5. TOKIO (parte 4)

Jueves 7 de noviembre

Hoy salimos del hotel a las 9.30h. Hemos quedado con nuestro guía Kiyo en el Centro de Información Turística de Asakusa a las 10h. Mi padre ha decidido quedarse en el hotel para reposar el pie durante 1 día.

Llegamos todos puntuales.

Antes de describir el día de hoy quiero hacer una mención aparte sobre un tema al que no había dado importancia en su momento y que viendo el desarrollo del día de hoy sí que ha cobrado importancia → Cuando hablábamos Kiyo y yo por email desde España le pregunté si le haría ilusión que le trajésemos algo que él no pudiese conseguir aquí. Me contestó lo siguiente: «A ver, las cosas imposibles de conseguir aquí. Por ejemplo, las comidas: la fabada, los callos, queso de cabrales…. Y CD’s». Me llamó la atención porque di por hecho que me diría que no quería que le llevásemos nada, como me contestó el guía de Himeji, pero por otra parte me venía bien para conseguir una idea de qué llevarle. Al preguntarle a qué se refería con CD’s me respondió: «No quiero molestarte pero, si es asequible, los CD’s que no se pueden conseguir aquí en Japón. Me refería a un nuevo disco recién salido al mercado. Por ejemplo, A Bola de Nieve de Martirio, pero no te preocupes». Finalmente le trajimos una lata de callos y una de fabada, además de una postal de Asturias pintada por mi madre. Se lo entregamos nada más saludarnos y se mostró sorprendido de que le hubiésemos traído algo. Eso también me llamó la atención después de las conversaciones que habíamos mantenido, pero no le di importancia.

Tras las presentaciones, lo primero que hacemos es subir al mirador gratuito del Centro de Información Turística que tiene muy buenas vistas del Templo Sensoji con su Puerta Kaminarimon o Furaijinmon o Puerta de los truenos y la Calle Nakamise o Nakamise-dori.

A continuación atravesamos la Puerta Kaminarimon y recorremos la Calle Nakamise.

Hay muchísimo ambiente. Kiyo nos lleva a una tienda interesante, la «Replica Foods Gallery» donde tienen comida de plástico que simula perfectamente la comida real y que vale un dineral. Está bien para una visita rápida.

Dentro del recinto hay un templo budista, que es el más impresionante, y un santuario sintoísta que es mucho más austero. La verdad es que el budista y su pagoda son espectaculares.

Vemos un árbol ginkgo que es el único y lo único que sobrevivió a los bombardeos y posteriores incendios de la II Guerra Mundial en el recinto. La información en la placa ubicada justo delante del árbol está solo en japonés por lo que Kiyo nos dice que suele pasar desapercibido para los turistas y solo es importante para los propios japoneses.

Después de dar un paseo tranquilo por Asakusa, a las 12h nos acercamos hasta el río Sumida para sacar la foto del Asahi Beer Hall con su escultura de la Flamme D’Or o llama dorada: escultura dorada de 360 toneladas que hay en su parte superior. Según cuentan, la Flamme D’Or representa tanto el “ardiente corazón de la cerveza Asahi” como la espuma de un vaso de cerveza (que sería el edificio en sí, de granito negro muy pulido). Esto es así porque la gente de Asahi quiso dejar muy claro a qué se dedicaban con sus edificios a orillas del río Sumida, porque justo al lado de este Asahi Beer Hall están las oficinas centrales, en un edificio dorado que se supone que representa la típica jarra japonesa de cerveza, con su capa de espuma en la parte superior. Además de a la espuma de un vaso de cerveza, la escultura de la Flamme D’Or se parece bastante a una caquita y de hecho los japoneses también lo llaman así, el “kin no unko” o “truño dorado”; y al edificio en sí lo llaman el “unko biru” o “edificio de caca”.

Desde aquí salen los cruceros de Tokyo Cruise.

De Asakusa toca coger el metro para ir hacia Ginza. Sacamos un bono de 24h para Kiyo por 600 yenes y nos bajamos en la parada de metro de Mitsukoshi. Ginza era una zona que no me llamaba nada la atención desde el principio pero Kiyo me dijo que él había trabajado muchos años por ahí y conocía varios rincones que merecían la pena por lo que en el acto cambié de opinión y decidí guiarme por su experiencia. Además de enseñarnos el km 0 y la zona de la antigua lonja de pescado, vimos unos cuantos edificios importantes para los japoneses, pero realmente no vimos nada interesante o llamativo.

