3. TOKIO (parte 2)

Martes 5 de noviembre

Suena el despertador a las 7h. Hemos dormido desde las 17.30h prácticamente del tirón. La cama es muy cómoda.

La primera parada del día es para cambiar los billetes que sacamos ayer para Takayama, pues no me he quedado a gusto con el horario y el madrugón. Nos acercamos hasta otro sitio de reserva de asientos o “Midori no madoguchi” (みどりの窓口) que tengo anotado al lado de la parada de metro Ueno – Okachimachi. Si no sabemos dónde hay un sitio de reserva de asientos, basta con poner en Google “Midori no madoguchi” o su equivalente en japonés (みどりの窓口). Podemos cambiar los billetes sin problema. Saldremos a las 9.26 horas en vez de a las 6.26 horas, teniendo que esperar 1h 30′ luego en la estación de Toyama, pero mejor eso que tener que madrugar tantísimo en vista de lo que aprovechamos ayer el día por falta de descanso.

De aquí cogemos nuestro primer metro en la estación mencionada hasta Harajuku. Moverse en metro es muy sencillo porque el nombre de todas las paradas es con números. Estrenamos nuestro bono de metro y cogemos nuestro primer metro lleno de japoneses trajeados y todos en completo silencio. Me llaman la atención las puertas automáticas que hay justo para el acceso del metro, para impedir que la gente se caiga o se tire. No las había visto en ningún otro país.

A las 10h llegamos al parque Yoyogi. Nos acercamos a visitar el
Santuario Ueno Toshogu del que traigo anotado:

  • Gratis.
  • Cubierto de grandes cantidades de pan de oro, siendo uno de los santuarios más exuberantes de Tokio.
  • El camino de acceso al santuario está marcado por un gran torii y unas 50 lámparas de bronce.

Pagamos 500 yenes por persona pensando que estamos pagando la entrada al santuario (que en mis apuntes tenía que era gratis) pero en realidad estamos pagando la entrada del Meiji Jingu Inner Garden, qué desastre… 2.000 yenes tirados a la basura, pues vamos con el tiempo justo para ver lo que tenía organizado para hoy y los jardines no merecen la pena.

Entramos por fin al santuario, gratis y lo primero que vemos es una boda sintoísta.

Y no mucho más, al ir sin nadie que nos explique nada y agobiada por la falta de tiempo… Mal empezamos, porque yo soy demasiado perfeccionista y organizada y esto de viajar en familia hace que no se cumpla ningún tipo de horario ni itinerario, así que o empiezo a relajarme o no voy a disfrutar nada del viaje.

Vemos niñas muy pequeñas vestidas con la ropa tradicional japonesa, no sé si será por el Shichi-go-san, un ritual de paso para los niños en el que se pide a los dioses sintoístas por el bienestar futuro de estos y que tiene lugar el día 15 de noviembre.

A las 11h llegamos a la Calle Takeshita Dori, justo a la hora a la que empieza a ser peatonal. La calle está muy chula y tiene un montón de tonterías para ver, pero mi padre se lesionó el pie justo una semana antes del viaje y le está pasando factura. Por lo que ni él puede disfrutar por las molestias ni los demás por estar preocupados… 

Así que nos acercamos hasta Harajuku Gyoza Lou o Gyoza Rō para comer algo y estar un rato sentados. Me cuesta encontrarlo aún cuando estoy delante porque no hay nada escrito que no esté en japonés. Tenía apuntado de este lugar:

  • Restaurante de gyoza emblemático de la ciudad. Las mejores gyozas de Tokio.
  • Gran opción para comer barato y muy rico.
  • Entre las gyoza, tenemos básicamente 2 decisiones que tomar: si las queremos fritas o al vapor y si las queremos originales o con ajo y cebollino.
  • Suele haber cola.
  • El restaurante es muy pequeño, pero aprovechan el espacio al máximo.
  • En este tipo de restaurante, la gente come y se va. No se quedan haciendo largas sobremesas.
  • Tienen cartas en inglés.

