8. HIROSHIMA + MIYAJIMA

Lunes 11 de noviembre

Takayama me ha decepcionado en el sentido de que me esperaba algo más tipo un pueblito de las montañas además de que me ha parecido que no tiene mucho para ver, pero ha quedado compensado con el traslado en tren hasta la propia Takayama, la visita a Shirakawago y la visita al museo Takayama Showa Kan. 

Hoy salimos del apartamento a las 7.30 horas para coger 3 trenes hasta llegar a Hiroshima (♪ jirósima ♪). Nuestro primer tren tiene como destino Nagoya. Llevamos los asientos reservados y apenas hay espacio para equipaje que no sea de mano. Suerte que mandamos ayer las maletas grandes. 

Al llegar a Nagoya, como tenemos media hora hasta el siguiente tren decidimos comprar nuestros primeros obentos para comer en el tren y cuando lleguemos a Hiroshima tener todo el tiempo disponible para la visita. Los obentos son cajas con diversos espacios donde siempre encontramos arroz y alguna proteína (carne o pescado), junto con encurtidos y otros pequeños platos japoneses.


Vivimos una situación de estrés total cuando Nacho se da cuenta de que se ha dejado el JR Pass en la tienda del obento y tiene que hacer un sprint a vida o muerte para recuperarlo y llegar a tiempo al tren. Suerte que todo queda en una anécdota. Hay que tener claro que si se pierde el JR Pass no se puede recuperar, además de que conseguirlo directamente en Japón sin haber comprado antes la orden de intercambio es toda una odisea.

De nuevo y aún habiendo mandado ayer las maletas grandes, casi llenamos el espacio de espera para dejar las maletas en el andén, pero esta vez con un montón de bolsas y maletas de mano. Somos lo peor… 

He quedado altamente satisfecha con mi obento: estaba sabroso, jugoso y de cantidad más que suficiente por solo 550 yenes. 

Al llegar a Shin – Kobe para coger el último tren hasta Hiroshima, por primera vez en Hyperdia no indican ni el andén al que llegamos ni del que salimos y solo tenemos 8 minutos para el transbordo. Pregunto al señor de la estación nada más llegar y me indica que el próximo tren se coge en el mismo andén al que hemos llegado, el número 1.

Pese a haber cogido el primer tren hace más de 5 horas, se me ha pasado el tiempo volando. 

Lola, nuestra guía para el día de hoy en Hiroshima, ha llegado media hora antes a la estación para informarse sobre las taquillas. ¡Qué maja! Nada más llegar y tras las presentaciones oportunas, nos dirigimos a las taquillas para dejar todo nuestro equipaje. Pese a que llevamos un montón de cosas, conseguimos meterlo todo en 2 taquillas grandes: 4 maletas de mano + varias bolsas. Nos cuesta 700 yenes cada una.

Y por fin podemos empezar a conocer a Lola, quien ha sido majísima y muy atenta a lo largo de estos meses a través del WhatsApp. Tiene 63 años, es misionera seglar y lleva 30 años viviendo en Japón. Le hemos traído unos polvorones que es lo que me dijo que más echaba de menos de España durante las Navidades.

Cogemos el tranvía en la estación de Hiroshima para dirigirnos al Parque de la Paz. Paga Lola todos los billetes con su tarjeta porque descuentan 10 yenes (que no es mucho, pero ya que los descuentan…) y luego se lo pagamos a ella.

Iniciamos la visita por la Cúpula de la Bomba Atómica o Genbaku Dōmu. Nos impacta mucho su visión mientras Lola nos cuenta toda la historia que la rodea. No sabía que Hiroshima había sido muy poco bombardeada para que cuando tirasen la bomba atómica el efecto fuese mucho mayor… ¡¡Qué horror!! 

Visitamos la Torre Conmemorativa a los Estudiantes Movilizados, conmemora a todos los estudiantes que tuvieron que trabajar en la industria de la guerra ante la escasez de mano de obra, muchos de los cuales acabaron muertos. Lola nos explica que es el lugar al que acuden las familias para velar por las almas de sus hijos, ya que muchos de los cuerpos no fueron encontrados o identificados. 

