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  • 4 – Qué ver en el sur de Islandia: Seljalandsfoss, Gljufrafoss, Írárfoss, Kvernufoss y Skógafoss

    Viernes 29 de mayo de 2026

    Itinerario programado para hoy

    Introducción

    He dormido genial en el Selfoss Hostel y, aunque el baño lo tenemos enfrente de la habitación, el hecho de tener lavabo en el habitáculo nos ha dado mucha vidilla.

    El check-out es a las 10 horas, justo cuando abre el supermercado Bónus de Selfoss, la cadena más económica del país, así que los horarios nos cuadran a la perfección.

    Dónde comprar en Islandia – Los supermercados más asequibles

    Os dejo la información que traigo recopilada sobre las principales cadenas de supermercados islandesas, ordenadas de menor a mayor precio:

    1º. Bónus

    • Es la cadena más económica y popular del país.
    • Lo reconocerás fácilmente por el famoso cerdito amarillo sobre fondo rosa de su logotipo.
    • Sus precios son bastante contenidos; asequibles, que no necesariamente baratos, porque en Islandia esa diferencia importa.
    • Aunque su variedad es algo más limitada que la de otras cadenas, sigue siendo la mejor opción para ahorrar en la cesta de la compra y, en la práctica, encontrarás prácticamente de todo.
    Bónus de Egilsstaðir

    2º. Krónan

    • Destaca por contar con una mejor sección de frutas y verduras frescas que Bónus.
    • Los precios son ligeramente más elevados, aunque siguen siendo razonables para los estándares islandeses.
    • Además, suele cerrar algo más tarde que Bónus, lo que puede resultar muy útil durante el viaje.

    3º. Netto

    • Ofrece precios intermedios y una buena variedad de productos.
    • Algunas de sus tiendas permanecen abiertas las 24 horas, algo especialmente práctico si llegas tarde a tu alojamiento o necesitas hacer una compra de última hora.

    Con toda esta información en mente, nos plantamos en el aparcamiento del Bónus de Selfoss dispuestos a hacer la compra. Sin embargo, mientras esperamos a que abran, un chico se acerca para decirnos que el supermercado está cerrado.

    Le respondo que ya lo sé, que abren a las 10 horas, pero entonces nos explica que no se trata de un cierre temporal: el edificio sigue en construcción, aunque por fuera parece completamente terminado. Nos quedamos totalmente descuadrados y con cara de panolis… Jajajajaja.

    Toca reestructurar planes sobre la marcha. Nos dirigimos al Krónan, que lleva abierto desde las 8 de la mañana y que, según mis apuntes, es la segunda mejor opción en cuanto a precios.

    Nuestra experiencia haciendo la compra tiene su gracia. Tenemos que recurrir constantemente a ChatGPT enviándole fotos de los productos porque, literalmente, ni siquiera somos capaces de distinguir la leche entre tanto envase con nombre raro.

    La versión premium de ChatGPT (Plan Go), que cuesta 8 euros al mes, nos viene de lujo durante el viaje porque permite enviar fotografías sin limitaciones.

    Al final, dejamos de convertir coronas a euros cada dos minutos y nos limitamos a coger lo que necesitamos, sin tener demasiado claro cuánto estamos pagando por cada producto.

    El importe final es de 7.835 kr (54,98 €) por una compra pequeña, ya que venimos muy bien abastecidos de casa. Una cantidad no muy diferente de la que hubiésemos gastado, por ejemplo, en Mercadona en España, teniendo en cuenta cómo se está poniendo el tema de los precios.

    A las 10:30 horas ya estamos listos para iniciar nuestra aventura del día.

    El valle de las cascadas: Seljalandsfoss + Gljufrafoss

    • Trayecto en coche: 1 hora.
    • Parking: de pago → 1.000 kr (7,02 €).
    • Duración de nuestra visita: 1 hora 30 minutos.

