi chico se queda algo desencantado, pero a mí me ha parecido igualmente espectacular, aunque sea desde la distancia.
Al final, entre una cosa y otra, hemos hecho una buena caminata. No contaba con ello… Además, ahora que quiere salir un rayito de sol, de repente tengo un calor que me muero, y yo sin agua, jajajajaja.
Llegamos al coche a las 14:35 horas, después de una hora y media de aventura.
A los cinco minutos de arrancar el coche, empieza a llover de nuevo. Mejor me guardo lo que pienso…
Krafla: cráter Víti, central geotérmica y campos de lava de Leirhnjúkur
Krafla es una extensa zona volcánica situada en el norte de Islandia, dentro del sistema volcánico del mismo nombre. En ella se encuentran algunos de los principales puntos de interés de la región, como el cráter Víti, los campos de lava de Leirhnjúkur y varias áreas geotérmicas formadas por fumarolas, grietas y terrenos de origen volcánico.
P3 – Cráter Víti
Llegamos a nuestro destino a las 15:20 horas. Nos dirigimos primero al parking más lejano, el P3.
OJO porque el cartel que informa de que el aparcamiento es de pago está tirado en el suelo y es muy fácil pasarlo por alto. El ticket puede abonarse escaneando el código QR (que fue la opción que elegimos nosotros) o mediante la aplicación EasyPark.
Según los paneles informativos sobre el cráter Víti:
Aprovechamos para hacer nuestro picnic del día en el coche, antes de volver a ponernos en marcha. Solo nos queda una ensalada de Carretilla, así que la acompañamos con unos macarrones a la boloñesa a temperatura ambiente, jajajaja. La verdad es que, para no tener microondas, están bastante buenos.
El sol ha decidido asomar otro ratito y tenemos ante nosotros grandes zonas nevadas brillando bajo sus rayos. Justo cuando llegamos al cráter, el agua luce un intenso color turquesa. Para rematar, está parcialmente congelada, algo que no nos esperábamos. Los contrastes son espectaculares.
Se puede rodear una buena parte del cráter, algo que nos habría encantado hacer, pero nos quedan todavía algunas visitas y hoy queremos intentar llegar con tiempo a nuestro alojamiento, el Sel-Hótel Myvatn. Le tenemos muchas ganas y las expectativas están muy altas, así que toca abandonar el cráter antes de lo que nos gustaría.
P2 – Central geotérmica de Krafla
El P2 es más bien un mirador a la central geotérmica de Krafla, por lo que me parece una parada prescindible.
Os dejo algunos datos del panel informativo sobre la energía geotérmica, que me han parecido bastante interesantes:
P1 – Campos de lava de Leirhnjúkur
Recordad que el ticket de aparcamiento que pagamos en el P3 también sirve para estacionar en el P1 y el P2.
El sendero arranca directamente desde el parking y se distingue claramente.
Los paneles añaden varios detalles curiosos sobre Leirhnjúkur:
IMPORTANTE: al igual que ya me ha ocurrido varias veces a lo largo del viaje, tengo la sensación de que llegamos tarde a todas partes y de que siempre vamos corriendo para intentar verlo todo. Y eso que ya eliminamos muchísimas visitas cuando organizamos el itinerario. Me habría gustado disponer de más días para recorrer Islandia con calma porque, cuando hago las cosas con sensación de prisa, no soy capaz de disfrutarlas como realmente me gusta.
Para llegar a nuestro objetivo tenemos que recorrer algo más de un kilómetro desde el parking. OJO: por el camino nos encontramos con varias zonas cubiertas de nieve, hielo y barro que nos generan bastantes dudas. No tenemos claro si se trata de cauces por los que habitualmente circula agua o simplemente zonas afectadas por el deshielo, pero atravesarlas nos da bastante respeto.
De hecho, decidimos seguir en todo momento las huellas que ya han dejado otros visitantes porque en cuanto me salgo de ellas, se me hunde el pie mucho más de lo esperado, así que volvemos rápidamente sobre nuestros pasos. Como no sabemos qué profundidad tienen esas zonas ni qué hay bajo la nieve, avanzamos con muchísimo cuidado. La verdad es que nos quedamos con la duda de cómo será cruzar por aquí en otras épocas del año, porque en estas condiciones nos pareció toda una incógnita.
Poco después aparecen varias pasarelas de madera, algunas de ellas un tanto destartaladas, que nos conducen rumbo al área geotérmica. También empezamos a notar el inconfundible olor a huevos podridos del azufre, señal de que estamos cada vez más cerca.
Al llegar a nuestro destino encontramos una zona salpicada de pequeñas fumarolas, charcas de lodo y agua hirviendo, todo ello rodeado por montañas nevadas al fondo. Los contrastes de colores son llamativos. De hecho, este paisaje se parece mucho más a lo que yo esperaba toparme cuando visitamos el géiser Strokkur.
