10. KIOTO (parte 2): Fushimi Inari + Gion

Jueves 14 de noviembre

Vaya cómoda que es la cama. He dormido de lujo.

Desayunamos en el hotel e iniciamos ruta a las 9h. Como he tenido que cambiar todo el itinerario de hoy, lo he apañado como he podido. La primera visita del día es el Castillo de Nijō o Nijo-jo que tenía marcado como visita imprescindible pero que había descartado porque no sabía en qué parte del itinerario meterlo. Vamos andando porque está a solo 20 minutos del hotel. La entrada cuesta 1.030 yenes por persona. Si se quiere entrar a la ceremonia del té hay que pagar aparte 1.100 yenes por persona. Nos parece muy caro teniendo en cuenta que vale más que la entrada del propio castillo por lo que pasamos de esa experiencia.

Visitamos el interior del Palacio Ninomaru. Como ayer ya aprendimos, hoy traemos calcetines gorditos para recorrer el palacio descalzos sin pasar frío. La principal atracción del Palacio Ninomaru son las salas de tatami, con techos y puertas correderas de estilo japonés bellamente decoradas, y los suelos de ruiseñor, que chirrían cuando uno pasa por encima y que yo toda la vida leí que servían como medida de seguridad para avisar de la entrada de intrusos, pero según el libreto informativo que entregan en el palacio no es esa su finalidad, aunque tampoco concretan cuál es. Nos quedamos con la incógnita… No se pueden sacar fotos en el interior, pero las decoraciones de las salas y el tamaño de algunas de las habitaciones son una pasada. Se va haciendo todo el recorrido mientras se escucha el chirrido del suelo del ruiseñor. Pese a que lo que vemos es muy bonito reconozco que al final el recorrido se me ha hecho un poco largo porque es todo bastante repetitivo.

Después del palacio visitamos los distintos jardines del recinto. El primero que visitamos es el jardín Ninomaru, que es precioso pero no tiene ni un solo árbol rojo y después de los jardines Koko – En que vimos ayer no nos impacta apenas porque ya tenemos el listón muy alto. De hecho hay un montón de jardines más porque el recinto es enorme y aunque es todo muy bonito, no me resulta especial, no me despierta lo que me han despertado otros sitios en Japón.

Finalizamos la visita a las 11h y vamos callejeando durante 40 minutos hasta llegar al Templo Nishi Hongan-ji o templo Honganji del oeste. Es el templo principal de la rama Honganji de la secta de la Tierra Pura: tiene más de 10.000 subtemplos por todo el país y unos 200 subtemplos en el extranjero, por lo que es de gran relevancia en todo el país.

Los distintos edificios se ven súper antiguos. En el centro de la plaza del templo hay un gran árbol ginkgo (“Great Ginkgo Tree”) de unos 400 años, declarado Monumento natural de la ciudad de Kioto debido a su forma espectacular. Es enorme y muy chulo.


El templo está bien para una visita rápida. Los alrededores son preciosos con sus arbolitos, puentes y tejados.

Seguimos caminando y a las 12.30 horas llegamos al Templo Toji para visitar su pagoda, que es la torre de madera más alta de todo Japón y uno de los símbolos de la ciudad de Kioto. El entorno antes de entrar a la zona de pago es ¡¡¡precioso!!! La entrada solo a la pagoda y su pequeño recinto cuesta 800 yenes durante el día y 1.000 yenes por la noche. Por lo visto del 26 de octubre al 8 de diciembre la pagoda se ilumina y se puede visitar (de 18.30 a 21.30 horas). Vemos la foto de la pagoda iluminada de noche y es espectacular.

Pero ahora ya estamos aquí y vamos a aprovechar para verla, que de noche no sé dónde estaremos. La pagoda es enorme y maravillosa.

Lo encuentro un poco caro para lo pequeño que es el recinto pero creo que merece la pena. Me ha gustado muchísimo esta visita. Había distintas opciones de precios:

  • 500 yenes solo el templo.
  • 500 yenes solo la sala del tesoro.
  • 800 yenes solo la pagoda: solo me interesaba ver la pagoda, por lo que pagamos los 800 yenes que ya me parece bastante.
  • 1.300 yenes la entrada completa con acceso a todo.