A estas alturas yo había comentado varias veces que estaba muerta de hambre y Kiyo nos llevó a un sitio que conocía. El edificio donde se encontraba el restaurante nos pareció bastante elegante por lo que quisimos ver la carta antes de entrar. Kiyo nos comentó que cada plato (no los menús) costaba entre 1.500 y 2.000 yenes (12 y 16€ según el cambio de hoy). Le comentamos que nos parecía caro para lo que sabíamos que se podía encontrar en Japón y le pedimos ir a un sitio más económico. Kiyo dijo que a él le suponía un problema ponerse ahora a buscar un nuevo sitio por lo que le dije que no había problema puesto que yo tenía varios señalizados en mi mapa a un par de calles, entre ellos el Saizeriya, de la misma cadena que en el que comimos en Shibuya y con el que quedamos satisfechos. Acto seguido ignoró mi sugerencia y nos llevó directamente a otro sitio que conocía, que era muchísimo más barato que el anterior.

Pero a partir de aquí hubo un cambio total en la actitud de Kiyo y en su semblante, haciendo comentarios del tipo que este nuevo restaurante era un sitio muy humilde y poniendo un poco cara de asco cuando le preguntamos cuál de los platos le apetecía pedir; además de hacer comentarios del tipo: «no hay servilletas porque no es un sitio de calidad como el otro…», «a Saizeriyas no voy desde que mis hijos eran pequeños ya que somos familia múltiple y era barato. No he vuelto a ir desde que crecieron». 

El sitio al que nos llevó nos parece perfecto y era exactamente lo que buscábamos, con solo lugareños y 4 menús abundantes para elegir, con buena pinta y por solo 800 yenes cada menú completo. Está claro que ya conocía el sitio puesto que fuimos a tiro fijo.

Menú de plástico
Menú real


Hay un poco de tensión porque parece que Kiyo se ha molestado por no ir a un sitio caro. Durante la comida apenas se habla nada. Pagamos 3.200 yenes por los 4 en vez de los 8.000 que nos planteaba él.

Cuando seguimos dando la vuelta por Ginza (que no tiene nada interesante ni descubrimos ningún rincón de esos que supuestamente él conocía) la situación es un poco incómoda y más bien le seguimos por la calle sin que nos explique nada.

A las 14.50 horas cogemos de nuevo el metro en la estación de Hibiya en dirección a Roppongi. Creí que aquí se encontraba la Torre de Tokio y el Templo Zojoji, pero Kiyo me dice que están lejos y no podemos verlos si también queremos ver Shinjuku como habíamos planeado. Mi familia y yo cada vez estamos más incómodos con la situación. Vemos desde fuera la Torre Mori o Mori Tower o Tokio City View, entramos en la Sede de la Cadena de televisión Asahi TV para sacarnos unas fotos con Doraemon y Shin Chan,

y le decimos a Kiyo que queremos acabar aquí la visita con la excusa de que quiero ver igualmente la Torre de Tokio y el Templo Zojoji. Se muestra un poco reticente y parece que quiere acompañarnos pero a las 15.30 horas por fin nos separamos. Ha sido un desastre de experiencia… Nos ha parecido que tenía mucho morro… Ya desde España en realidad, aunque al principio lo veíamos todo como anécdotas.

Llegamos a las 16h al Templo Zojoji (cierran a las 17h). Las vistas del templo con la Torre de Tokio de fondo son espectaculares. Además la visita es gratuita.

Las hileras de los jizos de piedra son impresionantes, ponen los pelos de punta. Es una visita totalmente imprescindible para mí.

  • Los jizo son deidades guardianas de los niños que las familias dedican para el buen crecimiento y bienestar de sus hijos y nietos, así como en honor a bebés fallecidos durante el parto o abortos.
  • Para proteger a los jizo, las familias suelen colocarles gorritos de lana, baberos y molinillos de viento.

Me ha gustado muchísimo la visita de este templo. 

A las 16.30 horas llegamos a la Torre de Tokio, que es muy fotogénica (no sé cuantísimas fotos le hemos sacado al final) y decidimos subir al mirador justo antes de que anochezca para poder sacar alguna foto de día. Sacamos la entrada solo para el Main Deck, el mirador situado a 150 metros, por 1.200 yenes por cabeza.

No es un mirador al aire libre sino que tiene enormes cristaleras. Hay espacio suficiente para todos. El problema es que cuando se hace de noche las luces del propio mirador se reflejan en los cristales y estropean todas las fotos. 