Aun así, aunque me parece una parada interesante y recomendable si disponéis de tiempo suficiente, personalmente no la consideraría imprescindible dentro de una ruta por Islandia.
Nosotros, con la tontería, invertimos unos 50 minutos en completar el recorrido y eso que, al contrario de lo que solemos hacer, intentamos entretenernos lo mínimo posible.
Finalizamos la visita a las 17:20 horas.
Área geotérmica de Hverir
Al parecer esta visita es muy similar a la anterior, pero a pie de carretera y sin necesidad de realizar ninguna ruta para llegar hasta ella. Precisamente por eso el parking está llenísimo de gente, algo que para mí siempre es un punto negativo.
Cuando veo que es el estacionamiento más caro de todo el viaje, me indigno por completo y le digo a mi chico que dé la vuelta inmediatamente, que no me apetece pagar más aparcamientos por hoy. Me siento un poco frustrada, quizás por la sensación permanente de prisa…
Según explican los paneles informativos, el terreno es de propiedad privada y las tarifas de aparcamiento se destinan a mejorar los accesos, mantener la zona abierta durante todo el año y garantizar la seguridad y el mantenimiento de las instalaciones.
Por suerte, mi pareja no hace ni caso de mi perreta…
Y menos mal, porque apenas recorremos los primeros metros ya tengo clarísimo que este lugar juega en otra liga. Sinceramente, después de ver esto, los campos de lava de Leirhnjúkur me parecen totalmente prescindibles. Ha sido una lástima perder una hora en explorarlos cuando podríamos haberla invertido aquí…
La diferencia me parece enorme. Pasamos tan cerca de las zonas de lodo burbujeante que se escucha perfectamente el característico chop chop del barro hirviendo. Me resulta increíble que permitan acercarse tanto a un terreno que, a simple vista, se nota que está muy caliente.
Eso sí, venid con calzado adecuado porque en varios tramos el terreno está bastante embarrado.
Algunos datos curiosos sobre Námafjall-Hverir:
Caminar por Hverir es como pasear por otro planeta: barro hirviendo, fumarolas rugiendo, un intenso olor a azufre y un suelo tan caliente que recuerda constantemente que, bajo tus pies, el interior de Islandia sigue muy vivo.
En este caso las pasarelas discurren sobre las zonas más activas y permiten pasar por encima de los lodazales burbujeantes. ¡Mola!
Cuanto más avanzamos, más flipamos. De verdad que este es uno de los grandes imprescindibles del viaje. Me encanta recorrer cada metro porque cada rincón es diferente al anterior y los contrastes de colores son una auténtica pasada.
Es uno de los lugares más increíbles en los que he estado nunca. Las cascadas me encantan, pero al final son agua cayendo. Sin embargo, algo como esto no lo había visto jamás.
Me hubiese gustado dedicarle un par de horas porque la zona da muchísimo de sí. Incluso se puede subir a la montaña Námafjall para contemplar el entorno desde las alturas. Sin embargo, también tengo muchas ganas de llegar a nuestro alojamiento y terminamos marchándonos, con mucha pena, antes de lo que me habría gustado.
Finalizamos la visita a las 18:25 horas. Aunque estuvimos unos 50 minutos, perfectamente podríamos haber pasado aquí un mínimo de dos horas. ¡¡Venid con tiempo porque esto da muchísimo de sí!!
Dónde alojarse en el área natural de Mývatn: Sel-Hótel Myvatn
Nos quedan por delante apenas veinte minutos de coche hasta llegar a nuestro hotel.
La zona natural de Mývatn es una auténtica postal: un lago repleto de pequeñas islitas, ovejas acompañadas de sus corderitos dando saltos de un lado para otro y las montañas nevadas como telón de fondo. ¡¡Qué ilusión nos hace pasar aquí la noche!!
Hacemos el check-in en el Sel-Hótel Myvatn y nos entregan la llave de nuestra habitación, la 221.
¡¡Flipamos en cuanto ponemos un pie en ella!! Es amplia, luminosa, cuenta con baño privado y tiene unas vistas maravillosas a los pseudocráteres y a las ovejitas que pastan tranquilamente por los alrededores.
Junto a la recepción hay una máquina de café y chocolate de uso gratuito e ilimitado. ¡¡¡Me encantan esos detalles!!! Aprovechamos para reservar mesa en el restaurante, que permanece abierto hasta las 21 horas. Además, nos entregan albornoces y chanclas para disfrutar de los hot tubs y de la sauna. Decidimos dejar esta última experiencia para mañana y así poder aprovecharlo con más calma.
