15. OSAKA

Martes 19 de noviembre

A las 9h subimos a la mini cafetería del hotel a desayunar. Nos sirven por persona:

  • 1 huevo cocido.
  • 1 pequeño bol con fruta.
  • 1 croissant grande a la plancha: delicioso.
  • Leche, café o chocolate: se puede repetir.

Está todo buenísimo y solo cuesta 200 yenes por personas. Este matrimonio es un amor, son súper entrañables. 

Hacemos el check out a las 10h pues no podemos quedarnos más tiempo en la habitación porque tienen previsto huéspedes para hoy, pero nos guardan el equipaje de forma gratuita. Quiero recomendar tanto el hotel como a sus dueños un 200%, el mejor lugar para hospedarse en Koyasan.

A las 10h nos acercamos hasta el cementerio Okunoin para que los chicos lo conozcan.

De día y con gente caminando pierde parte su magia, aunque de esta forma podemos ver las profundidades a los lados del cementerio, ya que ayer por la falta de visibilidad y nuestras ya conocidas “amigas” las arañas gigantes, no podíamos salir del camino principal. Es increíble lo enorme que es a lo largo y a lo ancho. Este lugar es absolutamente impresionante. Lo malo es que toca irse ya pese a que no tenga ninguna gana, así que recogemos las maletas en el hotel y cogemos el bus 21 en la parada número 7 (Odawara) a las 11.12 horas hasta el teleférico.

Me voy con muchísima pena de Koyasan. Es el lugar que más me ha gustado de todo Japón. En segundo lugar pongo a Miyajima y en tercer lugar a Kioto. Pero Koyasan tiene algo especial, una magia que no he visto en ningún otro lugar. Me quedaría otra noche con muchísima ilusión… Además es un pueblo pequeño que se recorre a pie perfectamente y pese a que el bono del bus que nos dan con el «Koyasan World Heritage Ticket» tiene viajes ilimitados durante 2 días, solo se necesita para el viaje de ida y el viaje de vuelta a la estación, que es obligatorio hacer en bus.

A la hora de coger el tren desde la estación de Koyasan (Gokurakubashi) no me aclaro bien porque el primero que sale hace transbordo en Hashimoto y nosotros queríamos uno directo, pero la azafata que habla muy poco inglés me indica que el que va directo a Namba (Osaka) solo va con asientos reservados, y nosotros no tenemos asientos reservados, por lo que preferimos no arriesgarnos y cogemos el que hace transbordo.

La ruta en tren es un recorrido escénico que aunque no tiene momiji en estado puro, permite ver unos paisajes preciosos. 

En Hashimoto hacemos el transbordo con el tren que va a Namba (Osaka), a donde llegamos a las 13.30 horas. Ojo que no hay baño en ninguno de los 2 trenes.

Hasta Hashimoto todos los traslados del día de hoy estaban incluidos en el «Koyasan World Heritage Ticket». El último traslado solo lo teníamos incluido hasta Shin – Imamiya, pero Namba es una parada más por lo que antes de salir por los tornos vamos a las máquinas de «fare adjustment» para pagar lo que nos falta. Tras poner la máquina en inglés, elegimos la opción «large ticket» – introducimos el billete que teníamos hasta Shin – Imamiya y ya nos aparece en la pantalla que tenemos que pagar un recargo de 160 yenes por cabeza. Nos entrega un nuevo ticket y ya podemos atravesar los tornos.

Nos acercamos a la oficina «service information» para obtener el ticket físico del tren que nos llevará mañana al aeropuerto, que ya compré online desde España. Basta con enseñar el código QR en el móvil. Todos los asientos son reservados por lo que cuanto antes tengamos los billetes en nuestro poder, mejor. Sacamos el billete para las 9h pues el señor me confirma que hay que llegar con 2h de antelación al aeropuerto, el trayecto dura 38 minutos y el avión sale a las 11.45 horas.