Al llegar tenemos libre una mesa para los 4, pero a los pocos minutos ya hay una buena cola para conseguir sitios. Pedimos 1 cerveza y 2 platos de 6 gyozas fritas originales. Tienen un sabor algo particular, pero están buenas. Nos dan una jarra con agua gratis. Pagamos 1.188 yenes.

Nuestra próxima parada es Shibuya, que aunque está cerca decidimos ir en metro para aliviar un poco el pie de mi padre.

Nuestra primera visita es la estatua de Hachiko, donde hay cola para sacarse la típica foto pero va muy rápida.

La siguiente parada es el famosísimo cruce de Shibuya. Entramos en el centro comercial Magnet para subir hasta el mirador Mag’s Park porque había leído en la web de Japón Secreto que: “El nuevo mirador Mag’s Park es actualmente el lugar más espectacular desde el que ver el cruce de Shibuya y una panorámica del barrio. Por ahora es todavía un lugar secreto aunque muy probablemente se popularizará pronto porque, como digo, las vistas desde aquí son impresionantes. No solo del cruce, sino también del mítico edificio Shibuya 109 y de una buena parte de Dōgenzaka”.

El mirador está en el último piso del centro comercial, pero subimos por las escaleras mecánicas y vamos parando en cada piso porque hay cosas muy chulas para ver. Al llegar al mirador hay que sacar unos tickets en una máquina para poder entrar. Precio: 600 yenes por persona que permiten estar en el interior un máximo de 3h.

Pensaba que habría asientos dentro, pero hay que ver el cruce de pie. Las vistas son a través de cristales. Eso sí, estamos completamente solos. Descubrimos que hay 2 secciones: una al aire libre pero con cristaleras y la otra una habitación donde hay algunos asientos y puedes dibujar todo lo que quieras en las paredes, con unas vistas ligeramente más amplias.

Existe la opción de pagar 1.000 yenes extra para sacarte una foto panorámica con todo el cruce de Shibuya gracias a una cámara dirigida por control remoto instalada en lo alto del edificio.

Estamos unos 20 minutos en el mirador, que me ha decepcionado un poco.

No vemos más de Shibuya y nos dirigimos a comer a Saizeriyas de la que tengo anotada:

  • Carta variada, con ensaladas, pizzas, pasta, doria y hamburguesas de estilo japonés y bar de bebidas.
  • Horarios muy amplios.
  • Muy popular entre los jóvenes, puesto que es realmente barato.

Me pido una hamburguesa con queso y tomate que está muy buena. Hemos quedado contentos con el sitio, y por 3.172 yenes en total («cash only»). Dan agua gratis.

Hoy tenemos el tour de Mario Karts, de los que ya hemos visto varios por la calle y tienen muy buena pinta. Por más que busqué en Google no vi la opción de ir en metro hasta las oficinas y tras preguntar al guía de Tokio me indicó que la mejor forma de llegar era con la Yamanote Line, que tenemos que pagar aparte porque pertenece a la línea JR. Volvemos de nuevo a la estación de Shibuya. Para coger la Yamanote Line hay que seguir las indicaciones de “JR Lines”. Para saber qué ticket sacar, miramos en las pantallas gigantes y vemos que nuestra parada que se llama Shinagawa tiene el número 170, que son los yenes que tenemos que pagar por cabeza. Vamos a la máquina de tickets: seleccionamos el «inglés» → «JR line ticket» → El importe y el número de personas y listo. Ya en la estación de Shinagawa salimos por la “Konan Exit”, en el «east side», siguiendo las recomendaciones del email de Mario Karts.

Tardamos unos 15 minutos en ir andando hasta las oficinas de los karts.

Cuando contraté el tour en todo momento insistieron en que había que llevar el pasaporte y el carnet internacional de conducir, pero en ningún momento especificaron que había que saber conducir un kart ni que tenía que gustarnos la velocidad. Ya en la oficina en todo momento fueron muy amables y tras entregar el pasaporte y el carnet internacional de conducir, firmamos el consentimiento y elegimos nuestros disfraces (gratis). Hay baño y taquillas (con contraseña) también gratis para dejar nuestras pertenencias. El kart tiene una pequeña bolsita por si queremos llevar algo, pero nosotros llevábamos riñonera por lo que no la usamos. También concretaban que aunque en Japón no está bien visto, ellos sí aceptan propinas. Después de un vídeo explicativo, nos sentamos en los karts. Mi madre estaba muy nerviosa y así se lo hizo saber al guía, especificando que nunca antes había montado en kart. A su comentario el guía le indicó que entonces debía ponerse la última de la fila siguiendo al resto de los karts. 

Salimos de las oficinas en el kart y yo iba muy emocionada y con grandes expectativas de la experiencia. Al poco tiempo el guía empezó a acelerar cada vez más, empezando a resultarme la experiencia un poco incómoda ya que no podía disfrutar de la situación ni de las vistas con esa velocidad y los múltiples baches que nos íbamos encontrando. Llegó un punto en que íbamos recorriendo un puente que parecía una autovía, rodeados por un montón de vehículos pasando a nuestro lado a toda velocidad. Del total de integrantes del tour que éramos 7 contando al guía, 4 iban por delante de mí y yo no conseguía seguir el ritmo sin que me diese miedo, luego iba yo y detrás mis padres (mi madre protegida por mi padre) que cada vez se iban distanciando más y más, porque si yo no conseguía seguir el ritmo, imagínate mi madre. Pues en dicho puente encontramos una bifurcación, momento en el que los 4 conductores que iban delante de mí estaban muy despegados ya de mi altura pero conseguí ver que tomaban la salida de la derecha. El problema es que no conseguía ver a mis padres por ninguna parte, solo coches entre nosotros (y eso que se suponía que máximo íbamos a dejar la distancia de 1 coche entre cada kart). Entré en pánico pensando que se podían perder, mi madre muerta de miedo y sin hablar inglés ninguno de los 2. Aceleré cuanto pude para tratar de alcanzar al guía para dar la voz de alarma y cuando por fin le vi empecé a tocar el claxon desesperada para llamar su atención. Cuál será mi desagradable sorpresa cuando descubrí que mi claxon no funcionaba. Por suerte pararon un poco más adelante en un semáforo en rojo y yo llegué hasta el guía hecha una hidra gritándole que mis padres no estaban y que iba demasiado rápido. Él en todo momento me decía que lo tenía todo controlado porque nos iba viendo a todos en todo momento por los retrovisores, lo cual era completamente imposible. Cuando por fin aparecieron mis padres, mi madre venía temblando y aterrorizada y totalmente bloqueada por el miedo, y mi padre muy preocupado porque creía que mi madre iba a tener un accidente en cualquier momento. El guía insistía en que si quería verlo todo teníamos que ir a esa velocidad, que según él no superaba los 40 – 50 km por hora, lo cual era mentira totalmente porque cuando luego íbamos al ritmo que marcaba mi madre, íbamos a 40 km por hora según nuestros velocímetros (antes bastante pude ver siquiera que el kart tenía velocímetro). Visto lo visto el guía nos dijo que iba a llamar para que viniesen a recogernos y poder separarnos en 2 grupos para que la otra pareja pudiese disfrutar de su tour y le diese tiempo a hacerlo entero. Nos pareció una opción excelente, puesto que no queríamos perjudicar a nadie y queríamos tratar de disfrutar del tour (e insisto en tour, no carrera de fondo) que habíamos contratado. Cuando supuestamente íbamos a esperar a que nos viniese a recoger otro guía, aparcamos los karts y subimos gratis al mirador del Telecom Center, donde había bebidas gratis y baño.

No sé si esta parada se hace siempre o era por nuestra causa. No pudimos disfrutar de las vistas porque había una tensión horrible, yo estaba que «fumaba en pipa», mi madre a punto de llorar y mi pareja tratando de calmarnos a las 2. En un momento dado el guía vino a disculparse y a decirnos que había sido culpa suya y luego venga a sacarnos fotos como «en plan majo». Le preguntó a mi madre si yendo detrás de él iría mejor y ella le dijo que sí, así que no sé por qué, cambió de opinión sin avisar y no vino nadie a buscarnos. Yendo mi madre justo detrás del guía la cosa cambió radicalmente, porque ella ponía el ritmo, y me parece que es lo normal y como debería haber sido desde el principio cuando le dijo que tenía miedo y que no sabía conducir karts. No me parece que lo lógico sea ponerla la última y pasar totalmente de ella. Aunque la parte mala duró solo 30 minutos y la buena 2h, está claro que la mala enturbió muchísimo la buena. Es cierto que una vez que fuimos a una velocidad decente la cosa mejoró por lo menos para mí madre y para mí, pero no pudimos disfrutar igual de la experiencia. Yo todo el rato iba preguntándole si iba cómoda y ella estaba deseando que acabase todo porque con la tensión que había pasado tenía las piernas muy doloridas. Sé que si todo hubiese ido tranquilo desde el principio hubiésemos disfrutado un montón de la experiencia, pero tengo claro que no deberían ir de rally de buenas a primeras sin saber si todo el mundo lo puede aguantar, que no por tener carnet de conducir sabemos ir en kart a toda velocidad con un montón de baches… Yo conduzco a diario por la autopista mi coche o mi moto (y no precisamente pisando huevos), pero como digo eso no significa que sepa conducir un kart a toda velocidad por Tokio con coches adelantándonos sin parar a toda velocidad también. Durante todo el viaje el guía no paró de sacarnos fotos a todos, intercambiándonos de lugar antes de la zona de Shibuya para que todos pudiesen salir de cerca en las fotos. Luego nos las pasó gratis a través del móvil.

Llegamos exhaustos a las oficinas a las 20 horas en punto. El guía volvió a disculparse pero no me vale. Creo que solo lo hacía por las futuras opiniones en TripAdvisor, no me parecía que fuese sincero. No se puede tratar así a la gente, que no íbamos por un circuito cerrado sin ningún peligro, sino por grandes calles y avenidas en medio de Tokio, y pagamos los más de 100€ por cabeza para disfrutar, no para sufrir. 

Al salir de la oficina pedimos un taxi a través de la aplicación Japan Taxi para que nos lleve hasta la estación de metro más cercana: Takanawadai, porque está a 1,6 km y para el pie de mi padre va a ser demasiado. Había un taxi al lado de la oficina karts, pero no nos quiso llevar, directamente nos ignoró y se alejó de su taxi. Y el taxi que pedimos con la aplicación sí que nos llevó pero le costó un montón entender el destino pese a enseñárselo en Google Maps. Además, nada más arrancar nos encontramos con un paso a nivel cerrado que incrementó con ganas la tarifa porque pasaron unos 6 trenes y estuvimos parados unos 7 minutos, que viendo el taxímetro correr, duelen… La broma nos sale por 1.880 yenes, que me pasan a la tarjeta Bnext que fue la que metí en la aplicación cuando me registré desde España.

Al salir del metro, la primera parada que hacemos en Akihabara es el Burger King. Cenamos por 2.210 yenes.

Después de cenar recorremos un poco Akihabara pero ya poniendo rumbo al hotel porque mi familia está muy cansada. En Akihabara muchas tiendas están ya cerradas pero también vemos muchos cafés de sirvientas y las chicas dando la publicidad con su particular ropa a la entrada de los sitios.

GASTOS DEL DÍA:

• Meiji Jingu Inner Garden (de 4): 2.000
• Harajuku Gyoza Lou o Gyoza Rō (de 4): 1.188
• Mag’s Park (de 4): 2.400
• Comida Saizeriyas (de 4): 3.172
• Yamanote Line (de 4): 680
• Taxi: 1.880
• Cena Burger King (de 4): 2.210
• Supermercado (de 2): 190

TOTAL: 13.720 yenes (≈ 114€)


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