Un detalle curioso es que Sel-Hótel Mývatn es un alojamiento familiar con más de 50 años de historia, que cuenta con su propia cerveza artesanal, Mývatn Öl, y que organiza visitas guiadas y catas para quienes quieran conocer el proceso de elaboración. Nosotros nos quedamos con las ganas porque no nos daba tiempo a todo…
Tras un breve pero reconfortante descanso en nuestra “suite”, jajaja, bajamos a cenar. Menos mal que seguimos la recomendación del hotel y reservamos con antelación, porque el restaurante está prácticamente lleno.
Se puede elegir entre buffet libre, carta o pizzas.
El personal es muy amable y, para nuestra sorpresa, nos atienden en español, algo que siempre se agradece. Además, en la mesa ya nos espera una jarra de agua bien fría.
Yo voy a lo seguro y me pido algo sencillito:
Mi chico, sin embargo, se anima a probar dos platos de la zona:
La comida le gusta mucho, aunque el segundo plato no era exactamente lo que esperaba. Al leer la carta se imaginaba una ración de cordero más convencional y en realidad se trata de una especie de hamburguesa de cordero desmenuzado.
Por la cena pagamos un total de 10.270 kr (71,87 €).
Durante la sobremesa, el sol hace una inesperada aparición e ilumina el precioso paisaje que rodea el lago. Todo se ve tan espectacular que decidimos salir a dar un paseo, aunque los camareros nos advierten de que esta no es precisamente la mejor hora para hacerlo a causa de los mosquitos.
Como buenos aventureros, hacemos caso omiso de la recomendación. ¡¡Error!!
Pseudocráteres de Mývatn (Skútustaðagígar)
A pocos metros del hotel se encuentran los famosos pseudocráteres de Skútustaðagígar, uno de los paisajes más característicos de toda la zona de Mývatn. Aunque tienen aspecto de cráteres volcánicos, aquí nunca llegó a producirse ninguna erupción. Se originaron hace miles de años cuando la lava cubrió terrenos húmedos y el agua atrapada explotó en forma de vapor. Por eso presentan esa apariencia tan peculiar, pese a no estar conectados a ningún conducto magmático.
Nada más salir del hotel libramos una auténtica batalla que perdemos de forma estrepitosa. Acabamos cubiertos de mosquitos de los pies a la cabeza y tengo que acabar protegiéndome parte de la cara con la bufanda para evitar tragarme unos cuantos por accidente. Hay gente que viene en modo “pro” con redecillas en la cabeza… ¡¡Es la caña!!
Por suerte, no pican. Son tremendamente molestos, pero inofensivos. Nunca había vivido algo parecido… Ahora comprendo por qué nos advirtieron desde el hotel, jajajaja.
Ya que estamos hablando de ellos, os cuento algunas curiosidades sobre los famosos “mosquitos” de Mývatn:
Así que os aseguro que entiendo perfectamente por qué el lago acabó recibiendo ese nombre, jajajajaja.
Conclusión: el personal del hotel tenía razón y nosotros no.
Eso sí, la zona es bellísima. Entre los pseudocráteres, el lago salpicado de islitas, las ovejas pastando y las cumbres nevadas como telón de fondo, cuesta encontrar un entorno más fotogénico.
Lo curioso es que a la mañana siguiente repetimos exactamente el mismo recorrido y la situación no tenía absolutamente nada que ver. Seguía habiendo bichitos, por supuesto, pero muchísimos menos. Pudimos caminar tranquilamente sin necesidad de taparnos la cara ni sentirnos acosados de forma constante.
Regresamos al hotel muertos de la risa después de perder esta batalla. Con esto del sol de medianoche nuestra mente está un poco descuadrada, por lo que, aunque en España solemos acostarnos muy temprano, después del paseo todavía aprovechamos para echar unas partidas gratuitas al billar y a los dardos en las zonas comunes del hotel.
Aunque me he levantado a las seis de la mañana, a las 23:30 horas todavía seguimos despiertos contemplando desde la cama nuestro primer (y último) atardecer en Islandia.
Ha sido un día suuuuuuperlargo, intenso y agotador, pero también absolutamente increíble. Como todos los que estamos viviendo en este viaje de ensueño.
Gastos del día
TOTAL: 24.488 kr (171,37 €).
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Enfermera 💉 y viajera 🛩️
🫡 Presidenta de la asociación @asturiastb
¡¡2️⃣4️⃣ países visitados y sumando!!
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Posdatas
Posdata 1: todos los puntos visitados a lo largo de este viaje están recogidos en este mapa. Si pulsas desde TU móvil en el link anterior se te pasarán mis iconos directamente a tu Google Maps.
Posdata 2: todas las fotos están hechas con mi móvil Samsung Galaxy S22 ultra.
Posdata 3: me encantaría que dejases un COMENTARIO con tu opinión sobre lo que has leído. ¡Venga, anímate! Siempre se agradece un buen feedback…