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5 – Qué ver en el sur de Islandia: Dyrhólaey, Reynisfjara, Fjaðrárgljúfur, Svartifoss y Svínafellsjökull
Sábado 30 de mayo de 2026
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ÍNDICE
Mapa
Todos los puntos visitados a lo largo de este viaje están recogidos en este mapa. Si pulsas desde TU móvil en el link anterior se te pasarán mis iconos directamente a tu Google Maps.
Itinerario programado para hoy
Introducción
Suena el despertador a las 8 de la mañana y prácticamente me levanto como un resorte, ya vestida y moviendo la colita de la emoción, lista para disfrutar de todo lo que nos va a deparar el día.
Lo de tener barra libre de chocolate caliente en el hotel no sé si es algo positivo o negativo, porque nos hemos tomado unos cuantos, jajajaja.
Hemos quedado encantadísimos con el Skogar Hostel, por su ubicación, sus vistas y la limpieza de las zonas comunes. Repetiríamos sin lugar a dudas. El único hándicap, que para mí es muy importante, es el tema de que no haya enchufes dentro de la habitación.
A las 9:40 horas nos ponemos en marcha.
Llueve sin parar por tercer día consecutivo. La verdad es que agradeceríamos un poco de tregua… Habíamos leído que la climatología en Islandia era totalmente cambiante y que tenía las cuatro estaciones en un día pero, en nuestro caso, nada que ver. Esto se parece mucho más al clima de Asturias y no a la locura del clima escocés. Quién me iba a decir que acabaría echando de menos esa imprevisibilidad para poder ver el sol de vez en cuando.
Y de hecho, sol no vemos, pero el viento aparece por primera vez con toda su fuerza y nos bambolea hasta el coche.
OJO: debemos tener muchísima precaución al abrir las puertas porque el viento islandés es tan potente que puede doblar las bisagras y eso no lo cubre ningún seguro, independientemente de las coberturas contratadas…
Dyrhólaey
Nos desviamos de la Ring Road rumbo a Dyrhólaey. Antiguamente fue una isla volcánica separada de la costa, pero con el paso del tiempo quedó unida al continente por los depósitos de arena negra, formando el promontorio que vemos hoy.
Una empinada y zigzagueante subida nos conduce en coche hacia nuestro destino. A medida que ascendemos, las vistas de la playa de Reynisfjara mejoran, aunque la climatología no acompaña para nada.
Os dejo algunos datos interesantes:
Faro de Dyrhólaey y avistamiento de frailecillos (puffins)
Veníamos aquí con la intención de ver a los puffins o frailecillos atlánticos, una de las aves más emblemáticas y fotografiadas de Islandia, reconocibles por su llamativo pico de colores. Anidan en los acantilados durante los meses de verano y se han convertido en uno de los grandes símbolos de la isla.
El viento y el frío convierten nuestro recorrido en una auténtica tortura. No hemos podido ver nada y nos hemos congelado hasta el tuétano. Es absolutamente increíble lo frío que es el potentísimo viento.
Tras solo diez minutos tenemos que volver al coche, ateridos. Toca aumentar las capas de ropa. Me pongo camiseta y pantalón térmicos, además de chubasquero arriba y abajo.
CONSEJO: con el viento que ya veníamos experimentando en la Ring Road, si os encontráis en una situación parecida, os recomendaría saltaros esta parada. Arriba puede soplar con tanta intensidad que no podréis hacer otra cosa más que sufrir.
Mirador de Reynisfjara
Ya que el pago realizado en Dyrhólaey incluye acceso a las dos zonas de aparcamiento, aprovechamos para acercarnos a este segundo mirador, que no llevábamos apuntado en el itinerario.
Mi chico ni siquiera se baja del coche. Está totalmente indignado con la visita anterior…
El viento sopla con tanta fuerza que necesito sentarme en el suelo para intentar sacar alguna foto de calidad…
Desde aquí se obtiene una amplia panorámica de la famosísima playa de Reynisfjara.
El arenal tiene un aspecto de lo más salvaje e inhóspito. De hecho, es nuestra próxima parada y dudamos si hacerla o no. Mi chico vota por saltársela pero yo prefiero acercarme hasta allí, ya que es una de las playas más populares del país.
