7. CANTABRIA – SANTANDER

Domingo 5 de septiembre de 2021

Este es el único hotel que no tiene desayuno incluido por lo que, tras preguntarle a la recepcionista por algún lugar en el que desayunar, a las 10.30 horas vamos caminando hasta el Bambú, ubicado a 50 metros del hotel. Es un lugar de comida colombiana donde para desayunar tienen distintas tapas además de tortilla de patata. La chica que nos atiende es muy amable y nos explica con detenimiento cada plato al ser algo a lo que no estamos acostumbrados.

Pedimos unos pinchos de tortilla de patata (adoro la tortilla de patata) y una empanadilla. Todo está muy rico. ¡Os recomiendo probar este lugar!

Volvemos al hotel, hacemos el check out sin incidencias y a las 11.10 horas iniciamos nuestro recorrido por Santander. Nos acompaña un cielo completamente azul sin una sola nube, ¡¡qué ilusión!!

Nuestra primera visita del día es el Centro Botín, un «centro de arte situado en un lugar privilegiado de Santander que integra el centro de la ciudad y los históricos Jardines de Pereda con su bahía«.

Tiene una forma de lo más peculiar. Se puede subir a su azotea y a sus distintas plataformas de forma gratuita para contemplar las vistas de la bahía de Santander, que forma parte del Club de las Bahías más Bellas del Mundo. «Se trata de una asociación internacional a la que en España únicamente tienen el honor de pertenecer la ensenada cántabra y la bahía de Roses, en la Costa Brava (Cataluña). No todos pueden ser miembros de un club que en todo el mundo acoge a 38 socios, ya que hay que cumplir ciertos criterios tales como ser objeto de medidas de protección, tener una fauna y una flora de interés así como espacios naturales notables y atractivos, ser conocida y apreciada a nivel local y nacional, ser emblemática para la población local y tener un cierto potencial económico«.

Las vistas son muy bonitas pero yo tengo mi espinita clavada de poder subir hoy de nuevo al Mirador Río de la Pila.

Del Centro Botín vamos dando una vuelta por el Paseo Marítimo hasta la Península de la Magdalena. Por el camino visitamos los distintos puntos que traigo anotados en mi mapa:

Centro Botín, Grúa de Piedra, Palacete del Embarcadero
Los Raqueros

«Los raqueros eran niños humildes que a finales del siglo XIX y principios del XX frecuentaban los muelles de Santander y se lanzaban al mar en busca de las monedas que les lanzaban los transeúntes. Otras veces eran más pillos y las robaban directamente de sus bolsillos«.

Aprovechamos para descansar un rato en la Duna de Zaera, construida en 2014 con motivo del Mundial de Vela. A nuestras espaldas tenemos el Dique de Gamazo y el Palacio de Festivales, y justo enfrente la Playa del Puntal. El día está espectacular, tan soleado, con todos los barquitos de vela a pleno rendimiento. 

Dique de Gamazo

Llegamos a la Península de la Magdalena a las 13 horas (1 hora 50 minutos después de haber iniciado nuestro recorrido). «El Recinto de la Magdalena constituye uno de los parajes más pintorescos y particulares de la costa cantábrica, ocupando toda la extensión de la Península de la Magdalena. En el 1912 fue regalado por la ciudad de Santander al Rey Alfonso XIII, bisabuelo del actual Rey Felipe VI, volviendo a formar parte del patrimonio municipal en 1977. El parque fue proyectado por el jardinero mayor del rey, Juan Gras, siguiendo el estilo de la jardinería pintoresca inglesa. Para el trazado de los caminos se aprovechó el recorrido del antiguo velódromo que anteriormente se ubicaba en la zona. Es un recinto en el que además del Palacio de la Magdalena se encuentran las caballerizas así como el faro de la Magdalena o de la Cerda. La península está flanqueada por abruptos acantilados excepto por el lado que limita con la Playa de La Magdalena«. Su visita es gratuita y el horario es de 8 a 22 horas. Hay baños gratuitos a la entrada y un trenecito que por 5€ te permite recorrer toda la península. Nosotros preferimos ir a pie, a nuestro aire.

Itinerario recomendado

No vimos hasta el final este itinerario recomendado e iniciamos el recorrido por la izquierda, por la zona del Parque Marino de la Magdalena. Se trata de un mini zoo gratuito que me resulta bastante deprimente con sus leones marinos, pingüinos y focas tan tristes allí encarcelados. Lo mejor de la zona del zoo son las vistas de la Playa del Camello y del Sardinero. Todas las playas que vemos desde aquí están llenísimas de gente porque el día lo merece absolutamente. 

Seguimos bordeando la península por el lado izquierdo, descubriendo algunas de las tallas de madera ubicadas a lo largo de todo el parque. Según leí, actualmente hay más de 20 figuras de madera talladas a mano que se realizan desde hace unos años con los tocones de los árboles enfermos del parque.

A lo lejos podemos contemplar la Isla de Mouro con su Faro de Mouro. «Con un territorio de solo 1,7 hectáreas, es enteramente rocosa y bastante llana. Es muy conocida por los buceadores por los ricos fondos que hay a su alrededor«.