Hay opción de combinar la entrada del primer nivel con un segundo nivel, con un total de 250 metros de altura, pero la diferencia de precio es demasiado alta desde mi punto de vista: 3.000 yenes por persona (precio final), más del doble.

No conseguimos ver un atardecer espectacular porque está bastante nublado, pero sí unos colores rosa anaranjados alrededor del Fuji nevado que nos enamoran. 

Monte Fuji

Salimos a las 17.45 horas, después de 1h 15’ contemplando las vistas y tomándonos un descanso. Preguntamos por la hora de encendido de la torre, que nos indican que será a las 18h, por lo que nos quedamos esperando aprovechando para sacar fotos a la iluminación navideña que ya está puesta.


Cuando encienden la torre… ¡¡¡Me encanta!!! ¡¡Cambia constantemente de color!! 

Sacamos un montón de fotos y luego nos acercamos hasta un punto que traía señalado en el mapa (35.65711, 139.74572) y que por lo visto se está poniendo de moda para sacar una foto muy chula de la Torre. En realidad se trata de las escaleras de entrada y salida de un parking subterráneo. Había leído que había un vigilante que no dejaba entrar a sacarse fotos, pero cuando llegamos lo que vemos es ningún vigilante y una cola de unas 14 personas esperando para hacerse la famosa foto. No podemos evitarlo y nos ponemos a la cola para poder tener nosotros también la oportunidad. Con la tontería tenemos que esperar 30 minutos porque la gente se lo toma con muuuuuuchaaaa calma, y eso que como digo solo teníamos unas 14 personas delante. Pero tengo que decir que las fotos ¡¡merecen mucho la pena!! Sacamos decenas de fotos a la torre de Tokio con su coloración cambiante, de todas las maneras posibles. ¡¡¡¡Nos ha gustado muchísimo!!!!

Vistas desde el cementerio

Me ha encantado esta parte del día, tanto el Templo Zojoji como la Torre de Tokio iluminada. Pasan a ser imprescindibles de mi lista de Tokio. 

A las 19h ponemos rumbo a Shinjuku cogiendo el metro en la estación de Akabanebashi.
Llegamos a la estación de Shinjuku, la más transitada del mundo según el Libro Guinness de los Records con un promedio de 3,64 millones de personas cada día. 

Al salir a la calle nos encontramos con que todos los árboles están completamente iluminados de colorines con vistas a la Navidad. ¡¡Es precioso!!¡¡Me encanta!! Además el barrio está lleno de neones y es muy bonito. 

Estamos muertos de hambre así que la primera parada es para cenar. Elegimos un lugar que encontramos con buena pinta. Lleno solo de japoneses y con buenos precios. Sacamos el ticket de la comida en una máquina a la entrada con ayuda de la chica puesto que todo está en japonés. Compramos 2 menús iguales por 600 yenes cada uno que incluyen un plato de arroz blanco + un bol de sopa + pollo rebozado. Está bueno y abundante. (No pongo el nombre porque solo estaba en japonés y porque no era un sitio top top para recomendar)

Merece la pena una visita a Shinjuku para ver toda la zona llena de neones y, si pilláis la iluminación navideña, mucho mejor. 

Damos una vuelta pequeña por el barrio y a las 20.30 horas ponemos rumbo de nuevo a la estación de Shinjuku puesto que estamos bastante cansados y mañana toca madrugar para ir a Nikko.

Aunque el día fue poco a poco a peor a medida que transcurría la visita guiada, en cuanto nos separamos de Kiyo la cosa mejoró sobremanera. Suerte que al final nos animamos a decirle con buenas maneras que hasta ahí había llegado la visita.

Antes de ir al hotel pasamos por el supermercado a por provisiones y por fin llegamos al hotel a las 21.30h (12h después de haberlo abandonado por la mañana).

Olvidé comentar que durante la mañana por casualidad nos encontramos con Miss España, Miss Perú y un montón de mises más puesto que por lo visto el día 12 se celebra aquí el «Certamen Miss Internacional 2019». Han sido muy simpáticas con nosotros y se han fotografiado muy sonrientes. 

GASTOS DEL DÍA:

• Pan de melón: 200
• Bono metro 24h: 600
• Comida (de 4): 3.200
• Torre de Tokio: 3.600
• Cena: 1.200
• Pastelitos: 596
• Supermercado: 721

TOTAL: 10.117 yenes (≈ 84€)

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