El mal tiempo ha convertido estas dos visitas en algo totalmente prescindible. ¡Qué rabia!
Nos ponemos en marcha y nuevamente me invade la ilusión. Los paisajes son sobrecogedores, de un verde tan intenso que parece pintado. Lástima que no pueda sacar el móvil para tirar unas fotos porque si lo saco por la ventana, probablemente me lo lleve el viento volando.
La carretera es de una belleza abrumadora. Las laderas están totalmente tapizadas de un verde imposible mientras múltiples cascadas y saltos de agua nos rodean por todas partes.
Reynisfjara
Esta es una de las playas más famosas, pero también más peligrosas de Islandia. Las conocidas como sneaker waves (olas traicioneras) se han cobrado ya varias vidas debido a que mucha gente no respeta las distancias de seguridad.
CONSEJO: ten mucho cuidado con las sneaker waves, muy habituales en esta playa. Da igual lo lejos que creas estar: no le quites nunca el ojo al mar.
El parquímetro se encuentra a la entrada del Black Beach Restaurant.
Nada más salir del coche nos recibe un viento demoledor. Es tan fuerte que mi chico y yo tenemos que ir agarrados para que no nos arrastre y, aun así, vamos casi patinando sobre la arena.
Dicen los locales que las últimas marejadas, temporales y desprendimientos han transformado esta zona de Reynisfjara de una forma nunca vista hasta ahora. OJO: de hecho, buena parte de las formaciones que aparecían en las fotografías más conocidas del lugar han quedado ocultas o alteradas por la fuerza del océano.
Tenemos la suerte de coincidir con la bajamar, lo que nos permite adentrarnos en la famosa cueva de las columnas de basalto para observar de cerca las formaciones que aún permanecen en pie.
Sé que mi opinión no coincidirá con la de la mayoría pero, quitando las columnas de basalto, lo que encontramos es una playa de piedras negras totalmente desangelada, con fuerte oleaje y olas peligrosas que avanzan decenas de metros sin contar con ellas. Por ello, una vez vista y valorándola con calma, para mí es una parada bastante prescindible.
Por cierto, me llama la atención el no ver nada de la señalización de peligro que había leído en distintos blogs. No encuentro ni barreras ni semáforos indicando cuándo es seguro acercarse más o cuándo conviene mantenerse alejado.
Cómo repostar en una gasolinera N1 de Islandia
Llegamos a Vík y tratamos de repostar por primera vez, pero somos incapaces de abrir la tapa del combustible. Tras varios intentos infructuosos intentando guiarnos con ChatGPT, terminamos llamando a la compañía de alquiler, Lava Car. La chica que nos atiende nos explica pausadamente, en un inglés perfectamente comprensible, que se trata de un fallo relativamente habitual en algunos Dacia y que la solución es muy sencilla: una persona debe tirar de la palanca de apertura desde el interior del coche mientras otra, situada en el exterior, hace un poco de palanca en la esquina inferior izquierda de la tapa.
Siguiendo sus indicaciones, utilizamos la pequeña tarjeta de descuento que viene colgada de las llaves del coche, introduciéndola con cuidado por la parte inferior izquierda del depósito. Conseguimos abrirlo a la primera. ¡Ahora ya nos sabemos el truco para futuras ocasiones!
La verdad es que este tipo de detalles se agradecen mucho. Cuando estás viajando por un país desconocido y surge un problema tan tonto como no poder abrir el depósito de combustible, tener a alguien al otro lado del teléfono que te lo solucione en un par de minutos evita un buen quebradero de cabeza.
Aprovechando que nuestras llaves incluyen dos tarjetas de descuento para las principales gasolineras del país, N1 y OB/Olís, paramos a llenar el depósito en una N1.
Y aquí comienza la verdadera aventura. Repostar se convierte en una auténtica prueba de supervivencia. El viento es tan salvaje que en un momento dado salgo despedida y tienen que venir dos chicos a rescatarme.
La pantalla de la N1 puede configurarse en cinco idiomas (islandés, inglés, alemán, francés y danés), pero ninguno de ellos es el español, algo que me parece un poco mal, la verdad. Con más de 500 millones de hispanohablantes en el mundo, sería un bonito detalle.
