2. COMIENZA LA AVENTURA

Lunes 9 de septiembre:

¡¡Y comienza la aventura!! ¡¡Primer viaje del año!! ¡¡¡¡Estoy muy emocionada!!!!

Tras finalizar las maletas, las peso con la báscula de mano, que es uno de los mejores inventos para evitar sorpresas de última hora. La de mano se pasa en 300 gr, pero lo bueno (de lo poco) de viajar con Iberia, es que no miran para esas cosas.

Como hay bastantes posibilidades de que abran la maleta para registrarla al llegar a USA, pese a tener el cierre homologado TSA, leí de varias personas a las que se lo rompieron en vez de usar la llave universal, por lo que no pongo candado ninguno. Lo único que hago es protegerla y envolverla con el film transparente, para que si la quieren abrir, solo tengan que meter tijera y listo. Lo de cerrar la maleta con mi propio film es uno de esos trucos que aprendí del foro de Los Viajeros y que me encanta, pues cuando forraba la maleta en el aeropuerto, lo hacían sin ningún tipo de mimo, usando la mínima cantidad, y cobrando una pasta, y de esta manera lo llevo yo a mi gusto.

Para identificar la maleta a la perfección, llevo 2 lazos largos de colores y una cinta regalo de Nautalia que ya tiene años.

Y por fin llegamos al aeropuerto (el de Asturias, que somos de Gijón). En menos de 20 minutos ya hemos hecho todos los trámites y estamos en la puerta de embarque. En el mostrador de Iberia le comenté si me podría cambiar los asientos en el vuelo de Asturias – Madrid pero me dijo que era un poco lío y que podríamos perder sin querer las reservas de los asientos Madrid – Nueva York (noooooooo), por lo que lo dejamos como estaba y tan a gusto. No nos pesan (ni miran para ellas siquiera) para las maletas de mano, mochilas y bolsas con comida que llevamos.

Además de la maleta de mano, llevo mi maravillosa mochila de Parfois de la que estoy enamorada desde que la compré: porque tiene una capacidad más que suficiente y una buena distribución con un montón de bolsos (cosa que adoro), y porque tiene un enganche para meterla en el asa de la maleta y así evitar tener que cargar con su peso con las largas horas de espera en los aeropuertos. La compraría una y mil veces… Además, la mía la compré en invierno y los colores eran bastante apagados, pero cuando el verano siguiente compré la de mi madre, había gran variedad y un montón de colores divertidos.

Llamo a Wizink, que es la única tarjeta de crédito que llevo, para avisar de que me voy de viaje y no me bloqueen la tarjeta si empiezan a ver cargos en Nueva York.

El vuelo de Asturias sale con 50 minutos de retraso porque no sé qué problema hay en el aeropuerto de Madrid que no están dejando aterrizar a todos los vuelos y los están dosificando poco a poco. Los nervios se empiezan a palpar por la gente que tiene que coger otros vuelos y no tienen margen de tiempo.

Llegamos por fin a la puerta de embarque 50 minutos antes de la salida del vuelo, con un poco de tensión y tras una buena maratón, porque veíamos que al final nosotras también íbamos justas de tiempo. Hemos pasado 2 controles de pasaportes rápidos antes de llegar a la puerta.

Al final solo tenemos unos 20 minutos para una comida rápida y para ir al baño, porque embarcamos rápido y sin incidencias. Y por fin… mis ansiados asientos, por los que siempre tengo que acabar luchando y que hacen que un viaje de 10 pueda convertirse en una pesadilla para mí… ¡¡¡Ahora sí!!! A disfrutar de 7.15 horas de vuelo.

Salimos con 30 minutos de retraso. Menos mal que Iberia se vanagloriaba de ser la compañía más puntual del mundo. (Creo que ahora ya ha perdido su puesto en el ranking…)

A las 18.10 horas pasan repartiendo la comida: tortellini de espinacas (que están muy buenos) o albóndigas a la jardinera con arroz blanco (que no me estimulan mucho).
Cuando falta 1 hora y media para aterrizar (23.30 hora española) reparten la merienda: 1 sándwich de pavo + 1 magdalena + 1 yogur + 1 mini Kit Kat.

Cambiamos nuestras tarjetas SIM por la de Vodafone Mega Yuser.

Tengo que decir que hemos viajado cómodas a más no poder. La fila central era solo de 3 asientos y el espacio para las piernas muy amplio, permitiendo poner la maleta de mano en los pies y llevar las piernas elevadas todo el viaje. Era un Airbus A350 – 900 (359), una de las nuevas adquisiciones de Iberia, y toda la fila 21, que al final no era salida de emergencia, sino la que separaba business de turista, era muy amplia.

¡¡¡Tenemos internet nada más reiniciar el móvil!!!

Aterrizamos a las 18.50 hora ya de Nueva York. No nos han dado ningún documento para rellenar en el avión.