Tras atravesar el puente nos enseña el Monumento a la Paz de los Niños o Genbaku no Ko no Zō. Recuerda la triste historia de la niña Sadako Sasaki. Una niña de 12 años que vivía en Hiroshima cuando cayó la bomba atómica. Enfermó de leucemia debido a la radiación y empezó a hacer 1.000 grullas para conseguir su deseo de sanar. Desgraciadamente, según nos cuenta la historia popular, Sadako solo había completado 644 grullas cuando murió y sus amigos hicieron el resto hasta llegar a las 1.000 (existe otra versión que dice que sí completó las 1.000 grullas). Más tarde, cuando se construyó el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima (Hiroshima Heiwa Kinen Kōen) se dedicó un Monumento a la Paz de los Niños y en su cima encontramos a Sadako sosteniendo una gran grulla de papel. De hecho, cada día niños de todo el mundo envían sus grullas de papel que quedan expuestas alrededor de este monumento, ya que se han convertido en símbolo también de paz. Estas grullas suelen llevar escrita la palabra paz en sus alas (en japonés 平和, leído heiwa), de forma que cada ala de la grulla lleva un kanji o ideograma.

Vemos un montón de escolares ya que, según nos explica Lola, cuando los niños cumplen 12 años (edad a la que murió la niña) es visita obligada en los colegios.

Grullas de papel

De camino al Museo Conmemorativo de la Paz pasamos por el Cenotafio para las víctimas de la bomba atómica:

  • Contiene los nombres de los muertos debido a la bomba atómica.
  • Su forma de arco representa un refugio para las almas de las víctimas.
  • En cada aniversario de la caída de la bomba, aquí se realiza una emotiva ceremonia a las 8.15 horas de la mañana, la hora exacta en que cayó la bomba.

El Museo Conmemorativo de la Paz es enorme. Lola nos permite elegir si queremos que nos acompañe o nos espere fuera. La entrada son solo 200 yenes por persona por lo que le pedimos que nos acompañe y le pagamos la entrada. Aunque el museo es grande, lo recorremos en 1h sin detenernos a cada instante. Está lleno a rebosar de gente. No sé cuánto podría decir que se puede tardar en hacer la visita para que tengáis una orientación porque como digo, nosotros tardamos 1h sin detenernos cada segundo, pero había mucha gente que iba leyendo cada inscripción por lo que a ellos tranquilamente les podría llevar más de 2h.

Pensé que sería más duro por lo que había leído, aunque no es light precisamente y da qué pensar. 

La cúpula antes y después de la bomba

Atravesamos de nuevo el puente para visitar la «zona 0«, encima de la cual se soltó la bomba a 600 metros de altitud. Impresiona saber que estás en ese lugar… 

Cogemos fuerzas en el 7/11 y tras pasar por el cementerio que resistió la caída de la bomba, al lado de la «zona 0», nos dirigimos de nuevo al tranvía para hacer el itinerario de vuelta a la estación de Hiroshima.

Después de 4h de ruta, recogemos las maletas y nos despedimos de Lola. Ha sido una guía maravillosa, muy cercana y buena persona. Le pago a través de una transferencia nada más despedirnos tal y como habíamos acordado, para poder hacerlo en euros en vez de en yenes: 68€ (17€ / hora).

Cogemos el tren que va a Miyajimaguchi, incluido en el JR Pass. Ya es completamente de noche antes de bajar del tren.

Al llegar a Miyajimaguchi paramos en el 7/11 a comprar la cena y desayunos, ya que en Miyajima los restaurantes cierran relativamente pronto y no hay konbini o tiendas abiertas 24.

Hay dos 7/11 entre la estación del tren y la del ferry. Lo comento para que no hagáis como nosotros que lo compramos todo en el 1º y luego tuvimos que ir cargando con las bolsas hasta el ferry.

El ferry de JR está incluido en el JR Pass. Nos acompaña durante el trayecto de solo 10 minutos una preciosa luna llena.