    Ya desde la carretera se pueden apreciar varios saltos de agua, entre ellos los que vamos a visitar… ¡¡¡Qué buenísima pinta tiene todoooo!!!

    El parking está lleno de gente, tal y como nos ocurrió ayer en todas nuestras visitas

    Como está lloviendo, probamos nuestros primeros skyr en el coche antes de ponernos en marcha, una especie de yogur muy espeso típico de Islandia. ¡¡Están supercremosos!! El de fresa y limón está buenísimo; el de chocolate y vainilla, sin embargo, nos deja bastante indiferentes.

    Para abonar el estacionamiento encontraréis el parquímetro en una especie de marquesina ubicada justo al comienzo del sendero. No imprime recibos ni lo muestra en pantalla, pero da la opción de enviarlo por e-mail.

    En la explanada también hay baños gratuitos y un food truck. 

    Llueve a mares. Es nuestro tercer día en Islandia y todavía no hemos visto el sol por ninguna parte, ni siquiera un pequeño rayo…

    El suelo está llenísimo de lombrices, pero de forma exagerada… Es de lo más llamativo.

    Seljalandsfoss

    Cuanto más nos acercamos a nuestro objetivo, más espectacular se ve todo… Entre el contraste del verde tan intenso y los múltiples saltos de agua, este lugar es una auténtica maravilla.

    Seljalandsfoss, con sus 60 metros de altura, es una de las cascadas más famosas de Islandia. Gran parte de su popularidad se debe a que es posible rodearla por completo y pasar por detrás de la cortina de agua.

    La cascada es altísima y poder caminar por detrás de ella es una auténtica locura. La sensación de encontrarte tan cerca de semejante cantidad de agua resulta alucinante.

    CONSEJO: id bien preparados con chubasquero, tanto para la parte superior como para la inferior del cuerpo, porque si no acabaréis empapados. Y no os olvidéis de los guantes; nosotros terminamos ateridos de frío.

    Gljufrafoss

    500 metros separan esta primera cascada de la segunda, Gljufrafoss.

    Paso primero por el coche porque no me acordé de ponerme las botas de agua y las traje precisamente para este tipo de aventuras. Además, soy feliz chapoteando en los charcos y con la cantidad de ellos que hay y el tamaño que tienen, no quiero tener que ir por el borde…

    El sendero hacia las otras cascadas, porque hay varias cayendo por las laderas, es idílico, con los sinuosos riachuelos y las florecillas amarillas. Lo más curioso es que para nosotros algunas de esas cascadas ya serían impresionantes en cualquier otro lugar, pero aquí pasan casi desapercibidas a causa de las auténticas maravillas que tienen a su lado.

    OJO: Gljufrafoss significa “cascada escondida en la garganta”, y es que para llegar hasta ella, deberéis atravesar un riachuelo hasta el fondo de una gruta. La mayoría de la gente lleva calzado Gore-Tex y avanza con muchísimo cuidado por la orilla. Yo, sin embargo, con mis botas de agua puedo atravesar el agua sin preocuparme lo más mínimo, algo que me encanta.

    Eso sí, acabaréis empapados de todas todas. La cantidad de agua pulverizada que genera la cascada es impresionante y termina mojándolo todo, incluida la cámara del móvil. De hecho, todas las fotos nos salen fatal porque la lente está permanentemente cubierta de gotas.

    Posado robado porque había cola para subir…

    La experiencia es una pasada y la cascada es flipante.

    Toda la zona me ha gustado muchísimo y me parece una visita imprescindible en un viaje a este país. ¡¡¡Islandia en estado puro!!! Y eso que nos ha llovido todo el rato…

    Como estamos congelados al final del recorrido, aprovechamos el food truck para comprar un par de chocolates calientes: 1.580 kr (11,08 €).

    Írárfoss, el gran descubrimiento del día

    • Trayecto en coche: 15 minutos.
    • Parking: gratuito.
    • Duración de nuestra visita: 30 minutos.

