7. BROOKLYN + CONEY ISLAND

Sábado 14 de septiembre:

Hoy salimos del hotel a las 9 horas. Vamos a pasar el día en Brooklyn. Cogemos el metro en 47-50 Streets Rockefeller Center Station (línea naranja – letra M) hasta Essex St. A la salida del metro hay un McDonald’s donde entramos para utilizar el baño. Nos llama la atención que la mayoría de los baños en Nueva York son unisex y están bastante sucios.

Atravesamos caminando el puente de Williamsburg, del que traigo anotado:

  • Cuenta con un carril separado para peatones.
  • Poco turístico.
  • Disfrutarás de las vistas del río y de Manhattan (a través de las rejas, eso sí) y, sobre todo, comprobarás que hay vida más allá del abarrotado puente de Brooklyn.

He disfrutado del paseo. Tiene unas vistas distintas y se me ha hecho entretenido.

Vamos bordeando el río recorriendo Domino Park, que tiene unas vistas súper bonitas y unas fotos muy chulas con la fábrica de fondo.

Seguimos bordeando todo el río hasta llegar a las 11.20 horas al mercado Smorgasburg, con vistas a Manhattan:

  • Mercado de comida más hipster de Williamsburg.
  • Horario: todos los sábados de 11 a 18 horas.
  • Al mediodía (12 – 14 horas) se llena hasta los topes.
  • Los platos más originales y alocados de Nueva York suelen pasar por este mercado antes de saltar a la fama.
  • Si no te decides, mira en qué puesto se forma la cola más larga y acertarás.
  • El precio medio de los platos es de unos 10$.
  • Las raciones NO son muy grandes.

Hay baños y lavabos portátiles. Nos encanta este mercado, tiene un montón de puestos de comida de un montón de países y la mayoría con una pinta deliciosa.

Donuts de pasta

Nos decidimos por el puesto de Yakisoba NYC y pedimos para compartir un «squid yakisoba original» con un huevo extra por 19,95$. Se puede pagar con tarjeta. Hay bancos y mesas por la zona para comer. El plato está delicioso y abundante. Los tentáculos del calamar quedaron un poco duros pero el resto está buenísimo.

Queríamos probar también «The original ramen burger», uno de los platos más famosos del mercado. Se trata de una hamburguesa servida entre dos «panes» que en realidad son fideos, por 12$, pero no tienen cuchillo para partirla en 2 y sería una cerdada ir comiéndola bocadito a bocadito, porque la queríamos para compartir.

Así que a las 12.10 horas iniciamos ruta de nuevo, con una primera parada en Brooklyn Charms, «una pequeña tienda con miles de piezas para crear bisutería a medida». En cuanto leí la descripción supe que tenía que traer aquí a mi madre, aunque los precios no eran lo que esperábamos, por lo que queda todo en una visita rápida.

Seguimos hasta un Whole Foods que traigo apuntado para aprovechar a ir al baño y recargar las botellas en la fuente de agua helada.

Nos está gustando el paseo por esta zona, pues es como estar en otra ciudad completamente diferente, lejos de los rascacielos y del barullo de la ciudad.

La siguiente parada es el barrio judío de Williamsburg, ya que hoy es sábado («sabbath o shabbat»), el día sagrado de la semana para la religión judía. Es un día de descanso en el que está prohibido trabajar y hacer otro tipo de actividades como escribir, conducir, cocinar e incluso llamar al ascensor o encender una luz, ya que todo eso se considera trabajo. En algunos hospitales tienen un ascensor que los sábados para de por sí en todas las plantas para que ellos puedan usarlo sin tocar el botón. ¡¡Menuda pasada!!! Además, todos los comercios están cerrados y los vecinos acuden a la sinagoga vestidos de gala para la ocasión, con casacas de seda y enormes sombreros de piel de visón llamados «shtreimel», cuyo valor ronda los 1.000€ cada uno, que tienen que dar un calor mortal.

Entre los apuntes que recopilé sobre los judíos ultraortodoxos:

  • Sus vestimentas los hacen inconfundibles:
    • Los hombres con túnicas negras, sombrero, largas barbas y tirabuzones. Desde pequeños los hombres se dejan crecer 2 tirabuzones a ambos lados de la cabeza, los «payot». Para cubrir la cabeza, primero se colocan una boina judía, la «kippah», y, encima de esta, muchos llevan también un sombrero de ala ancha.
    • Las mujeres con ropa recatada (las niñas son las únicas que llevan ropa de colores más vivos), falda larga, medias tupidas y peluca.
  • Las mujeres deben raparse la cabeza después de su boda y luego se cubren con sombreros, pañuelos o pelucas. Eso evita que muestren su femineidad. Distinguirás enseguida las pelucas, llamadas «sheitel», porque la mayoría son del mismo estilo y corte y, como resultado, muchas mujeres tienen una apariencia casi idéntica.
  • Las mujeres del barrio judío de Williamsburg junto con las niñas, son las únicas que te miran abiertamente. En el caso de los hombres, lo normal es que eviten mirarte, en especial si eres mujer.
  • Buena parte de la comunidad vive en la frontera de la pobreza. En muchos hogares, los hombres se dedican al estudio de la Torá y las mujeres (que en otros aspectos son tan ignoradas) son la única fuente de ingresos.
  • Se trata de una comunidad machista, en la que cuando la mujer queda viuda, debe casarse con el hermano de su difunto marido, o con su mejor amigo si no tuviese hermanos.
  • Las calles tienen un aspecto desangelado, con fachadas viejas, ventanas enrejadas y comercios austeros. Por ellas transitan grupos de hombres y, por otro lado, mujeres empujando carritos y rodeadas de niños.
  • Al contrario que en la mayoría de barrios humildes de Nueva York, en Williamsburg el índice de criminalidad es muy bajo. Siempre nos sorprende ver cómo dejan carritos y juguetes en los callejones, sin nadie vigilando, pero la comunidad es tan cerrada que también en ese aspecto se crea un universo paralelo, donde los vecinos se protegen entre sí.
  • Los autobuses escolares del barrio, aunque son los típicos buses amarillos, todo está escrito en yiddish.
  • La religión marca todos los aspectos de la vida de la comunidad judía ultraortodoxa. La tradición sagrada se sigue al pie de la letra y los miembros de la comunidad rara vez interactúan con el exterior, hasta el punto de que, aunque podemos entrar o salir de él, el barrio es hermético y está apartado del día a día del resto de Nueva York.
  • Los judíos ultraortodoxos se casan muy jóvenes y pronto comienzan a formar una familia que, en la mayoría de casos, será muy numerosa. Fíjate en que no es extraño ver a madres rodeadas de hasta 8 hijos, y no hay mujer joven que no empuje un carrito. Tienen la creencia de que tienen que compensar la pérdida de los 6 millones de judíos asesinados en el Holocausto.
  • A menudo se ven niñas muy pequeñas, de 5 o 6 años, acompañando a sus hermanos bebés o de corta edad por la calle sin ningún adulto alrededor.

¡¡¡Nos llaman muchísimo la atención!!! Aunque pronto nos hacemos a ello ya que todos visten prácticamente igual, según sean hombres o mujeres, jóvenes o mayores. Simplemente nos sentamos en un banco y los vemos pasar. Todo esto nos es tan ajeno que es como estar flipando. No hay ningún turista, solo todos los judíos con sus vestimentas y nosotras. Es toda una experiencia, como estar en otra época o en otro mundo.

Hay muchísimos buses escolares, todos con sus letras en yiddish. Pero cantidades exageradas, entiendo que será porque cada familia tiene en torno a 8 hijos con lo cual la población infantil debe ser enorme.

En Lee Ave ya se ve algún turista, pero en División Ave que es donde estábamos al principio, no había ninguno. Ha sido una experiencia alucinante que recomiendo hacer fuera de cualquier tour organizado, simplemente ir al barrio, sentarse y observar.

Si os llama la atención todo este tema de los judíos ultraortodoxos, os recomiendo muchísimo la mini serie de Netflix «Unorthodox«, formada por solo 4 capítulos. Describen la comunidad jasídica Satmar, afincada en Williamsburg, y me ha parecido impresionante por el nivel de detalle, algo muy difícil de ver en la vida real al tratarse de una sociedad tan cerrada.

De hecho la serie está basada en la autobiografía de Deborah Feldman → «Unorthodox: The Scandalous Rejection of My Hasidic Roots». La pena es que aún no está traducida al castellano…

A las 14.15 horas salimos del barrio judío y llegamos tras una buena pateada a las 15 horas al punto que tengo marcado en el mapa (la esquina de Willow St y Middagh St) para iniciar la visita a las Brooklyn Heights. Las Brooklyn Heights comprenden una zona formada por calles residenciales de «brownstones» (casitas de ensueño con fachadas de tonos marrones y escaleras de piedra) y casitas bajas, ideal para disfrutar de la tranquilidad y la arquitectura. Antes de iniciar el tour tenemos que parar a hacer 1 hora de descanso en unos bancos con vistas al skyline porque estamos un «pelín» cansadas ya. Si llego a saber que el tramo desde el barrio judío me iba a dejar tan agotada, sobretodo sin nada interesante que ver por el camino, lo hubiese hecho en metro.

Iniciamos el paseo por las Brooklyn Heights a las 16 horas. Partiendo de la esquina de Willow St y Middagh St llegamos hasta Pineapple Street. En el número 13 hay «una verdadera belleza brooklyniana», cuya fachada están decorando los obreros.

Seguimos esta calle hasta llegar a la Brooklyn Height Promenade, paseo frente al skyline. Para mí las vistas son muchísimo mejores paseando por los pier, como hicimos después del tour de contrastes del primer día que desde aquí arriba, ya que entre los pier y esta zona está todo en obras y afea mucho la estampa, aparte de que hay mucho ruido del tráfico. Eso sí, las casitas que hay a lo largo de la Brooklyn Height Promenade son preciosas.