Llegamos a Miyajima a las 19h, ubicada en el puesto nº 1 de las 5 mejores cosas de Japón según los lectores de Japonismo, y nos reciben… ¡¡¡Los ciervos!!! ¡¡¡¡No me acordaba!!!! ¡¡Qué emocionanteee!! Lástima que sea de noche y hasta mañana no se puedan apreciar bien…

Durante el check in en el Hotel Sakuraya me dan a elegir (para estancias de 2 o más noches) si quiero que me cambien las toallas, el yukata (kimono), los vasos, la basura… El recepcionista habla perfecto inglés y es muy agradable. Solo hay ascensor hasta el 4º piso y a mis padres les ha tocado el 5º piso, pero les suben las maletas el chico de recepción. Tuvimos que coger una de las 2 habitaciones más caras porque las más económicas se acabaron justo cuando estaba haciendo las reservas, por lo que la nuestra es con vistas, aunque hasta mañana no sabremos cuáles son esas vistas al ser de noche. ¡¡La habitación está genial!! Es estilo japonés con tatami y futones, pero es amplia y con armarios. El baño es muy pequeñito pero de sobra. ¡¡¡¡Tiene muy buena pinta todo!!!! 

A las 20h no aguanto más y salgo sola a dar una vuelta por el pueblo. Recorro la Calle Omotesando llena de tiendas y restaurantes. Está todo cerrado y lleno de farolillos iluminados y yo soy la única persona en toda la calle. El paseo tiene una magia especial… 

Luna llena de fondo

La Calle Machiya o Machiya-dori, la antigua calle principal de Miyajima, también tiene farolillos pero de distinto tipo y menos bonitos.

Llego hasta el Santuario de Itsukushima iluminado en tonos rojos y es precioso. 

Torii de Miyajima en obras

La pagoda de 5 Pisos del Santuario Toyokuni tiene una pinta buenísima aunque no se aprecia bien al ser de noche cerrada.

Iba a seguir adentrándome en las callejuelas pero me he olvidado la linterna en el hotel y no me parece conveniente adentrarme en zonas tan oscuras yo sola. No he tenido ninguna sensación de inseguridad, pero más vale prevenir que curar…

Me ha encantado poder recorrer Miyajima de noche con esa maravillosa luna llena y la paz que transmite este lugar. 

¡Estoy deseando verla a la luz del día! Al final con la tontería he estado 1 hora y media disfrutando del paseo.

Ceno un delicioso obento del 7/11. ¡¡Menudo descubrimiento!! Está buenísimo incluso frío y es muy abundante.

A las 22.30 horas toca ir a dormir que estoy muerta de sueño y mañana madrugamos de nuevo para tratar de aprovechar al máximo.

GASTOS DEL DÍA:
• Comida: 1.016
• Taquillas grandes (x 2): 1.400
• Tranvía (de 4): 720
• Museo Conmemorativo de la Paz (de 5): 1.000
• 7/11: 324
• Tranvía (de 4): 720
• Guía Lola: 68€
• 7/11: 2.918

TOTAL: 8.098 yenes (≈ 67€) + 68€

Martes 12 de noviembre

He dormido genial en el futón. Al final las vistas son mejores en la habitación de mis padres que en la nuestra, no sé si se habrán equivocado en recepción al decirnos que la nuestra era la mejor habitación… De hecho debo decir que las vistas son las mismas, porque tenemos el mismo nº de habitación nosotros en la planta 4ª y mis padres en la 5ª, pero sus ventanas se abren más que las nuestras. Hasta ahí acaba todo el tema de las vistas (por las que no merece la pena pagar más). Además la otra diferencia es que ellos tienen un 2º lavabo en la entrada de la habitación, así que probablemente sí que su habitación sea la más cara de las 2.

Desayunamos en el hotel e iniciamos la ruta a las 8.30 horas. Tras saludar a los ciervos del paseo marítimo

nos dirigimos al Santuario de Itsukushima como primera visita del día, a ver si conseguimos evitar un poco a las “manadas” de turistas. La entrada al santuario cuesta 300 yenes por cabeza. Llegan grupos de colegios sin parar que enturbian un poco la visita y eso que solo son las 9 de la mañana. Pese a que el torii esté en obras, disfruto de la visita pues tiene un montón de zonas muy fotogénicas. De hecho ¡¡el santuario es precioso!! Eso sí, pensaba que era mucho más grande y que se tardaría bastante en visitarlo, pero nada que ver. La marea está alta y da la sensación de que los pasillos de madera flotan sobre las aguas.

