9. LOS VILLAGE + MEATPACKING DISTRICT + HIGH LINE + CHINATOWN / LITTLE ITALY

Lunes 16 de septiembre:

Hoy salimos del hotel a las 10 horas, que el cansancio ya empieza a pesar. Cogemos el metro línea naranja – letra B en 7 Avenue Station hasta Broadway – Lafayette St.

Hoy toca recorrer los Village (Greenwich Village y West Village):

  • Los barrios más bohemios, epicentro NO oficial del mundo del Jazz.
  • El Greenwich Village bulle con el ambiente universitario de la NY University y con los cientos de personas que toman Washington Square Park en un día de sol, mientras que el West Village es residencial y sus calles empedradas de brownstones parecen salidas de una película. Pero ambos tienen algo en común: buenos restaurantes y ambiente alegre pero relajado.
  • El mayor encanto del Village son sus preciosas calles.

Subimos por Blacker St hasta The Cage (la jaula) que tenía muchas ganas de ver aunque sabía que no me iba a dar lo que buscaba porque era demasiado temprano, pero es que de ella tenía anotado:

  • Canchas de baloncesto donde se disputan a diario partidos callejeros que congregan a los transeúntes alrededor de la pista.
  • Esta sí que es la forma auténtica de ver un torneo neoyorquino y es que ¡el juego de baloncesto aquí es incluso más divertido que el de los profesionales!.

Para mi desgracia, estaban vacías… Supongo que el ambiente llegará más de tarde…

Seguimos por Leroy Street, Morton Street y Commerce Street, 3 calles adorables.

Por la zona visitamos:

  • El Cherry Lane Theatre: de 1924, se trata del teatro más antiguo funcionando al margen de Broadway. No hay mucho que ver más que una foto rápida.
  • «La casa más pequeña de Nueva York«: en el 75 ½ de Bedford Street. No sé si realmente será la más pequeña o la más estrecha más bien.
75 ½ de Bedford Street

En el 75 de Barrow Street descubrimos un patio vecinal con mucho encanto y unos jardincillos adorables, en el que podemos entrar para echar una ojeada.

Grove Court es un patio vecinal privado que tiene la verja abierta pero que un vecino ya nos indica que no podemos entrar. Desde la verja vemos un rincón precioso.

Nos dirigimos a St Luke in the Fields, un jardín con entrada gratis que parece un rincón secreto, ya que es probable pasarlo de largo si uno no se fija. Un remanso de paz en plena ciudad que merece la pena visitar y disfrutar durante un rato. Hay carteles indicando que está prohibido hablar por teléfono en su interior para no molestar a las demás personas que vienen aquí a desconectar. ¡¡Nos encanta!!

Acceso a St Luke in the Field

Tras un mini descanso, iniciamos la ruta de nuevo a las 12.30 horas. Vamos por Grove Street, otra calle con preciosas casitas, hasta llegar a Village Cigars y Jess Triangle:

  • ¿Ves una placa triangular en el suelo? Se trata del terreno más pequeño jamás vendido en Nueva York (¡la base mide 65 cm y los lados, 70 cm!).
  • En 1910 la ciudad de Nueva York quiso ampliar la 7ª Avenida y para ello embargó y derribó varios edificios de la zona. Sin embargo, los propietarios del edificio que se alzaba en este lugar se dieron cuenta de que a la hora de tomar medidas del terreno, a la ciudad se le había olvidado un pequeño triángulo… ¡Así que ese trocito seguía perteneciéndoles!
  • La ciudad quiso comprarlo pero los propietarios se negaron, instalaron una placa para recordarlo y, unos años más tarde, lo vendieron a la tienda Village Cigars, quien ha conservado la señal.

Luego Christopher Park y la taberna Stonewall Inn:

  • En 1969, tras una de las habituales redadas policiales a la taberna gay Stonewall Inn, tuvo lugar un levantamiento que engendró la lucha por los derechos de la comunidad LGBT en Estados Unidos.
  • Alrededor de este local y de Christopher St encontrarás multitud de tiendas y lugares de ocio donde ondea la bandera LGBT, y en el parque verás el Gay Liberation, un monumento que muestra a dos parejas en actitud cotidiana.
Taberna Stonewall Inn

Tenía anotado el Northern Dispensary: «la clínica más antigua de la ciudad que se encuentra perfectamente conservada», y creía que se podía visitar, pero solo podemos ver la fachada, no tiene acceso al interior.

Seguimos hasta Jefferson Market Library: «edificio de referencia en Nueva York que ha servido durante más de 40 años a la comunidad de Greenwich, donde destaca su torre que alberga una campana que todavía sirve para llamar a los bomberos». Su jardín, el Jefferson Market Garden cierra los lunes por mantenimiento (hoy). Una pena, porque tiene una pinta espectacular, otro remanso de paz con ese precioso edificio detrás.