Nuestro hotel, el Relief Namba Daikokucho, está a solo 10 minutos andando de la estación de Namba. Llegamos a las 14.10 horas. No nos dejan entrar en la habitación pese a que faltan menos de 50 minutos para la hora de entrada. Me parece fatal viendo que en todos los demás hoteles hemos llegado mucho primero y nos han dejado entrar en todos. Por lo menos nos guardan gratis el equipaje, aunque faltaría más. Nos informan de que las maletas que enviamos desde Kioto están ya en el hotel.

Para ir haciendo tiempo vamos a comer a un sitio que encontramos con buena pinta al lado del hotel: Gyoza No Ohsho Daikokucho Nambanaka Shop (34.659956, 135.498122). Tienen una carta muy amplia y con dibujos para saber lo que estás pidiendo. El personal no habla inglés pero señalando nos entendemos a la perfección. Hemos comido un montón, muy rico y por solo 4.752 yenes los 4. Recomiendo este lugar. 

Mi menú

Volvemos al hotel y por fin tenemos nuestras habitaciones. Son perfectas, muy espaciosas, pequeña cocina con nevera (no microondas), aseo dividido en 2 compartimentos… Todo lo necesario para nuestra última noche en Japón.

Hago el check in online con Finnair sin incidencias. El número de reserva o localizador es el mismo para Japan Airlines que para Finnair. Cuando nos cambiaron el vuelo a Finnair porque Iberia nos había cancelado el vuelo de vuelta, Nacho y yo solo reservamos asientos para el primer vuelo (el de 10 horas) y mis padres pagaron por reservar en ambos vuelos largos. Ahora al hacer el check in creo que nos han dado los mismos asientos que a mis padres en el segundo vuelo pero ¡¡sin cobrarnos nada!! Mañana lo sabremos…

A las 16.40 horas iniciamos ruta para conocer lo que podamos de Osaka.

Lo primero que nos llama la atención de la ciudad es que en Osaka todos los ciclistas van con las bicis por la acera a la velocidad que les apetece sin respetar mucho a los peatones. Hay que ir con 1.000 ojos si no quieres que te atropellen en cada esquina. Además el suelo estaba bastante sucio cuando lo habitual en Japón es que sea difícil ver un solo papel tirado en el suelo.

Nuestro primer destino es el Templo Isshinji Tennoji, cuya descripción me atrajo desde el principio:

  • Es famoso por ser el templo de las estatuas de Buda hechas con restos de fallecidos, porque en sus mausoleos están consagradas varias estatuas de Buda hechas con los restos de budistas de todo el país.
  • Según parece, todo comenzó cuando el popular actor de teatro kabuki Ichikawa Danjūrō VIII fue enterrado aquí en 1854. A partir de entonces, muchas familias comenzaron a depositar en el templo las urnas con los restos de sus fallecidos.
  • 30 años más tarde ya había más de 50.000 urnas en el Templo Isshinji, por lo que para hacer frente a la falta de espacio, en 1887 el sacerdote principal encargó la construcción de una estatua mezclando las cenizas de los fallecidos con resina para preservar así los restos.
  • Desde 1957, cada 10 años se ha ido construyendo una nueva estatua, cada una con las cenizas de 150.000 – 160.000 personas.
  • Actualmente hay 13 estatuas.

Tardamos 25 minutos en llegar andando al templo desde el hotel. Todo el recinto es muy bonito y tiene mucho encanto porque no hay nadie y de fondo tenemos el cielo anaranjado del atardecer. Hay vistas muy chulas con la Torre Tsutenkaku iluminada de fondo. Como anécdota decir que esta torre sufrió un grave incendio en 1943 por lo que fue desmantelada y su acero aprovechado para ser reutilizado como armamento para la Segunda Guerra Mundial.

La visita al templo es gratuita y merece la pena tanto por el recinto en sí como por las vistas que se tienen de los alrededores. Es verdad que tenemos la suerte de venir justo cuando está atardeciendo y eso le da a todo un toque especial. Al final lo que más me había llamado la atención en la descripción de este templo es de lo que menos hemos disfrutado pues realmente no sé cuáles de las estatuas que hemos visto son las que están hechas de cenizas. Doy por hecho que 2 de esas 13 estatuas son las 2 estatuas gigantes que hay a la entrada del templo. Es impresionante imaginar que están formadas cada una por unas 150.000 personas. Porque entre esas 2 estatuas tienen más “habitantes” que los que hay en mi ciudad, Gijón (con 270.000 habitantes)… Pone los pelos de punta… 

Intento preguntarle a uno de los trabajadores del recinto pero como siempre habla «little» de inglés según él, que para mí quiere decir que no habla nada de nada (temeros siempre lo peor cuando la respuesta a la pregunta «¿do you speak english?» sea «a little»). Nos ha gustado mucho la visita y solo hemos estado 20 minutos.