Primero debemos pasar la tarjeta de descuento y después acercar la de pago (de débito, en mi caso), todo ello utilizando el mismo lector (rodeado en amarillo en la foto inferior). El sistema realiza una retención temporal de 22.000 kr que aparece inmediatamente reflejada en el móvil, pero que nunca llega a hacerse efectiva, ya que finalmente solo me cobran el importe repostado.
Seleccionamos el número de nuestro surtidor y cogemos la manguera negra, la correspondiente al diésel. OJO: la verde es para gasolina.
Nos surge una nueva duda porque hay dos mangueras de diésel y una de ellas lleva la inscripción Hraðdæla, que significa «surtidor rápido» o «repostaje rápido». Por lo que hemos podido averiguar, está pensada para camiones, furgonetas y vehículos con depósitos grandes, ya que suministra el combustible a mayor velocidad. Para nuestro Dacia Duster no es necesario utilizarla.
Nos disponemos a repostar mientras el viento nos azota sin descanso y convierte toda la operación en una auténtica gincana. Cualquier cosa que os cuente no os podrá hacer imaginaros lo que hemos tenido que vivir para echar el combustible.
Me habría gustado grabaros todo el proceso con calidad, pero bastante es que conseguí hacer un par de vídeos… De verdad que fue una auténtica pesadilla, aunque reconozco que a mí estas cosas me hacen muchísima gracia.
Entre unas cosas y otras, casi dedicamos más tiempo al repostaje que a visitar la playa, jajajajaja.
Finalmente solo nos facturan el importe repostado: 6.954 kr (49,33 €). El litro de diésel nos costó 263,9 kr, mientras que la gasolinera de OB que teníamos justo al lado lo cobraba a 265,2 kr.
Decidimos saltarnos las dos siguientes paradas que teníamos previstas, porque el tiempo está absolutamente insoportable:
Por eso para mí es imprescindible alquilar coche en Islandia, para poder moverme con total libertad y poder reestructurar sobre la marcha, adaptándonos a las circunstancias.
Bajo una lluvia torrencial nos ponemos en marcha de nuevo, con la esperanza de conseguir alejarnos un poco de la tormenta.
Mossy Lava Fields
Llegamos a nuestro destino a las 13:15 horas. Sigue lloviendo sin parar, parece que hoy no es nuestro día.
Hemos venido a explorar los campos de musgo que ya llevamos contemplando desde hace varios kilómetros. Son extensos campos de lava cubiertos por una espesa capa de musgo. Se formaron tras la erupción del volcán Laki en el siglo XVIII y hoy constituyen uno de los paisajes más característicos y fotografiados del sur de Islandia.
El recorrido, bien delimitado, se hace en menos de diez minutos. A pesar del clima, el contraste entre la negra roca volcánica y el musgo verde apagado es muy bonito.
Fjaðrárgljúfur
Tenemos grandes expectativas puestas en esta visita, aunque podría dejar de llover un ratito…
Justo antes de tomar el desvío hacia el aparcamiento, ya vemos dos altísimos saltos de agua en la lejanía.
A medida que nos acercamos al parking, el entorno me saca una sonrisa porque, entre el verde que nos rodea y otras dos cascadas que aparecen al fondo, el paisaje tiene una pinta tremenda.
Tenéis el parquímetro en una especie de cabaña de madera, con baños de uso gratuito, justo al comienzo de la ruta. Al igual que los otros parkings que hemos pagado hoy, muestra el recibo en la pantalla y te da la opción de enviarlo por e-mail.
El sendero no tiene pérdida ninguna, ya que se distingue perfectamente desde el propio coche. Además, está totalmente delimitado y está prohibido salirse del mismo.
Os dejo la información extraída de los paneles:
El cañón se ve espectacular e increíble, pero estoy muy enfadada porque todo el rato tengo la lente de la cámara mojada y no hay forma de sacar una foto en condiciones sin tener que estar peleándome constantemente con el móvil…
Nuevamente tenemos la sensación de estar caminando por un escenario salido de El Señor de los Anillos. Rivendell nos acompaña en cada paso que damos en este increíble viaje.
La zona es bellísima y un auténtico imprescindible si os gustan los paisajes de cuento de hadas. El contraste del verde con el agua turquesa es impresionante.