Isla de Mouro

Por fin llegamos al Palacio de la Magdalena. «Fue la residencia de verano del Rey Alfonso XIII hasta que los veranos en Santander se truncaron con el inicio de la II República. Posteriormente, el palacio tuvo distintos fines hasta que Don Juan de Borbón lo vendió íntegramente al Ayuntamiento de Santander. Durante la Guerra Civil española (1936 – 1939) el Palacio de la Magdalena fue utilizado como hospital de sangre. También sirvió como residencia temporal de los afectados durante el demoledor incendio que se produjo en Santander en el año 1941 y que provocó numerosos daños en el centro de la ciudad. Actualmente en el Palacio se celebran reuniones, bodas, congresos y cursos de verano de la prestigiosa Universidad Internacional Menéndez Pelayo«. 

El Palacio se puede visitar por solo 5€. Es preciso mandar un email especificando fecha, hora, n° de personas y teléfono de contacto. Las reservas deben realizarse con 72 horas de antelación.

Nosotros lo visitamos solo por fuera. Cuando lo ves aparecer es como… ¡¡guaoooo!! Me parece precioso, como de cuento. Lo rodeamos entero contemplando cada recoveco, ¡qué bonito es! Y es que el cielo tan azul hace que todo se vea espectacular. 

Mi idea era continuar por la zona del Sardinero pero hoy nos toca conducir de vuelta a Gijón y mi chico, que es quien conduce, prefiere ir acercándose más a la zona del coche. Vamos hasta la primera parada de bus que encontramos y tomamos el bus hasta el Paseo de Pereda para ahorrarnos esos casi 2,5 km de gratis. La idea es subir de nuevo en el funicular de la Calle Río de la Pila para contemplar las vistas de día y con el cielo tan despejado. Enlazamos con la Calle del Medio de la que había leído: «una de las calles más bonitas de Santander, de las más antiguas de la ciudad. Perfecta para salir de pinchos y cañas«. Está llenísima de gente tomando algo y tapeando. ¡Menudo ambientazo que tiene esta calle! Al llegar a la Calle Río de la Pila aprovechamos para sacar una foto del mural de Okuda (el mismo que pintó el Faro de Ajo), ubicado en la fachada de la Bodega del Riojano (donde cenamos ayer). Cuando lo vimos ayer a la hora de cenar no había luz suficiente para valorarlo. 

Por lo visto, como santanderino que es, Okuda ha pintado cuatro murales a lo largo de su ciudad, además de unos cuantos por el resto de Cantabria.

La Calle Río de la Pila, que ayer era un hervidero de gente, hoy no tiene apenas un alma. Cómo cambian los barrios del día a la noche… 

Subimos en el funicular gratuito hasta la última planta. Justo a la salida se encuentra el Mirador Río de la Pila. Tenía grandes expectativas de estas vistas pero la verdad es que me decepcionaron bastante… Me gustaron mucho más las que teníamos desde la Península de la Magdalena. Se ven muchos tejados y grúas y no la zona bonita de playas. Con las fotos podréis decidir por vosotros mismos, pero para mí esta NO es una visita imprescindible.

Son las 15 horas y el hambre empieza a aparecer. Pasamos por delante de la terraza de la Bodega del Riojano (el restaurante en el que cenamos ayer), con sus solo 3 mesas y casualmente una queda libre en ese momento por lo que sobre la marcha queda decidido dónde vamos a comer hoy. Ayer quedamos muy satisfechos y con ganas de probar más cositas de la carta. Pedimos para compartir media ración de cabracho (que ayer nos encantó), una ración de croquetas de jamón y una de raviolis de rabo de vaca con foia. El cabracho y las croquetas estaban deliciosos, uuufff, ¡¡qué ricos!! Los raviolis, de los que tenía altas expectativas desde la primera vez que leí la carta online, nos decepcionaron y nos resultaron insípidos y escasos. Pagamos 39,4€ por todo. Decir que no tiene nada que ver comer en la terraza con hacerlo en su interior, tanto por el trato chic que dan en el interior como por la decoración del restaurante.

De la Bodega del Riojano ya ponemos rumbo hacia el coche. A las 16.45 horas abandonamos Santander y Cantabria hasta la próxima. Me han encantado estos días por aquí, he descubierto sitios preciosos y me quedo con ganas de conocer muchos más, así que volveré seguro.

GASTOS DEL DÍA:

  • Desayuno Bambú: 7,3€.
  • Agua: 2€.
  • Bus: 2,6€.
  • Bodega del Riojano: 39,4€.
  • Gasolina: 32€.

Total: 83,3€

GASTOS DEL VIAJE DESGLOSADOS (precio de 2 personas):

  • Hoteles: 323,5€.
  • Comidas: 241,42€.
  • Gasolina: 78€.
  • Excursiones y entradas: 126,8€.

Todos los puntos visitados a lo largo de este viaje están recogidos en este mapa.

Posdata 1: todas las fotos están hechas con mi móvil Samsung Galaxy S10+ sin ningún tipo de filtro o retoque, todas en modo normal o en modo gran angular.

Posdata 2: me encantaría que dejases un comentario con tu opinión sobre lo que has leído.

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