Nuestra siguiente parada es el barrio de Den Den Town también llamado el Akihabara de Osaka. Y es verdad que se parece a dicho barrio de Tokio pero todo en plan más cutre y decadente.

Con el frío que hace hoy da pena ver a las chicas de los Maid Cafe vestidas en plan monas con minifalda y congeladas de frío promocionando sus cafés. No permiten que se les saquen fotos.

Entramos en algunos de los salones recreativos. Es una auténtica pasada ver a los jugadores en los salones de juego, sobre todo en juegos más dinámicos como bailar, tocar el piano

o jugar al Maimai, uno de los arcade más populares en Akihabara. Se trata de un juego de ritmo de Sega exclusivo para Japón que destaca por su diseño de pantalla redonda. Cuando está en marcha, esta especie de ciber-lavadora es todo un asalto a los sentidos, pero a la chica que está jugando en una de las máquinas no parece perturbarle en absoluto. Lleva unos guantes especiales para que sus manos deslicen mejor por la pantalla, su cara es de concentración absoluta mientras completa todas las órdenes de este frenético juego con brutal precisión, sin que yo pueda siquiera ver todas las flechas, como para encima poder seguirlas con la mano. Está más que claro que no es la primera vez que juega. El control que tienen es escalofriante. Podría pasarme horas mirándolos. Y ellos deben pasarse horas y horas jugando para poder tener un control tan perfecto a unas velocidades tan rápidas. Esto hay que vivirlo, no se puede explicar con palabras.

Recorremos parte de la Avenida Midosuji pues Google Maps indica que tienen el «Festival of the light» del 4 de noviembre al 31 de diciembre. Todos los árboles están iluminados con luces de colores, ¡¡qué bonito!!

Nos acercamos hasta el Templo Hozenji o Hozen-ji, donde los visitantes vierten agua sobre la estatua de Mizukake-fudo bajo la creencia de traer prosperidad a los negocios y realización personal en el amor, por lo que el cuerpo entero de la estatua está cubierto de musgo.

La pena es que ya es de noche y no se puede apreciar bien, pero toda la zona es preciosa porque además está rodeada de callejones que parece que te transportan al Osaka antiguo. Además está el contraste de que estos estrechos callejones son perpendiculares a grandes avenidas llenas de luces de neón y muchísimo ambiente. Es un contraste increíble y muy recomendable de visitar. Y la zona del Canal Dotonbori con los neones y las fachadas tan llamativas me gusta muchísimo. Hay mucho ambiente por todas partes. No tiene nada que ver con las calles decadentes y sucias que vimos al principio. ¡¡Me encanta toda esta zona!! 

Más o menos hemos visto todo lo que tenía anotado para ver básico en Osaka y ya estamos agotados por lo que ponemos rumbo al hotel de nuevo caminando. Hacemos primero una parada en el Family Mart que está justo debajo del hotel para comprar provisiones. Venden calentadores como los que compré para mi viaje a Budapest (Budapest – Introducción) pero mucho más baratos.

Llegamos por fin a la habitación a las 21h. Solicitamos en recepción que mañana nos tengan 2 taxis en la puerta a las 8.20 horas, porque aunque la estación de Namba está a 10 minutos caminando, con todo el equipaje completo puede ser una odisea horrible.

GASTOS DEL DÍA:

• Desayuno (de 4): 800
• Extra ticket tren (de 4): 640
• Gyoza no ohsho daikokucho nambanaka shop (de 4): 4.752
• Kit Kat: 492
• Postal navideña: 660
• Family Mart: 4.370

TOTAL: 11.714 yenes (≈ 97€)

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