6. VIÑALES (parte 2) + TRASLADO A PLAYA LARGA

Sábado 28 de abril

Suena el despertador a las 6.45 horas aunque ya llevo una hora despierta…

Empezamos a rehacer las maletas y todo resulta más fácil una vez que saco la sombrilla ya que aunque es plegable, mide 70 cm de largo (180 cm abierta), por lo que la tengo que llevar en diagonal en la maleta grande teniendo que hacer luego un “tetris” para que me cuadre todo. Pese al coñazo que da me alegro de haberla traído, ya que se ve de gran calidad y yo que soy muy blanca, no aguanto bajo el sol en la playa (ni yo ni mi piel aguantamos). Como había leído que en Punta Arena no había sombrillas ni árboles para protegerme, la compra fue específicamente para el día de ayer, pero me da la sensación de que va a tener una larga vida en mis futuros viajes. La compré en Camuri por 28,75€, junto con un pincho para enterrarla en la arena, que me resultó muy práctico. Además, solo me tardó 48 horas en llegar a casa, una vez hecho el pedido.

Una vez hecha la maleta y tras desayunar, el mayor «pero» que le pongo a esta casa particular es que las sábanas eran muy pequeñas y se salían continuamente de las camas, además de que la dueña se mostró bastante seca con nosotras, pero quizás es que Raquel ha puesto el listón demasiado alto…

Alberto llega puntual como siempre, a las 8.30 horas (adoro la puntualidad). Acude acompañado de nuestro nuevo chófer, Yuniel, con nuestro nuevo transporte, un Peugeot 307 amarillo. Quién lo iba a decir pero las 4 maletas entraron a la perfección en el maletero, incluso sobró espacio para alguno de nuestros trastos extra.

Entrego los 150 CUC correspondientes al tour de hoy. Hacemos una breve parada en la oficina de Etecsa donde tras 20 minutos de cola y eso que solo teníamos a 4 personas delante, sacamos 6 tarjetas de 1 hora (porque no las tenían de más tiempo). Tras mostrar el pasaporte, pagamos 150 CUP (me da la sensación de que no vamos a usar mucho esta moneda, así que mejor me voy deshaciendo de ella) y que equivalen a 6 CUC.

Alberto nos propone una primera visita que no estaba prevista, a la Finca Agro – ecológica El paraíso, uno de los sitios donde supuestamente se obtiene una de las vistas más integrales del viaje.

Menos mal que nos lo propuso porque la visita fue espectacular, ¡totalmente imprescindible! En parte gracias a las vistas, que son una pasada, en parte gracias a que hoy de momento hace buen día y, en su mayor parte, gracias a la maravillosa explicación que nos hace Martín, de 73 años.

Una persona muy culta y amante de su trabajo que nos da una explicación completísima y muy didáctica que me encanta y apasiona. Es una pasada ver todos los trucos que tienen para evitar el uso de productos químicos, utilizando por ejemplo flores que atraigan a determinados insectos, para que se las coman a ellas en vez de a los cultivos; mezclando diversos cultivos de tal manera que los insectos se lían con los olores, sin poder identificar el producto que realmente ellos buscan; con carteles de colores con productos atractivos que acaban atrapando a los insectos en productos pegajosos… No sé, me parece que por mucho que explique no creo que se pueda entender si no se vive, sobretodo con la pasión con que lo cuenta Martín…

Además es que las vistas desde la finca son impresionantes, creo que las fotos no hacen justicia de lo que nos alucinó lo que estábamos viendo. Decir además que tienen restaurante, que solo ofrece lo que ellos cultivan y es uno de los más recomendados en TripAdvisor (LINK TripAdvisor). Por desgracia no pudimos probarlo porque no nos cuadraba en el tiempo. Con mucha pena y tras darle 5 CUC de propina, nos dirigimos de nuevo a Viñales, pues el primer día habíamos quedado con muchas ganas de recorrer la calle por la que habíamos entrado al pueblo la primera vez pero, entre el diluvio, que no sabíamos qué calle era, y que cuando teníamos tiempo ya no había buena luz, no pudimos hacerlo.

