9. CIENFUEGOS

Martes 1 de mayo

Suena el despertador a las 7.40 horas. Desayunamos de nuevo de forma abundante y finalizamos las maletas.

Hay una especie de manifestación – cabalgata en la calle, ensalzando la figura de Fidel Castro.

Los vecinos nos cuentan que hoy es “primero de mayo”, un día festivo en el que tiene lugar una especie de termómetro político que mide la afinidad de la población a la Revolución Cubana según la cantidad de gente que va a las manifestaciones. Especifican que la asistencia a dichas manifestaciones es “voluntaria” muy «entre comillas», ya que en los trabajos estatales hay que inscribirse a una lista de asistencia y aquel que no se inscribe, está en el punto de mira.

Yuniel y Alberto llegan puntuales a las 9 horas. Tras una breve parada en el punto wifi del pueblo continuamos ruta tras comprobar que la CaDeCa (o Casa De Cambio) está cerrada por ser festivo.

Empezamos a ver cada vez más cangrejos en la carretera, lo que convierte el trayecto en una ruta en zigzags exagerados tratando de esquivarlos. Pero llega un momento en que la carretera está completamente plagada y no podemos seguir.

Es la típica estampa que se puede ver por Internet, con la carretera completamente llena, que da para hacer unas fotos y vídeos muy chulos. El problema viene cuando pasa una guagua a toda velocidad y los va aplastando a todos, de forma que genera un crujido bastante horrible.

Tenemos que dar media vuelta, pues esa carretera está impracticable. Es increíble el agravio que supone a la gente que vive por la zona, pues a los turistas nos parece algo exótico y llamativo pero si tienes que pasar cada día por ahí arriesgándote a pinchar, es un fastidio. Y luego está el olor a marisco, que acaba saturando por completo y dando hasta un poco de asco.

Llegamos a Cienfuegos a las 12.30 horas y pasamos por la Casa particular de Iván y Lili (ivanlili71@nauta.cu, ivanlili7109@gmail.com) a dejar las maletas.

Casa particular de Iván y Lili

Tanto Iván como su hija son muy agradables y muy atentos y nos hacen sentirnos como en casa. Tenemos una habitación con una cama matrimonial y una individual, aire acondicionado y un ventilador, nevera grande y baño completo, además de una gran terraza justo a la puerta. Hasta ahora todas las casas tienen algunos enchufes normales (como los de España) y algunos enchufes de doble clavija plana.

Como hace un sol y un calor exagerados, Alberto nos propone dejar el tour por Cienfuegos para la tarde y nos plantea dos posibles alternativas: ir a relajarnos a la playa Rancho Luna o visitar el Castillo de Jagua. En vista de las 3 últimas experiencias con playas cubanas y con todo el trajín que nos lleva a mi madre y a mí ir a la playa, de trastos y cremas, decidimos pasar por la playa solo para conocerla y hacer la visita del Castillo. ¡Error total! Cuando llegamos a la playa Rancho Luna descubrimos la típica playa del Caribe que, quitando una franja de algas negras a lo largo de toda la playa tal y como ocurría también en Cayo Levisa, nos ofrece una imagen de arena blanca y agua transparente.

Además creo que tiene un delfinario muy cerca, y a precios más económicos que en otras zonas de Cuba, y yo soy fan total de los delfines… (Una vez que conocemos Playa Ancón podemos decir que ambas playas son muy similares). Me muero de ganas de bañarme en ese agua pero no llevo ni bikini por lo que solo nos queda dar un paseo por la orilla y ver lo graciosos que son los cubanos bañándose completamente vestidos, incluso con paraguas, para protegerse del sol.

Alberto nos comenta que es bastante difícil conseguir protector solar en Cuba y menos a buen precio por lo que la alternativa son las camisetas térmicas o la ropa en general. Además explica que pese a que las chicas van medio destapadas por la calle (según nuestra opinión), a la hora de ir a la playa, tanto cubanos como cubanas son muy pudorosos y les cuesta mucho quedarse en bañador. Vemos también una pareja que se ha traído un altavoz gigante para amenizarse la velada.

Pareja con su propio altavoz gigante

No son los primeros que vemos por la calle con macro altavoces como de discoteca. La verdad es que es un país con cosas que nos llaman bastante la atención por lo surrealistas que son.

Después de nuestro paseo y de tomar un refrigerio (cerveza + naranja: 2,5 CUC), nos dirigimos en coche al Castillo de Jagua. Resulta que hay que coger un barco para atravesar el canal que lleva hasta el castillo.

Hace un calor mortal, son las 14 horas y el hambre empieza a apretar por lo que una vez que estamos en el embarcadero esperando el barco, cambiamos de opinión y decidimos irnos a comer a Cienfuegos, pues no parece que el castillo merezca una visita.