Cuando llegamos a Mögárfoss, la belleza de la cascada es absolutamente desgarradora. ¡¡¡Madre mía de mi vida!!! ¡¡¡Qué barbaridad!!! ¡¡¡Me gusta muchísimo!!!
Es uno de esos lugares que te quitan el aliento y por los que, sin ninguna duda, ya ha merecido la pena realizar este viaje a Islandia, y eso que solo llevamos tres días (y no para de llover…). Un recorrido muy breve pero que ha llenado por completo mi corazoncito.
Parque Nacional de Vatnajökull: Hundafoss + Svartifoss + Svínafellsjökull
Conducir por este tramo de la Ring Road es una experiencia de fantasía, con el verde tapizando las montañas y cascadas enormes una detrás de otra. Además, encontramos más campos de lava recubiertos de musgo y, al fondo, vemos aparecer de repente nuestro primer glaciar junto con los primeros rayos de luz del viaje.
Prácticamente cada kilómetro recorrido por estas carreteras escénicas atraviesa paisajes que parecen existir únicamente en la imaginación.
De pronto, dejamos atrás los verdes montes y nos dirigimos hacia los glaciares islandeses… El cambio es total y radical.
No tenía ni idea (ni probablemente dinero, jajajajaja) de que por la zona se podían hacer tours en helicóptero y avioneta con Atlantsflug.
Llegamos a nuestro destino a las 16:30 horas. Por fin ha dejado de llover, ¡¡¡qué ilusiónnnnnnnn!!!
Comemos en el estacionamiento del Parque Nacional de Vatnajökull antes de ponernos en marcha. Hoy tocan ensaladas de Carretilla, ya que aquí no tenemos microondas. Probamos la rústica y la de pasta con atún. Vienen con un tenedor plegable supercoqueto, que pone que se puede reutilizar hasta diez veces.
Ambas ensaladas están buenísimas y, como decimos en Asturias, “nos prestan por la vida” con el hambre que traemos. En general estamos flipando mogollón con los platos de Carretilla porque están buenísimos y nos están salvando el viaje por completo.
Con una ensalada para cada uno y un skyr de postre, ya tenemos las pilas repuestas para nuestra próxima aventura.
Encontraréis baños gratuitos en el recinto.
Según los paneles informativos:
Ruta a Hundafoss + Svartifoss
A las 17:15 horas iniciamos la ruta. Da gusto poder caminar sin estar mojándonos todo el rato.
Para llegar hasta Svartifoss, nosotros seguimos este track de Wikiloc. CONSEJO: aunque el sendero está bien señalizado, os recomiendo que echéis un vistazo previo al track.
Hundafoss
Tardamos 10 minutos en llegar a Hundafoss, la primera de las cascadas. ¡Es espectacular!
Por el camino y sin esperarlo, nos topamos con otra bonita cascada. Estamos viendo tantísimas que aquí, si no son de 10, ya no me llaman tanto la atención, y eso que hasta hace tres días cualquier mínimo salto de agua me hacía dar saltitos de alegría.
Hasta el momento, la ruta me parece prescindible.
Svartifoss
OJO: desde el parking todo el recorrido es cuesta arriba hasta que toque iniciar un descenso hacia esta tercera cascada.
Cuando vemos Svartifoss a lo lejos, descubro que la peculiaridad de esta cascada es que el salto tiene lugar entre columnas de basalto. Yo ya había visto impresionantes columnas de este tipo en Mammoth Lakes, durante mi recorrido de casi un mes por la Costa Oeste de Estados Unidos, por lo que no me sorprenden demasiado…
La cascada es llamativa por las formaciones rocosas que la rodean, pero personalmente no me ha parecido una visita imprescindible. Me ha gustado, pero no me ha provocado esa sensación de asombro que sí he sentido en otros rincones de Islandia durante estos primeros días de viaje.
En cambio, mi chico opina justo lo contrario y la considera una visita imprescindible de la zona.
Finalizamos la aventura a las 18:15 horas, tras una hora de caminata.
Svínafellsjökull
Para acceder al parking del glaciar de Svínafellsjökull debemos desviarnos 800 metros por una pista sin asfaltar con unos cuantos socavones.
Información práctica para visitantes:
Las vistas desde el inicio, con los lupinos en flor y el sol incidiendo sobre la nieve, me despiertan una sonrisa en el acto.
A medida que nos acercamos al glaciar, me quedo sin palabras… ¡¡¡Es impresionante!!! Nunca había estado en un glaciar… Esta visita me parece espectacular y un auténtico imprescindible.
A las 19:10 horas regresamos al coche, más por falta de tiempo (aún nos queda una hora de conducción hasta el hotel) que por falta de ganas, porque me hubiese quedado aquí horas… ¡¡¡Qué barbaridad!!!
El día ha sido muy intenso y, como os digo, aún nos queda una hora de coche. Pero terminar las visitas con este glaciar me tiene con una sonrisa permanente de oreja a oreja y dando brinquitos de alegría.
Dudo mucho que los vídeos y fotos reflejen para nada la inmensidad que hemos contemplado aquí, y más teniendo en cuenta que estuvo todo el día lloviendo y justo el sol ha venido a asomar cuando llegamos a la nieve, para iluminarnos con sus rayos. Ha sido una experiencia única y absolutamente indescriptible. ¡¡¡Qué alegría!!! Y solo llevamos tres días… ¡¡¡Aún nos quedan siete!!!
Dónde dormir cerca de la laguna glaciar de Jökulsárlón – Reynivellir Old Cottage 2
Durante el recorrido en coche vivimos un momento efímero de Islandia con sol y arcoíris incluido. Fue como tocar el cielo con las manos. Lástima que solo durase unos minutos, para luego volver a la puñetera lluvia…
Creo que si llegamos a disfrutar de Islandia los diez días con sol, no vuelvo ya a mi casa porque muero aquí feliz…
Hoy nos alojamos en el Reynivellir Old Cottage 2, pero las llaves tenemos que ir a recogerlas en Guesthouse Gerði, a 3,6 km, algo que ya sabíamos cuando hicimos la reserva.
En la guesthouse nos atiende un amable chico que habla español, lo cual es genial porque estamos agotados como para ponernos a entender ahora indicaciones en inglés.
OJO: resulta que hoy a las 17 horas (una hora después de la apertura oficial del check-in) nos habían enviado un e-mail con las instrucciones para realizar un check-in automático. El problema es que, como en ningún momento nos habían avisado previamente de que recibiríamos ese correo, ni siquiera se me ocurrió revisar la bandeja de entrada. Así que terminamos yendo hasta Guesthouse Gerði cuando, en realidad, no hacía ninguna falta. ¡Qué rabia!
Cuando por fin llegamos a nuestro destino, descubro que está ubicado en un entorno idílico, rodeado por verdes montañas y por varias altísimas cascadas. ¡¡¡Guaooooo!!! Lástima que no vayamos a poder disfrutar de él porque hemos llegado ya tarde, estamos completamente agotados y mañana nos toca madrugar para vivir una de las mayores aventuras de todo el viaje.
El alojamiento está genial: parking gratuito en la puerta, una habitación amplia con tres camas (la tercera nos viene de lujo para dejar todas nuestras cosas), los baños justo al lado y una cocina grande y muy bien equipada, con comedor.
Aunque este es el primer día que no tenemos lavabo dentro de la habitación, al tener el baño compartido en la puerta de al lado, es como si tuviésemos baño privado.
Aprovechando nuevamente el microondas, hoy para cenar probamos dos nuevos sabores de Carretilla: risotto de setas y fideuá negra con calamares. Los dos están riquísimos. ¡¡¡Menudo descubrimiento que nos han supuesto los platos de Carretilla!! ¡¡Lo de que no necesite refrigeración es la caña!!
Gastos del día
TOTAL: 10.804 kr (76,73 €).
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Enfermera 💉 y viajera 🛩️
🫡 Presidenta de la asociación @asturiastb
¡¡2️⃣4️⃣ países visitados y sumando!!
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Posdatas
Posdata 1: todos los puntos visitados a lo largo de este viaje están recogidos en este mapa. Si pulsas desde TU móvil en el link anterior se te pasarán mis iconos directamente a tu Google Maps.
Posdata 2: todas las fotos están hechas con mi móvil Samsung Galaxy S22 ultra.
Posdata 3: me encantaría que dejases un COMENTARIO con tu opinión sobre lo que has leído. ¡Venga, anímate! Siempre se agradece un buen feedback…