    La verdad es que da bastante pereza pensar que, en cuanto lleguemos a nuestro siguiente destino, tendremos que volver a ponernos todos los chubasqueros, porque no ha parado de llover en ningún momento. Después de calentarnos y secarnos un poco en el coche, se está tan a gusto…

    OJO: me arrepiento mucho de no haber traído un paraguas porque, por ahora, no nos hemos topado con el tan temido viento islandés, que sí que viví sin tregua en Escocia, y un paraguas plegable me hubiese venido genial para poder sacar fotos y vídeos con nitidez, sin tener las lentes mojadas permanentemente. (Ya en España descubrí que venden paraguas específicos para el móvil además de tapones para proteger el puerto de carga de la lluvia. Fue una de mis primeras compras nada más llegar a casa, jajaja. ¡¡Me encanta este tipo de pijaditas!!)

    Tras arrancar el coche seguimos encontrando elevadas colinas tupidas de un verde muy intenso y cascadas maravillosas que caen por doquier. Parece que estemos explorando el país de las hadas. Es preciosísimo e imposible de describir con palabras. Todo este tramo de la Ring Road parece sacado de una postal.

    Debemos desviarnos de la carretera principal 2,2 km por la 246, una pista de grava que recorre un terreno de cuento.

    OJO: si no nos hubiésemos desviado por la primera salida, por la segunda alternativa hubiésemos tenido un tramo asfaltado bastante amplio.

    CONSEJO: sobre todo si no venís en 4×4, tomad el segundo acceso a la carretera 246 en lugar del primero. Así tendréis casi todo el recorrido asfaltado hasta la propia cascada.

    Cuando vemos aparecer Írárfoss es como… ¡¡¡¡¡Guaooooooo!!!! Parece Jurassic Park y, por primera vez, estamos completamente solos… La pereza que sentíamos antes se nos pasa en el acto.

    OJO: para acceder a la cascada debéis atravesar una valla con una señal que pone “prohibido el paso con caballos”.

    Las aves sobrevolando de forma continuada y las ovejitas pastando en la orilla le dan un toque absolutamente onírico.

    Creemos que las aves deben anidar aquí y por eso hay tantas… ¡¡Qué pasadaaaa!!

    Por fin hemos encontrado un rincón muy poco visitado, que además es un auténtico imprescindible. Estar aquí es magia pura, la sensación es absolutamente indescriptible…

    No sabría decir, pero creo que hasta ahora ha sido mi cascada favorita. El hecho de tenerla entera para nosotros solos le ha sumado muchos puntos.

    A las 14:30 horas nos ponemos en marcha de nuevo. De verdad que todo el paisaje que nos rodea es una absoluta maravilla. Sé que me repito, pero es que es impresionante, de una belleza sin igual. 

    Cuando veo aparecer Skógafoss, conocida como “la cascada perfecta”, desde la carretera, me quedo sin palabras. Solo puedo repetir sin parar: ¡¡¡qué fuerte!!! ¡¡¡Menuda pasada!!!! ¡¡Y la tenemos al ladito de nuestro hotel!! 

    Dónde dormir cerca de Skógafoss: Skogar Hostel

    • Trayecto en coche: 20 minutos.
    • Parking: gratuito.

    El entorno que rodea a nuestro alojamiento, el Skogar Hostel, es una maravilla. Está repleto de cabras y ovejas con sus bebés de pocas semanas, y no me puede gustar más. Soy una enamorada de cualquier tipo de animalito.

    El hostel consta de dos edificios. Nuestra habitación, la 102, se encuentra en el de la izquierda.

    Aunque el check-in, que es automático, no empieza hasta las 16 horas, son las 14:55 horas y vamos a probar suerte.

    Llamo al teléfono que encuentro en la puerta y me indican que la habitación ya está lista y que el código que me han enviado por e-mail se hará útil a las 3 de la tarde en punto. Y efectivamente, a partir de esa hora nuestro código de apertura ya funciona y podemos entrar.