Nos acercamos hasta Patchin Place, del que traía anotado:

  • Uno de esos callejones de película, una calle sin salida con casas de ladrillo que ha sido hogar de escritores famosos.
  • Es privada, por lo que hay que conformarse con espiar las casitas desde detrás de una reja.

Después de ver tantas casitas, ya no nos llama tanto la atención y menos detrás de una verja.

Recorremos Charles Street: «calle repleta de townhouses con escaleras». Es preciosa. Tiene una iglesia medio escondida entre las casitas, que le da mucho encanto.

A las 13.40 horas pasamos para la foto por el Village Vanguard: «el mejor club de jazz de la ciudad», que abre a las 19.30 horas y ya ponemos rumbo a Gansevoort Market, ubicado en el Meatpacking District.

Hasta ahora ha sido un paseo precioso y relajado, sin apenas gente ni tráfico. Sé que ya lo he dicho, pero me llama la atención que las distancias son mucho más cortas de la sensación que me daba el mapa cuando lo estudiaba desde casa.

El Gansevoort Market, que tiene baños en su interior, es mucho más pequeño de lo que pensaba. Es bonito para una visita rápida (en 10 minutos está visto), aunque la comida no nos llama mucho la atención.

Nos dirigimos a Chelsea Market:

  • Lo construyó en 1890 la fábrica de galletas Nabisco, la marca que elabora Chips Ahoy, Oreo o las galletitas saladas Ritz.
  • Por aquel entonces, el Meatpacking District era el barrio de los mataderos y el suministro de carne, y, de ese modo, Nabisco tenía acceso directo a la manteca para sus galletas. Aquí se inventaron las galletas Oreo.
  • Consta de varias plantas:
    • Los pisos superiores están ocupados por oficinas de empresas como Youtube o Google.
    • La planta principal está dedicada al mercado con restaurantes, cafeterías y tiendas de regalos.
    • La planta subterránea llamada Chelsea Local tiene sobre todo tiendas de alimentación y productos frescos, más enfocadas al día a día de los neoyorquinos.
  • Algunos de los restaurantes tienen mesas pero si no consigues sitio, no te preocupes, porque puedes pedir comida para llevar y sentarte en alguna de las muchas mesas con sillas que encontrarás a lo largo del mercado.

Este segundo mercado es una pasada, nos encanta la decoración. Su especialidad es el marisco, en especial, la langosta (lobster) de The Lobster Place, que es por el que nos decidimos en primer lugar. Se encuentra en el piso de la entrada principal, justo enfrente del grifo de agua que sale del techo.

The Lobster Place está justo enfrente

Elegimos una langosta pequeña para compartir por 40,23$ (precio fijo, no va al peso). Nos la hacen a la plancha en menos 5 minutos. Ofrecen guantes de plástico gratis para comer el marisco y no mancharse. La langosta está deliciosa, ñaaam, muy recomendable la experiencia.

Obviamente nos hemos quedado con hambre así que me dirijo por casualidad a Buonitalia (en la planta baja, donde Chelsea local), donde veo una tosta («bruschetta») de tomate, ajo y aceite de oliva bastante grande por 2,72$, me sorprende lo barata que es para el tamaño que tiene, además está deliciosa.

Salimos del Chelsea Market a las 15.50 horas en busca del Ground Zero Museum Workshop (top 25 museos en USA según TripAdvisor en 2014), ya que no pude ver el 9/11 Memorial Museum ni el 9/11 Tribute Museum porque la visita nos cuadraba con el aniversario del 11S y ese día solo abrían para los familiares de las víctimas. No consigo localizar el Ground Zero Museum Workshop pese a traerlo ubicado en el mapa y a preguntar 2 veces. Aún así, dejo de buscarlo porque la última chica me dice que el museo cierra lunes y martes. ¡Qué rabia! Veo en Google que el resto de días abre de 11 a 15 horas, por lo que no hubiese podido visitarlo de todas todas.

Iniciamos la subida al High Line a las 16.30 horas. Me ha costado un buen rato arrancar a mi madre del Meatpacking District porque está lleno de galerías de arte y a mi madre le chiflan. Entre la información que traía del Meatpacking District:

  • La zona más decadente y degradada de Nueva York ahora es la más joven y de moda de todo Manhattan.
  • Parte de culpa la tienen esas iniciativas que han transformado fábricas y almacenes de un barrio de mataderos y suministro de carne en mercados de comida referentes en la ciudad como Chelsea Market y Gasenvoort Market, así como la conocida High Line.

Hay baños y una fuente a pocos metros de la entrada del High Line, considerando la entrada como el extremo situado donde el hotel The Standard, que es por donde iniciamos nuestra visita.

Llegamos a The Vessel, en el barrio de Hudson Yards, a las 18.30 horas:

  • Es una incorporación impactante a las calles de Nueva York, pero aún más alucinante es visitar el interior y subir por las decenas y decenas de escaleras entrelazadas, disfrutando de la simetría a cada paso.
  • Está formada por 154 escaleras conectadas entre sí que ascienden sin descanso en forma de zigzag.
  • Por el camino encontrarás 80 plataformas de observación donde reponer fuerzas.

A mi madre le ha gustado mucho la High Line, pero para mí ha sido un paseo bonito del que podría prescindir si tengo un itinerario de viaje apretado. The Vessel es súper chulo y muy fotogénico.

Como no pude visitar el Ground Zero Museum Workshop, hemos acabado la visita antes de tiempo por lo que añadimos nuevos planes y decidimos coger el metro para visitar Chinatown y Little Italy (que está en fiestas). Cogemos el metro en la estación de Hudson Yards y hacemos transbordo en Grand Central – 42 St hasta Brooklyn Bridge City Hall, línea verde – número 6 (esta vez va con número en vez de con letra).

Pasamos por Columbus Park. Hay baños públicos. Tenía anotado:

  • Parque tranquilo donde hay gente practicando taichi.
  • Se reúne la comunidad china del barrio, en especial, la gente mayor.
  • Acércate y los verás cantando y tocando en los bancos, sentados alrededor de las mesas donde se juegan acaloradas partidas de xiang qi y de cartas…
  • A principios del siglo XIX la zona estaba llena de prostitutas y formaba parte del misérrimo barrio de Five Points.
  • Los asesinatos eran algo habitual e incluso la policía temía entrar en la zona.
  • Hoy en día es el único espacio abierto existente en Chinatown.

Y pensé que este parque iba a ser similar al Portsmouth Square de San Francisco que me había encantado, pero nada que ver… No sé si es por la hora, pero no hay nada llamativo ni apenas gente siquiera.

Recorremos un poco de Chinatown ya que en general no me parece muy interesante, pero mi madre disfruta sacando fotos y aprovechamos para comprar unos detalles. Compramos 4 imanes de la cabeza de la Estatua de la Libertad por 10$ y una matrícula de Nueva York por 8$.

Llegamos a Little Italy, donde Mulberry St está llena de puestos de comida de principio a fin y llenísima de gente.

Aunque podríamos haber cenado más barato en cualquiera de los puestos, teníamos ganas de sentarnos y de poder usar el baño, por lo que elegimos cenar en un sitio que traía apuntado de casa: Umbertos Clam House. Nos cuesta encontrarlo porque están todos los puestos muy juntos pero tras preguntar, descubrimos que hay 3 Umbertos Clam House en la misma calle y nos recomiendan el que está pegado al restaurante La Nonna. Todos los restaurantes tienen montadas terrazas en la calle, así que cenamos en la terraza con vistas a todo el ambiente. Pedimos un pan con ajo (5,95$) + unos fettuccine carbonara (22,95$). Una vez pedido, descubrimos que de entrante (gratis) ponen pan con un pequeño bol con aceite y ajo, jajaja, por lo menos el nuestro viene tostadito. La cantidad que hemos pedido es suficiente para cenar las 2. La pasta está muy buena, aunque el pan con ajo trae los trozos de ajo demasiado grandes y no es muy de nuestro agrado. Cuando traen la cuenta vemos que ya han añadido un 18% de propina (5,20$). No sé si añaden siempre esa cantidad o es por ser fiestas. Además dan la opción de añadir más propina. Como nos dijo el guía Felipe el otro día, hago una raya para que no añadan nada una vez que nos hayamos ido. No les funciona mi tarjeta Ferratumbank en su datáfono, con la que he pagado prácticamente todo hasta ahora, por lo que les entrego la Bnext, que sí les funciona. Pagamos un total de 36,66$.

Aunque hay muchísima gente y la fiesta está en su máximo apogeo, ya estamos cansadas por lo que a las 21 horas cogemos el metro en la estación Bleecker Street Station, línea naranja – letra B. Con este viaje acabamos el «bono» de 33$. Aunque aún no tenemos planes para mañana, decidimos recargar 2 viajes en cada Metrocard para evitar tener que hacerlo mañana. En la primera máquina en la que pruebo me rechazan tanto la tarjeta Ferratumbank como la Bnext, por lo que voy a la de al lado donde me aceptan a la primera la Ferratumbank habiendo marcado previamente la opción «tarjeta de crédito» (aún siendo de débito). De nuevo me pide el código postal y escribo 99999 (cinco nueves).

Llegamos al hotel a las 21.40 horas, casi 12 horas después de haber salido del hotel.

GASTOS DEL DÍA:

• The Lobster Place: 40,23$.
• Buonitalia; 2,72$.
• Manhattan fruit market: 0,25$.
• Limonada: 3,81$.
• Detalles Chinatown: 18,72$.
• Umbertos Clam House: 36,66$.
• Recarga Metrocard: 11$.

TOTAL: 113,39$.


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