De aquí nos dirigimos a la estación de Kioto también caminando puesto que está muy cerca. Llegamos a las 13.20 horas. Nos morimos de hambre así que elegimos un restaurante italiano para comer: Sereno. El tamaño de la pizza es de risa (por lo pequeño), sin embargo el tamaño de la pasta es correcto y está buena, pero en general no es un sitio que recomiende como un sitio especial. Pagamos 5.148 yenes entre los 4.

Nuestro siguiente destino es Fushimi Inari, ubicado en el puesto nº 2 de las 5 mejores cosas de Japón según los lectores de Japonismo. Es un lugar que tengo muchísimas ganas de ver desde hace mucho tiempo. Es uno de los santuarios más conocidos e importantes de todo Japón así como uno de los más antiguos, ya que existe desde el siglo VIII. Inari es el dios del arroz y el patrón de los comerciantes, puesto que en la antigüedad se asociaba tener una buena cosecha de arroz con tener prosperidad en los negocios. Esto explica los miles de torii ubicados uno detrás de otro por sus 4 km de caminos, que han sido donados por comerciantes que ponen sus nombres o los de sus negocios en los torii para que el dios Inari les sea propicio.

Cogemos el tren de la línea local JR Nara a las 14.37 horas. Hoy acaba nuestro JR Pass. Recordar que la estación JR de Fushimi Inari se llama «Inari» a secas. El trayecto desde Kioto dura solo 5 minutos.

El santuario está justo delante de la estación del tren, no tiene pérdida ninguna. Está llenísimo de gente, es un poco decepcionante…

Decidimos tratar de avanzar lo máximo posible a ver si conseguimos llegar a algún lugar sin tanta gente para sacar alguna foto chula. Es increíble la cantidad de toriis que hay, no me esperaba tantísimos.

A medida que vamos avanzando la cantidad de gente va disminuyendo de forma considerable. Recomiendo «muy mucho» no quedarse en los primeros cientos de metros y avanzar hasta encontrar espacios vacíos para poder disfrutar de la magia del lugar.

Haciendo un inciso y sabiendo que ya he hablado del tema, tengo que repetirme y decir que ¡¡¡menudo tamaño que tienen en este país las arañas!!! No paramos de encontrarnos con un montón de arañas gigantes con colores bastante llamativos. Casi podría decir de forma literal que hay una araña gigante entre cada torii y torii y eso que hay miles de toriis… Con eso lo digo todo…

Llegamos a nuestro primer destino, la intersección Yotsu-Tusji, a las 15.35 horas. Hay un mirador con vistas preciosas. El único mirador que hemos visto hasta ahora de hecho. Me alucina la cantidad de toriis que hay, pero no solo de los grandes, sino muchísimos pequeñitos. No tenía ni idea…

Hemos conseguido estar completamente solas en muchos momentos, sobre todo una vez pasada la intersección Yotsu-Tusji, y hemos podido sacar fotos muy chulas. Este sitio tiene una magia especial.

A las 16.45 horas regresamos a la ya famosa intersección donde pillamos un atardecer espectacular. Un cielo precioso con un frío y un viento horrible, eso sí, todo hay que decirlo. Está haciendo una tarde maravillosa.

El único «pero» que pongo es que creía que de noche se iluminaban los toriis de rojo pero debía ser solo en mi mente, porque lo que encienden es alguna luz blanca de forma puntual para poder ver el camino, pero nada de luces rojas nocturnas. Es lo único que nos ha faltado para que la experiencia fuese de 10 y no de 9,5. Eso sí, al llegar a la entrada del santuario los edificios sí que están iluminados dándole un toque de cuento. 

Cansadas pero felices (ya solo quedamos mi madre y yo porque los chicos han hecho una “bomba de humo” hace un buen rato) cogemos el tren de vuelta a Kioto a las 17.52 horas tras 3h de visita. El andén con destino Kioto está hasta arriba de gente, pero al final tenemos suerte y hasta conseguimos asiento en el tren y eso que son solo 2 paradas hasta Kioto, siendo ésta la parada final.