Una vez vistas todas estas casitas nos metemos por Montague St porque ya tenemos hambre y hemos visto en mi mapa que tenemos un Five Guys cerca. Tienen hamburguesas, sándwiches, perritos… Las hamburguesas las tienen pequeñas o normales, pero siempre refiriéndose a 1 o 2 piezas de carne, el tamaño de la hamburguesa es siempre el mismo. Pedimos 2 hamburguesas pequeñas (es decir, con 1 pieza de carne) con bacon y queso y 1 ración de patatas pequeñas por un total de 17,13$. En menos de 5 minutos ya tenemos el pedido listo. Las hamburguesas están deliciosas, me encantan, mucho mejores que las del Shake Shack, y la ración de patatas es enorme, nos sobra más de la mitad. Tiene baño. Comento lo del baño porque el guía del otro día Felipe nos explicó que en lugares con menos de «x» mesas (no recuerdo la cifra exacta, pero sobre 50 creo), no es obligatorio que tengan baño. Espero que repitamos este sitio antes de finalizar nuestro viaje.

A título informativo, bastante cerca del Five Guys hemos descubierto The Brooklyn Cat Café, una cafetería para acariciar gatitos, con posibilidad de adopción, en la que se paga por 30 minutos 8$ entre semana, y 9$ los fines de semana.

Seguimos caminando hasta Grace Court Alley:

  • Una antigua calle de establos.
  • En los segundos pisos siempre suele haber una ventana mayor que las demás que servía para permitir la entrada de los bloques de paja y, de hecho, en algunas fachadas todavía está el gancho de hierro que se utilizaba para subir la carga.

Tiene mucho encanto.

Grace Court Alley

La siguiente parada es Joralemon St, en especial el tramo entre Hicks St y Columbia Place. Una calle residencial preciosa, repleta de brownstones, que me encanta. El número 58 de Joralemon St, aunque a primera vista pasaría por un hogar más con las ventanas pintadas de negro y la puerta llena de carteles, en realidad es solo fachada ya que el interior es un sistema de ventilación y una salida de emergencia del metro de Nueva York.

Joralemon St

Nº 58 de Joralemon St

Me encanta el paseo que estamos dando por este barrio, tan tranquilo y relajante, con unas casitas que enamoran, tan típicas neoyorkinas, tan de las películas. ¡¡200% recomendable!!

A las 18 horas finalizamos esta parte de la ruta y buscamos una parada de metro para dirigirnos a Coney Island. Finalmente cogemos la línea amarilla – letra Q (Stillwell Av) en la estación de DeKalv Av. Tenía anotado que «se van viendo todas las casitas que hay por el barrio y unas vistas del puente de Verrazano impresionantes», pero durante gran parte del viaje el metro va lleno y no vemos nada. Decidimos bajarnos, 30 minutos después, en la parada «Brighton Beach» e ir dando un paseo hasta el parque de atracciones Luna Park. Nada más salir al paseo marítimo, sopla un viento exagerado. Recomiendo traer una prenda de abrigo o que por lo menos proteja del viento, porque aquí debe soplar el viento todo el año.

Echamos 1 hora y media entre recorrer el paseo marítimo y el parque de atracciones, que es enorme. La entrada al parque es gratuita, solo hay pagar si se quiere subir a las atracciones.

Pensé que iba a haber muchísimo más ambiente, y más siendo sábado por la noche, pero hay relativamente pocas personas. Una vez vivida la experiencia, no repetiría ni lo recomiendo ya que no hemos visto nada interesante y está bastante lejos de Manhattan. Vinimos porque teníamos tiempo y tenía bastantes expectativas, pero éstas no se han cumplido.

Cogemos el metro línea naranja – letra F en la estación de West 8 St NY Aquarium hasta 47-50 Streets Rockefeller Center Station, que tarda 1 hora exacta en llegar, aunque se me ha pasado volando el viaje entre acabar el diario y organizar las fotos de hoy.

Pasamos por otra de las cadenas de comida que tengo apuntadas, «Pret a manger«, para pillar algo rápido para cenar. Una vez dentro vemos que es un poco caro para nuestro gusto, pero ya estamos cansadas después de más de 12 horas fuera del hotel, por lo que cogemos para compartir un sándwich doble de pollo y bacon por 8,15$.

Entro en el Walgreens a comprar las galletas para el desayuno: Oreo con doble de crema (paquete de 435 gr) que las probé por primera vez en el viaje a la Costa Oeste y me encantan (5,69$), y nos vamos ya para el hotel.

Del tema de la bebida no hablo nunca porque había leído que hasta el agua era muy cara en Nueva York, por lo que me traje 2 botellas en la maleta que he ido rellenando, y como en todos los lugares para comer dan «tap water» (agua del grifo) gratis, todo solucionado.

GASTOS DEL DÍA:

• Yakisoba NYC : 19,95$.
• Five guys: 17,13$.
• Pret a manger: 8,15$.
• Walgreens: 5,69$.

TOTAL: 50,92$.

2 comentarios en “7. BROOKLYN + CONEY ISLAND

  1. Muy interesante los detalles del diario de aventuras e historias.. Me encantó.. Felicitaciones por llevarme a un viaje imaginario..

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