La calle se llama Rafael Trejo y es paralela a la calle principal. Esta última está sobretodo llena de restaurantes y comercios por lo que no es tan fotogénica como la otra, que está llena de casitas de colores, con las típicas mecedoras que hemos visto estos 3 días en sus porches, y con macizos de flores. Eso unido a los diversos carros tirados por caballos, y alguno tirado por bueyes, más los coches clásicos pasando por ella, hace que nos parezca súper pintoresca, por lo que Alberto y Yuniel nos esperan en la otra punta con el coche y nosotras la vamos recorriendo tranquilamente, disfrutando de su belleza.

Una vez en el coche Alberto nos plantea ir a ver el Mural de la Prehistoria y aunque no me apetece mucho porque me parece una cutrada, como Alberto nos dice que el camino es muy bonito, plagado de mogotes, allá vamos. La verdad es que son solo 3 km desde Viñales y el paseo es muy bonito. De hecho hacemos una parada por el camino para sacar unas fotos muy chulas con los mogotes y un señor a caballo con un puro en la boca, muy auténtico todo.

El mural no vale para nada y tras la foto de rigor iniciamos un largo recorrido hasta nuestro próximo destino, Playa Larga.

Mural de la Prehistoria

Me llama la atención que cuando nos bajamos del coche, cada vez que vamos a subir de nuevo Alberto y Yuniel se bajan para abrirnos las respectivas puertas a mi madre y a mí. Al preguntarles me dicen que es por cortesía y que de hecho forma parte del contrato con el coche, por lo que para Yuniel forma parte de su tarea. Se lo agradezco pero les pido que no lo hagan ya que me siento presionada, pues a veces me dirijo hacia el coche pero luego quiero parar a sacar otra foto y como nos están esperando de pie al lado de la puerta con ella abierta, ya me tengo que dar prisa. (Alberto me hace caso, aunque Yuniel seguirá abriéndole formalmente la puerta a mi madre durante el resto de los 7 días que estaremos con él)

A las 14 horas paramos a comer en “Padrón”, un pequeño local al lado de la autopista en el que suele comer Yuniel y que nos ha propuesto por si queríamos probar comida cubana de verdad. Mi madre y yo pedimos para compartir costillas de cerdo y “pierna asada”, que es lomo de cerdo con salsa. Las raciones son mucho más pequeñas que a las que estamos acostumbradas en Cuba, pero suficientes para quedar bien. La comida está sabrosa. La verdad es que ¡me he puesto como el kiko! Pagamos 7 CUC por nuestros 2 platos y nuestras 2 bebidas. Me gusta este precio…

El único “pero” es que nuestros acompañantes nos recomiendan no entrar en el baño porque es verdad que vamos viendo que los baños en Cuba, en general, no brillan por su limpieza, y el de este sitio está entre esos, por lo visto. Así que no hay problema, seguimos ruta y paramos en un baño un poco más adelante, que no es que estuviese espectacular.

A las 15 horas empieza a llover por primera vez en todo el día. Que por una parte genial porque nos ha respetado la primera mitad del día, pero mal porque nuestra próxima parada es algo que nos hace muchísima ilusión a mi madre y a mí y que descubrí por la opinión de un señor en TripAdvisor, y que en ningún otro sitio leí ni apenas encontré información en Google. Se trata de ir a ver colibríes salvajes en la casa de Bernabé y Juana, a unos 5 km de Playa Larga. Un señor que empezó a ponerles comida en su jardín y ahora por lo visto tiene un montón siempre revoloteando por allí.

A las 16 horas llegamos por fin a Palpite, que es el poblado donde se encuentra la casa de Bernabé, la casa de los colibríes (“la casa del zunzún”).