Al llegar a la estación de Kioto decidimos dar una vuelta por la misma para conocerla. Cogemos unas escaleras mecánicas que parece que nos van a llevar directamente al cielo. Nunca he subido tantísimas escaleras mecánicas seguidas. Hay un árbol de navidad gigante pero aún no está iluminado, qué pena… Leo algo de que se ha parado la iluminación entre el 30 de octubre y (casualmente) el día de hoy y que mañana la reiniciarán.

Al final de todas las escaleras mecánicas, arriba del todo hay un buen mirador de gran parte de Kioto a través de unas cristaleras gigantes. ¡¡¡Esta estación es enorme!!! 

Al salir a la calle hace un frío horroroso. Menudo cambio con respecto al calorazo que pasamos ayer.


Decidimos ir caminando hasta el hotel. Tardamos 35 minutos en llegar a ritmo bastante ágil. Hacemos una parada de 5 minutos en el hotel para descargar bártulos y a las 19.15 horas estamos de nuevo marcha.

Nuestro nuevo destino es el barrio de Gion. Vamos a dar una vuelta por la zona y a ver si conseguimos ver alguna geisha o maiko. Entramos al barrio por la zona del Riachuelo Shirakawa (35.00557, 135.7745) y tiene una pinta buenísima: con las vallas pintadas en rojo, los farolillos, el río con las casas de té… ¡Parece mágico! 

Luna llena

Tengo que ver este lugar con luz sí o sí. Esta es la descripción que traía de este lugar en mis apuntes:

  • Una zona de especial belleza en pleno centro de Kioto.
  • Los alrededores del canal están llenos de sauces, restaurantes y casas de té que crean una atmósfera espectacular, tanto de día como de noche.
  • Al estar un poco alejado de las calles más concurridas, suele ser una zona muy tranquila.

Paramos a cenar en Issen Yosyoku, donde preparan la comida en directo y los platos (todos iguales) tienen un aspecto estupendo, por lo que decidimos pedir uno para compartir y probarlo. No tengo claro lo que es pero está muy bueno y cuesta solo 750 yenes. Recomiendo este lugar.

Hemos cenado sentados en la única mesa que tienen en el exterior por si vemos alguna geisha y casualmente vemos nuestra primera geisha (o maiko) subida en un taxi. ¡¡Qué emocionanteee!!

De repente la noche se transforma en un juego consistente en a ver quién ve primero a la próxima geisha metida un taxi, jajaja. Siempre gana Nacho, que tiene una vista de lince. Al final de la noche en total hemos conseguido ver 5, todas en taxi. Aquellas que iban solas quitaban la cara cuando les intentamos sacar una foto. Normal por supuesto, pero no hemos podido contenernos, lo reconozco. Aquellas que iban con clientes (hombres en los 2 casos) no nos miraban directamente pero parecía que posaban, y los hombres sí que nos saludaban. Ha sido muy emocionante poder verlas por fin, aunque solo fuese de lejos y ellas dentro de un coche…

Por cierto que me llama mucho la atención que por esta zona todas las chicas (turistas y japonesas) van muy elegantes, con taconazos de vértigo que no hemos visto hasta ahora en ninguna otra zona de Japón.

Volvemos al hotel atravesando las shotengai o calles comerciales cubiertas de Japón. Tenemos varias por la zona, entre ellas la Calle Shinkyogoku o la Calle Teramachi, repletas de pequeñas tiendas de todo tipo, que a estas ya están todas cerradas.

Llegamos a la habitación a las 21.30 horas (después de 9 horas y media de aventura), agotadas pero felices.

Cuando llegamos al hotel aún tenemos «ganas» de poner la lavadora gratuita de la habitación. Tarda 45 minutos en lavar. No tienen secadora al uso sino que se tiende la ropa en la ducha y hay una especie de deshumidificador. A ver si para mañana ya está lista.

GASTOS DEL DÍA:

• 7/11: 536
• Castillo (de 4): 4.120
• Pagoda (de 2): 1.600
• Sereno (italiano) (de 4): 5.148
• Cena (de 2): 750
• 7/11: 959

TOTAL: 13.113 yenes (≈ 108€)

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