A la salida recorremos toda la lengua de arena Nishimatsubara hasta llegar al Santuario Kiyomori y ya atravesamos uno de los puentes para recorrer las callejuelas. Una vez fuera del santuario las calles están prácticamente desiertas y es una maravilla recorrerlas con sus casitas antiguas, un montón de ciervos y los simpáticos japoneses que llevan a los turistas dando un paseo tradicional en jinrikisha o rickshaw.

Nuestro siguiente destino es el Templo Daisho-in del que no había leído mucho más que la frase: «nos gustó mucho, como no es el templo principal de la isla hay gente que lo pasa por alto». Solo por este comentario ya me dio buena espina y lo apunté en mi mapa en rojo como visita señalada, y menos mal… Llegamos a la entrada del templo donde vemos un montón de árboles con las hojas enrojecidas y muchísimos jizo de piedra con sus gorritos. ¡¡¡¡¡Me encanta!!!!! 

La zona es espectacular, ¡¡preciosa!! Imprescindible su visita. Una de las cosas que más me han gustado de Japón hasta ahora. Cuanto más nos adentramos en sus entrañas más alucinados estamos, menuda pasada de sitio… Para mí es una visita obligada si se viene a Miyajima. Además la entrada es gratuita.

Tienen una especie de sala de las linternas que ¡me ha encantado!

A las 11h ponemos rumbo al Parque Momijidani. Durante todo el recorrido vamos viendo espectaculares árboles rojos de vez en cuando que nos emocionan porque ¡¡está llegando el momiji!! Además hace un sol y un calor asombrosos teniendo en cuenta que estamos a 12 de noviembre… ¡¡Me ha encantado todo este recorrido!!

A las 11.40 horas llegamos a la cola del teleférico que sube al Monte Misen para sacar las entradas. Un billete de ida y vuelta cuesta 1.840 yenes por adulto.

Durante el ascenso en teleférico dejamos abajo el Bosque del Monte Misen, declarado Patrimonio de la Humanidad. Podemos ver que en realidad árboles rojos hay muy pocos todavía. La mayor parte está verde aún. Este lugar con el momiji al máximo tiene que ser sencillamente ¡¡¡impresionante!!!

Hay que hacer transbordo con un segundo teleférico más grande que el primero y que llenan hasta arriba. Vamos hacinados como sardinas en lata. 

Finalizamos el recorrido a las 12.10 horas, a 430 metros de altitud. Nada más bajar de la cabina vemos el cartel de peligro «serpientes venenosas y avispas». Además hay unas pedazo de arañas colgando de los árboles que ojito. 

En la estación hay taquillas pequeñas gratis.

Las vistas desde el exterior son impresionantes. No tenía ni idea de que nos rodeaban tantas islas. Esta visita merece 100% la pena. ¡¡Espectacular!! Se puede finalizar aquí la visita o subir hasta la cima del monte, a donde solo se puede llegar andando. Iniciamos el ascenso ya a pie hasta la cima del monte a las 12.40 horas.

Nos sobrevuelan sin parar cazas por el cielo con un ruido ensordecedor. 

Llegamos al observatorio, ubicado a 535 metros de altitud, 35 minutos después. Su entrada es gratuita y tiene unas vistas de 360° espectaculares.

Menudo día de impresiones llevamos… Hasta ahora está siendo el mejor día de todo el viaje a Japón. Está isla es un lugar mágico y que el torii esté en obras solo impide ver un 1% de su belleza. 

A las 13.35 horas iniciamos de nuevo el descenso hasta el teleférico. Hace un calor exagerado al sol. Tardamos solo 25 minutos en llegar al teleférico sin hacer paradas para fotos.

Una vez finalizado el trayecto en teleférico,

bajamos por un paseo precioso (34.294406, 132.323842) en el que a esta hora la luz incide aún más sobre los árboles y les da una tonalidad increíble. 