    La habitación es perfecta para nuestra estancia de una noche, con unas vistas maravillosas a los verdes prados y a las ovejitas. Además, tenemos lavabo dentro de la habitación y los baños compartidos los tenemos justo delante.

    Pero tiene un hándicap brutal… ¡¡No hay enchufes dentro de la habitación!! Solo hay puertos USB-A y USB-C, pero si necesitas cargar algo con un enchufe normal, tienes que salir al pasillo. Me parece inaudito y fatal… 

    La cocina tiene un montón de menaje y hasta una máquina enorme para hacer café y chocolate de forma gratuita. El chocolate típico islandés, eso sí, no os lo imaginéis como un chocolate a la taza al estilo de España.

    Aprovechamos que tenemos microondas para probar nuevos sabores de nuestros tuppers de Carretilla: hoy elegimos la paella marinera y el arroz con pollo al curry. Con el frío que hemos pasado a lo largo del día, se agradece mucho un plato caliente con un chocolate humeante, y no un simple bocadillo.

    Es genial tener cocina en los alojamientos, y más en viajes de carretera de tantos días.

    Kvernufoss, una cascada de cuento

    • Parking: de pago → 750 kr. El acceso a los baños del Skógar Museum está incluido en la tarifa de aparcamiento.
    • Duración de nuestra visita: 1 hora 10 minutos (a pie desde el hotel).

    A las 16:50 horas nos ponemos en marcha de nuevo, pero esta vez andando. Por suerte hoy ya no tenemos que volver a coger el coche. 

    Solo debemos salir del hotel, girar a mano izquierda y caminar 1,4 kilómetros.

    La zona en la que estamos alojados es preciosísima. ¡¡Qué bonito es todo!!

    De camino vemos nuestros primeros lupinos. Estas famosas flores violetas, introducidas en Islandia para combatir la erosión del suelo, florecen principalmente entre junio y julio y llegan a teñir de morado enormes extensiones del país. Sin embargo, los que vemos nosotros están algo apagados y todavía bastante cerrados, quizá por la ausencia de sol.

    El acceso a la cascada es espectacular, con el negro resaltando entre el verde intenso y el riachuelo acompañándonos durante todo el recorrido. Parece sacado de otro planeta… ¡¡¡Me encanta!!!

    Cuando vemos aparecer Kvernufoss es como… ¡¡¡Ooooh Dios mío!!! Parece proceder directamente del Rivendel de El Señor de los Anillos. ¡¡Qué paisaje tan brutal!! Me recuerda mucho a Írárfoss, que tanto nos gustó esta mañana…

    Además, como Seljalandsfoss, esta cascada también se puede atravesar por detrás.

    Estar en su parte trasera me hace sentir en un auténtico sueño, mientras contemplo el monte tapizado de verde y los pájaros sobrevolando. Además, hay muy poquita gente, y eso le da un puntazo muy especial.

    Pasa directamente a mi listado de imprescindibles, ¡¡por supuesto!!

    Islandia está cumpliendo sobradamente mis expectativas, y eso que las traía elevadísimas. Siete años deseando vivir esta aventura, y no dejamos de llevarnos una sorpresa detrás de otra. Es como la isla de Skye de Escocia, que tanto me sorprendió, pero en versión infinita. 

    A las 18 horas desandamos camino rumbo a Skógafoss. 

    Skógafoss

    • Parking: de pago → 1.000 kr.
    • Duración de nuestra visita: 40 minutos.

    Para ello debemos recorrer 3 kilómetros por un precioso camino, el que pasa frente a nuestro alojamiento, entre verdes praderías repletas de ovejitas y sus corderitos recién nacidos. 