Bajamos corriendo literalmente del avión para adelantar lo máximo posible, por lo que en el control de pasaportes tenemos cero cola por delante. Yo lo paso tras un par de preguntas, pero mi madre, entre que es la primera vez que pisa Estados Unidos y que trae avena para el desayuno, la llevan a una oficina a revisar la avena, creo, y a mí me mandan a buscar las maletas facturadas. Eso tras habernos preguntado el policía si éramos hermanas y al decir que éramos madre e hija, nos ha puesto morritos… ¿¿Estaba intentando ligar?? Acabo de flipar…

A mí nadie me ha preguntado qué comida llevo, por lo que sigo con mi pizza, Kit Kat y magdalenas. Pero tras recoger las maletas voy donde está mi madre y nos llevan a una sección que pone «agricultura». Pasan todas nuestras maletas por un escáner y nos dejan marchar sin explicación ninguna. Qué majos…

A las 19.40 horas estamos cogiendo el AirTrain (Jamaica train) línea roja hacia Jamaica Station. La estación de AirTrain se encuentra fuera del aeropuerto y el billete se paga después del trayecto.

En el ascensor nos hemos encontrado con nuestros 2 primeros judíos ortodoxos vestidos con su ropa tan característica. ¡¡Qué emocionante!!

Llegamos a Jamaica Station y sacamos la Metrocard (tarjeta para el metro) en las máquinas. Dan lugar a dudas, porque pone «cash only» y da la sensación de que no se va a poder pagar con tarjeta, pero una vez que te metes, tras poner la pantalla en español, da la opción de pagar con tarjeta. Pone tarjeta de crédito, pero yo pagué con la de Ferratumbank, que es de débito, y no me pidió pin ni código postal ni nada. Hago el trámite 2 veces, para sacar las 2 tarjetas. Elijo la opción AirTrain + Subway = 1$ de la tarjeta + 5$ del airtrain + 2,75$ del metro = 8,75$ por cabeza.

Nos dirigimos al metro línea azul – letra E (cuya última parada es 8 Av), sin salir a la calle, que tenía mis dudas por lo que ponía Google Maps. Para pasar los tornos, pasamos la Metrocard, pero no entiendo lo que dice, que el torno no gira. Me da la sensación de que pone que no tiene dinero, pero lo acabo de pagar en la máquina… Una señora (no una trabajadora) nos dice que pasemos a través de las puertas en vez de a través de los tornos y eso hacemos. Nadie nos dice nada por ello, no sé realmente lo que ha ocurrido.

Para bajar al metro hay ascensor, pero no funciona, y escaleras mecánicas, que tampoco funcionan. Bajamos por las escaleras normales y en 5 minutos pasa nuestro metro (8 Av Local vía 53 Street to World Trade Center).

Me entran muchas dudas al subir porque yo tenía anotado que eran 17 paradas y en el metro pone que solo hay 15 y debajo de mi supuesta parada pone «Brooklyn – bound C», lo que me hace dudar de si en realidad estamos yendo a Brooklyn… Pero pregunto a un chico y me dice que es el nombre de la calle de la estación. Finalmente tenía razón y aparecemos en la parada correcta. Aquí sí funcionan las escaleras mecánicas… Menos mal…

Nos dirigimos hacia el hotel, parando previamente en una tienda de 24 horas que ya traíamos fichada desde casa (Westfield Market Place). Nos cobran 6$ por una botella de leche de casi 1 litro y por una macedonia pequeña.

De aquí vamos por fin al hotel. Google Maps decía que el trayecto del metro al hotel eran solo 800 metros por lo que decidimos hacerlo andando con las maletas, pero entre que aún no me aclaraba con el mapa y que tenía los brazos ya muy cargados de tanto ir con las maletas a toda velocidad por unas cosas o por otras, la aventura se me hizo un poco larga. Al llegar al hotel, el Five 44, el señor que nos atiende habla español y es muy amable. Me pide la tarjeta de crédito como aval (sin hacer ningún cargo en mi cuenta) y mi pasaporte, y nos entrega el código para abrir la habitación. Suerte que nos toca habitación en el primer piso, porque son 4 pisos pero sin ascensor como ya sabíamos. Además el recepcionista nos sube la maleta grande. La habitación está muy bien (no para costar 180€ la noche, eso sí). Amplia y limpia, con 2 camas matrimoniales, cocina pequeña con menaje + nevera + microondas, baño y wifi perfectos, y una mesa con una sola silla (podían tener 2 por lo menos…).

Hemos tardado 2 horas y 10 minutos desde que aterrizó el avión hasta que llegamos al hotel.

Deshacemos las maletas, cena rápida, ducha y para la cama. Son las 23 horas (las 5 am en España) y estamos súper despejadas.

GASTOS DEL DÍA:

• Metrocard x 2: 17,5$.
• Westfield market place: 6$.

TOTAL: 23,5$

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