Desde este punto (34.294612, 132.323506) observamos un paisaje de infarto, aunque por supuesto en las fotos no se aprecia para nada… ¡¡¡¡¡¡Este sitio es mágico!!!!!! ¡¡¡Y además es un hotel!!! (No he conseguido averiguar el nombre ni mirando en Google Maps ya en España). Tiene que ser espectacular estar alojado aquí y observar las vistas acompañándote del sonido del agua correr. Este punto es una visita imprescindible. Toda esta zona es ¡¡¡ESPECTACULAR!!!

Eso sí, al atravesar los árboles te arriesgas a atravesar telarañas con arañas gigantescas colgando. Casi nos da un infarto, y no por las vistas en este caso… Mi madre ha estado a punto de dar con toda la cara en una araña de unos 4 cm de largo y de colores llamativos (y por ello posiblemente peligrosa). 

Con dificultad porque no podemos parar de hacer fotos y disfrutar sobremanera, conseguimos seguir avanzando y encontramos una tienda de tallas de madera súper bonitas y elaboradas (34.29564, 132.321621). 

Al llegar de nuevo al pueblo vemos que ha bajado completamente la marea. No tenía ni idea de que bajaba tantísimo. El santuario se encuentra totalmente apoyado sobre la arena. Esta isla es una sorpresa constante. Toda esta zona está rebosar de gente mientras que el recorrido que hemos hecho a lo largo de la mañana ha estado muchísimo más vacío.

Llegamos a la Calle Omotesando y es un lugar completamente diferente al que yo conocí ayer. Es increíble el cambio que puede sufrir del día a la noche. Está llena de tiendas, de turistas, de ambiente… ¡¡¡Adoro esta isla!!! 

Elegimos para comer un sitio recomendado por TripAdvisor (LINK TripAdvisor): Kurawanka, especializado en okonomiyaki o tortilla japonesa. Cocinan el okonomiyaki en la barra a la vista de todo el mundo. Dan agua gratis como es habitual en Japón. Pedimos poco para probar a ver si nos gusta: 2 okonomiyakis de gambas para compartir (1.210 yenes cada 1) y 4 sobres de mayonesa japonesa (30 yenes cada 1). Encuentro el okonomiyaki bastante insípido aunque mejora con la mayonesa.

Decidimos acabar de llenar el estómago ya en la calle con alguna de las brochetas de pinta deliciosa que hemos visto. Por desgracia están asquerosas, con un tacto muy gomoso y raro. Con la buena pinta que tenían, nos han dado un asco exagerado…

Así que para quitar este sabor de boca tan extraño decidimos probar uno de los dulces típicos de Miyajima, el momiji manju, unos bollitos con forma de hoja de arce rellenos de dulces de todo tipo de sabores en Daikon’Ya (だいこん屋). En este sitio al fondo tienen un pequeño y precioso jardín con un estanque lleno de carpas gigantes (de concurso, según nos cuentan) y además te regalan un té por cada bollito. Merece la pena una visita porque el jardín es súper relajante y las carpas son enormes. Este sitio nos lo recomendó ayer nuestra guía de Hiroshima, Lola.

Es una pena que anochezca tan pronto porque podría dedicar todavía horas a recorrer esta isla. 

Salimos casi corriendo a visitar la pagoda ya que ya está empezando a ponerse el sol y cerrando los negocios a toda prisa.

La visión de la pagoda de 5 pisos de cerca es ¡¡impresionante!!

Vemos el atardecer en el punto más alto que encontramos (34.298062, 132.322936). Las vistas de la pagoda con los rayos de sol saliendo entre las montañas no tienen precio. 

A las 18h estamos de vuelta en el hotel, no por gusto sino porque ya no se ve nada. Me han faltado horas para acabar de disfrutar la isla con calma. Con muchísima ilusión me hubiese quedado un día más para poder verla con toda la calma del mundo.

GASTOS DEL DÍA:

• Santuario de Itsukushima (de 3): 300
• Coca-Cola 160
• Teleférico (de 3): 5.520
• Kurawanka (de 4): 3.140
• Brocheta: 350
• Momiji manju: 300

TOTAL: 9.770 yenes (≈ 81€)


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