    Si vamos rumbo a la conocida como “la cascada perfecta”, para mí la montaña que se encuentra a su vera es “la montaña perfecta”. Me tiene totalmente cautivada y trato de captarla en cada imagen: con los animalitos, con los lupinos… Con razón esta zona fue declarada Monumento Natural Protegido en 1987.

    ¡¡¡Skógafoss es magnífica e impresionante!!! Obviamente su apodo no podía ser otro que “la cascada perfecta”… ¡Es completamente idílica! Con una caída de unos 60 metros de altura y 25 metros de ancho, hemos leído que debido a la enorme cantidad de agua pulverizada que genera, es muy habitual ver formarse un arcoíris frente a ella. Nosotros no pudimos disfrutar de ese privilegio…

    Es una lástima no haberme traído las botas de agua para adentrarme un poco en el río, porque de esa manera tendría la foto perfecta. Al no ser así, tengo que conformarme con fotografiarla desde un lateral.

    Acercarme prácticamente hasta su base y sentir la fuerza del agua ha sido una experiencia mágica e irrepetible. Eso sí, menos mal que voy con chubasquero de pies a cabeza, porque hubiese salido totalmente empapada, jajaja.

    Completamente felices y extasiados por lo que estamos viendo, nos disponemos a subir una empinada e interminable escalera para llegar al mirador habilitado sobre la cascada. 

    La vista desde arriba no me parece algo excepcional ni especialmente necesario.

    Desde aquí parte una senda repleta de cascadas. Nosotros teníamos previsto recorrer un tramo de algo más de 3 km (solo ida), pero al final no lo vamos a hacer porque son ya las 7 de la tarde. Nos acercamos solo a ver el primer salto de agua, Hestavaðsfoss, que no me sorprende demasiado después de lo que acabamos de vivir. Es verdad que en otro momento de mi vida hubiese hecho la ruta solo para contemplar esto, pero ahora mismo todo lo que estamos descubriendo es tan increíble que, si no es de diez, deja de parecerme extraordinario o imprescindible.

    Ha sido un segundo día absolutamente inolvidable en Islandia y todavía nos quedan ocho. ¿Qué más me tendrá preparado este país que parece sacado de la mente de los creadores de Avatar o de El Señor de los Anillos?

    Regresamos al hostel dando un paseo, extenuados pero felices por estos paisajes de ensueño. Tardamos unos 20 minutos en llegar al alojamiento, después de otro ratito rodeados de ovejas y cabritillas saltimbanquis.

    De verdad que, aunque sé que me repito, la ubicación del Skogar Hostel me parece inmejorable, pura fantasía. Además, nunca me alojo en habitaciones con baño compartido pero la verdad es que en este hostel, entre que tenemos los baños y las duchas justo delante de la habitación y lo limpios que están, tenemos la sensación de tener casi baño privado.

    Gastos del día

    • Supermercado Kronan: 7.835 kr (54,98 €).
    • Parking Seljalandsfoss: 1.000 kr (7,02 €).
    • Chocolates calientes en Seljalandsfoss: 1.580 kr (11,08 €).

    TOTAL: 10.415 kr (73,08 €).

    Posdatas

    Posdata 1: todos los puntos visitados a lo largo de este viaje están recogidos en este mapa. Si pulsas desde TU móvil en el link anterior se te pasarán mis iconos directamente a tu Google Maps.

    Posdata 2: todas las fotos están hechas con mi móvil Samsung Galaxy S22 ultra.

    Posdata 3: me encantaría que dejases un COMENTARIO con tu opinión sobre lo que has leído. ¡Venga, anímate! Siempre se agradece un buen feedback…

    2 comentarios

      13 de junio de 2026 Reply

      Hola Ali, había leído el día anterior y quedé tan maravillado que quería más. Menudas cascadas de ensueño!!!

        13 de junio de 2026 Reply

        ¡¡¡Holaaaa!!! Qué bien tenerte tan “enganchado” a este diario y que te esté gustando tanto… ¡¡A ver si hoy me da tiempo a publicar un nuevo post!!

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