Se encuentra a 5 minutos de Playa Larga. Es fácil de encontrar pues la mayoría de la gente de la zona la conoce. Por suerte el tiempo nos da un respiro, y podemos disfrutar de un ¡¡¡espectáculo sin igual!!! Bernabé es súper majo y nos explica todo lo relativo a su finca. Es espectacular lo que vivimos, con los colibríes volando a nuestro alrededor, pudiendo fotografiarlos a menos de 50 cm, cada uno de un color diferente… Tengo un vídeo en el que aparecen un total de 6 colibríes diferentes libando de los inventos que tiene puestos Bernabé. ¡¡¡Me encanta!!!

Es una pasada, y eso que Bernabé nos dice que ahora hay muy pocos ya que otras veces no se pueden ni contar de la cantidad que hay.

Grabamos varios videos a cámara lenta que me gustan mucho pues parecen hadas haciendo una coreografía.

Creo que merece mucho la pena esta experiencia ya que probablemente sea algo irrepetible, y es gratuita a excepción de la propina que se quiera dejar. Además puede durar el tiempo que uno quiera, ya que no hay nada establecido. Nosotras estuvimos solas, cerca de una hora grabando y fotografiando sin parar, así como disfrutando del espectáculo.

De aquí ya nos dirigimos a la casa particular, Hostal Yuyo (yudani.yuyo@nauta.cu, hostalyuyo@gmail.com), situado en Caletón (al lado de Playa Larga). No es la casa particular que habíamos acordado inicialmente, pero hace 2 días Alberto nos dijo que el dueño de la casa original solo nos reservó 2 noches en vez de 3, por lo que nos tuvo que buscar una nueva ubicación a última hora. Nuestra habitación contiene para variar: 1 cama matrimonial y 2 camas individuales, nevera y baño completo.

Además del aire acondicionado, tiene 2 ventiladores grandes en la pared, muy útiles. Como inquilinos, tenemos más de 100 mosquitos… Resulta que la chica de la limpieza se dejó la ventana abierta y se colaron todos. Aunque parecen de los que pican, no nos da la sensación de que se nos acerquen. Eso sí, de esta mañana a hoy me han aparecido misteriosamente 3 picaduras en un brazo, y eso que voy precavida como para una guerra nuclear contra mosquitos. Nos da tiempo a pasar las cosas del coche a la habitación por los pelos, pues empieza a caer de nuevo el diluvio universal.

Tras descansar un poco vamos a dar una vuelta hasta la Playa de Caletón, situada a 5 minutos de la casa. La playa es bastante fea porque está bastante sucia y no merece la pena para nada.

De aquí acudimos al único punto wifi del pueblo, que nos da la sensación de que está súper lejos de la casa, pero es que estamos agotadas… La señal es muy intensa en ese punto y se localiza fácil pues hay unos cuantos bancos y un montón de gente conectada. Hay muchísimos mosquitos por el camino, en cuanto anocheció, salieron por miles.

Nos apetece cenar unos sándwiches pero la mayoría de los sitios están cerrados y los que no, solo ofertan platos más contundentes. Finalmente encontramos La dulce mulata del Caletón donde podemos tomar 2 sándwiches de jamón y queso, que más bien parece mortadela, aunque están ricos y con mucha cantidad del jamón y del queso. Pagamos 8 CUC por los 2 sándwiches y 2 bebidas.

De aquí ya vamos de vuelta a la casa, que se identifica bien pues es la más grande y la más iluminada.

GASTOS DEL DÍA:

– Chófer + guía: 110 + 40
– 6 tarjetas de 1h: 150 CUP = 6 CUC
– Propina a Martín: 5
– Comida Padrón: 7
– Propina colibríes: 2
– Cena La dulce mulata del Caletón: 8
– Casa particular Yuyo: 35

TOTAL – 213 CUC (≈ 193€)

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