Vamos al sitio que nos sugiere Alberto ahora que ya conoce nuestros gustos: Casa Prado (LINK TripAdvisor). Como la mayoría de los días, Alberto y Yuniel comen en otro lugar que les sea más asequible para los bolsillos. Al llegar a Casa Prado da la impresión de que está cerrado, pues todas las ventanas y puertas lo están. Resulta que hay que tocar el timbre que está a la entrada ya que el sitio está con el aire acondicionado y la luz baja para protegerse del calor. Tienen una carta muy abundante y precios que parten desde 3 CUC la ración. Pedimos para compartir un cóctel de camarones, que no sabe a nada pues por lo que nos explican, los hierven (haciéndoles perder todo su sabor); unos fingers de pollo, que están buenos; y una “pizza especial” que lleva camarones, jamón, aceitunas y beicon en sustitución de chorizo, pagando 0,75 CUC más, que está buena. Quedamos a reventar. Pagamos 15,25 CUC por la comida y dos bebidas.

De aquí nos dirigimos al Palacio de Valle, que queda de camino, para subir a su mirador que, según mi opinión, no vale para mucho.

Palacio de Valle
Mirador del Palacio de Valle

De vuelta recorremos en coche el malecón y la idea era ir a descansar primero a la casa particular antes de iniciar el tour, pero como el Palacio Ferrer cierra a las 17.30 horas, decidimos pasar primero por allí y luego ya ir a descansar.

Palacio Ferrer

El problema es que por ser “primero de Mayo” el Palacio está cerrado hoy y Yuniel ya se ha ido puesto que pensaba que se podía visitar, así que decidimos ir caminando tranquilamente hasta la casa, viendo los sitios que quedan de camino. El Palacio de Ferrer se encuentra en el parque de José Martí, que me parece súper bonito con esos edificios coloniales de distintos colores pastel.

Parque de José Martí

De aquí enlazamos con el bulevar de San Fernando, donde por el camino entramos a ver el lobby del Hotel La Unión, de 1869, que es muy bonito.

Estamos muertas de cansancio y de calor por lo que aprovechamos que vemos una tienda estatal y compramos 2 garrafas de 5 litros de agua al mismo precio que en La Habana (1,9 CUC cada una) y 3 botes de Coca-Cola de verdad (0,8 CUC cada uno), ya que en Cuba es muy difícil encontrar la Coca-Cola de verdad, que ellos llaman “internacional”, y tienen otras variedades que llaman “nacionales” y que a mí no me gustan nada por ser demasiado dulces.

Seguimos caminando por el Paseo del Prado que mide 1,9 km y es la calle más larga de su tipo en toda Cuba.

Como no podemos con la vida porque el calor es horroroso, Alberto nos acompaña a la casa particular, donde subimos a ducharnos y a descansar un buen rato.

Esta es la primera casa en la que nos alojamos que tiene wifi, teniendo que conectarnos igualmente a través de la tarjeta Etecsa. De todas formas todo el Paseo del Prado, el Bulevar de San Fernando y el malecón tienen wifi.

Después de descansar un buen rato y ponernos al día con la familia, decidimos ir a dar un paseo por la ciudad porque aunque estamos muertas de cansancio, no queremos desaprovechar la oportunidad. Es increíble cómo cuando uno está cansado parece que está todo lejísimos cuando en realidad la casa de Iván y Lili se encuentra al lado del Paseo del Prado, que es la arteria principal de la ciudad. Decidimos volver hasta el parque de José Martí, pues nos ha gustado mucho por la tarde. La pena es que por la noche los edificios no están iluminados y no se aprecia para nada su belleza por lo que vamos dando un paseo hasta el malecón, que por la tarde nos llamó un montón la atención. Pero tenemos el mismo problema y la iluminación es muy pobre. De hecho en algunos tramos he tenido que utilizar mi linterna, que me ha permitido ver una rata y 2 cucarachas… CONSEJO: llevar una buena linterna a Cuba porque nosotras la hemos necesitado varios días.

Aprovechamos para cenar un par de sándwiches de salchichas que me habían sobrado del desayuno y me daba pena tirar.

Debo decir que pese a lo poquito que hemos estado en Cienfuegos y a lo poquito que hemos visto con luz por querer evitar el calor, me parece una ciudad muy atractiva con sus casas coloniales de un montón de colores.

Antes de las 23 horas ya estamos en la cama pues mañana hay que madrugar bastante, sugerencia de Alberto (y una gran idea como descubriremos mañana) para aprovechar la visita a El Nicho, evitando las horas en que se empieza a llenar de gente.

GASTOS DEL DÍA:

– Chófer + guía: 110 + 40
– Propina baño: 1
– Consumiciones: 2,5
– Comida Casa Prado: 15,25
– Coca cola x 3: 2,4
– Garrafas agua 5l x 2: 3,8
– Casa particular Iván y Lili: 35

TOTAL – 209,95 CUC (≈ 190€)


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *