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    Miércoles 15 de abril 2026

    Hoy suena el despertador a las seis y media de la mañana. Está claro que lo de dormir y descansar en vacaciones no va mucho conmigo, jajaja.

    El desayuno de nuestro alojamiento, el Point A Hotel Glasgow, que hemos pagado aparte por £11 (12,64 €) por persona, se sirve de 6:30 a 10:30 horas entre semana y fines de semana de 7 a 11 horas. Además, si vas con prisa, puedes pedir que te lo preparen para llevar.

    La verdad es que está genial: muy completo y variado, con fruta pelada, bollería, cereales, panecillos, algo de embutido, distintos yogures e incluso un bote de Nutella para servirte todo lo que quieras… Me ha gustado mucho y lo recomiendo. OJO: recordad que si hacéis la reserva directamente con el hotel, el desayuno os sale gratis.

    En general, hemos quedado muy contentas con el hotel, a pesar de que la habitación era bastante pequeña y que no tenía ventana. Las camas y las almohadas me han parecido muy cómodas, y la ubicación es excelente, tanto si te mueves en transporte público como si quieres alquilar un coche en Glasgow.

    Aprovechando que los supermercados Tesco abren de 6 a 24 horas, nos acercamos a uno que tenemos muy cerca para comprar la comida de hoy, ya que nos espera un trayecto en coche de unas tres horas y media hasta nuestro próximo destino: Inverness.

    CONSEJAZO: en estos supermercados tienen una opción de meal deal, con la que puedes elegir un plato principal, un snack y una bebida por solo £6 (£5.50 si eres socio). Además, esta misma opción está disponible en la mayoría de otras cadenas de supermercados y en muchas gasolineras, así que tomad buena nota porque os aseguro que a nosotras nos salvó durante casi todo el viaje.

    Intentamos descargar la aplicación de Tesco para conseguir el descuento de socios, pero al no tener un número de teléfono del Reino Unido, no podemos hacerlo. CONSEJO: aun así, el propio cajero nos sugiere que, al pagar, pidamos a algún cliente que nos pase su tarjeta de puntos para aplicarlo… y así lo hacemos. De hecho, es el mismo cliente quien, al escuchar la conversación, se acerca amablemente para prestárnosla.

    Recogiendo el coche de alquiler con Budget 

    Tal y como os contaba en mi artículo sobre “cómo alquilar coche en Escocia sin perecer en el intento”, el tema del coche de alquiler fue una auténtica locura. Precisamente por eso decidí escribir ese post, recopilando todos los errores que cometimos y los aprendizajes que sacamos, para que no tengáis que pasar por lo mismo.

    Tenemos reservado un Opel Mokka (o similar) con Budget, cuya oficina se encuentra a solo 10 minutos a pie de nuestro hotel.

    Para recoger el coche, como ya os adelantaba en la “Introducción”, nos solicitan el carnet de conducir español, el pasaporte del conductor y una tarjeta de crédito. OJO: el permiso internacional de conducir no es obligatorio pero nosotras lo entregamos de todas formas.

    Es increíble la diferencia con Edimburgo, donde entendíamos el inglés sin problema. Aquí, en Glasgow, el acento se vuelve mucho más complicado y se acerca bastante a lo que yo imaginaba de Escocia: no entender prácticamente nada. Justo en ese momento debería haber sacado mi traductor Timekettle T1, para probarlo, pero me dio pereza… y ahora me arrepiento muchísimo, porque habría sido la ocasión perfecta.

    Tal y como había leído en foros, intentan vendernos su propio seguro a todo riesgo, insistiendo bastante y tratando de meternos un poco de miedo. Sin embargo, como ya llevamos nuestro seguro contratado con DiscoverCars, el intermediario con el que hicimos la reserva y, además, nos cuesta entender prácticamente todo lo que nos dice el chico, declinamos la oferta amablemente.

    En teoría, iban a retenernos £301.11 como depósito, que luego nos devolverían, pero lo cierto es que nunca llegamos a ver ese cargo reflejado en nuestra tarjeta.

    Aunque habíamos reservado un Opel Mokka manual, el único coche disponible con ese tipo de cambio es un Kia Sportage, así que finalmente ese es el que nos llevamos. En el maletero caben perfectamente nuestras maletas de mano y mochilas, pero no nos hubiese entrado más equipaje.

    Nos entregan el Kia con el depósito lleno y así es como tenemos que devolverlo.

    Para los viajes en los que alquilo coche, siempre llevo un soporte para el móvil por si el vehículo no tiene pantalla. En este caso, el coche es muy moderno y cuenta con una pantalla grande con navegador propio, pero no es Google Maps. Por eso preferimos conectar el móvil por USB para poder visualizar mi mapa personalizado en la pantalla del coche.

    CONSEJO: antes de iniciar la ruta, cambia la configuración de Google Maps para que las distancias aparezcan en kilómetros en lugar de millas. Para ello:

    • 1. Entra en la app de Google Maps.
    • 2. Pulsa sobre tu foto de perfil.
    • 3. Ajustes.
    • 4. Aplicación y pantalla.
    • 5. Unidades de distancia.
    • 6. Selecciona Kilómetros.

    También es fundamental revisar bien el coche antes de salir y hacer fotos de posibles golpes o arañazos. En nuestro caso, estaba impecable, como recién salido del concesionario.

    Primeras horas conduciendo por Escocia, por la izquierda…

    Si madrugamos tanto fue precisamente para evitar el tráfico en hora punta.

    Nos ponemos en marcha a las 9:15 horas y los primeros minutos son… muy tensos. Yo estaba nerviosísima, y eso que ni siquiera conducía. Pero es que nuestros primeros movimientos consisten en bajar las cinco plantas del garaje en una espiral bastante cerrada y, apenas unos minutos después, incorporarnos directamente a la autopista.

    Mi amiga me parece supervaliente, porque de verdad que yo sería incapaz de conducir por la izquierda. Si ya me cuesta coger el coche en España (yo me muevo siempre en moto por mi ciudad), como para hacerlo por el lado contrario…

    Durante los primeros kilómetros empezamos a notar una serie de fallos, que me imagino que serán los típicos:

    • Confundir la tercera marcha con la primera.
    • Pegarse demasiado al lado izquierdo.

    Yo, sentada en el lado izquierdo del coche, no puedo evitar tener la sensación constante de que vamos demasiado pegadas al arcén. Al ir por el carril contrario al que estamos acostumbradas, todo se percibe diferente, así que voy recordándoselo continuamente para que respete bien los márgenes y poco a poco se vaya acostumbrando. Sobre todo pensando en cuando lleguemos a las Highlands (Tierras Altas), donde nos tocará conducir por las famosas single track roads. Tenéis toda la información al respecto en mi artículo sobre el coche de alquiler.

    Otra cosa que me descoloca completamente es que se adelanta por la derecha. Todo resulta rarísimo. Nosotras vamos a ritmo de caracol mientras los camiones nos adelantan sin parar.

    Eso sí, media hora después mi amiga ya le había cogido el punto y empezó a adelantar con total normalidad, jajajaja. Mucho más suelta y segura, aunque todavía con tendencia a arrimarse a la izquierda.

    El paisaje empieza a regalarnos imágenes preciosas: enormes prados llenos de ovejitas y, en algunos casos, rebaños de vacas completamente negras. ¡Nos llaman muchísimo la atención!

    OJO: también me sorprende la gran cantidad de radares que hay.

    A lo largo de la autopista encontramos muchos pequeños apartaderos a modo de áreas de descanso, pero sin mesas ni servicios. OJO, porque son extremadamente cortos y apenas tienes margen para frenar antes de que se acaben. Lo mismo ocurre al incorporarte: los coches circulan a más de 100 km/h y tú te unes desde parado, ya que no hay carril de aceleración. Personalmente, me parece un poco peligroso.

    Cuando bajamos para estirar las piernas sentimos por primera vez el famoso viento escocés. El viento en zonas abiertas de Highlands y en la isla de Skye puede soplar con muchísima fuerza, incluso en días aparentemente tranquilos. Las ráfagas pueden ser tan intensas que llegan a dañar las puertas del coche si no tienes cuidado.

    IMPORTANTE: este tipo de daños pueden dar problemas con el seguro de la compañía de alquiler si consideran que ha habido negligencia. Para evitarlo:

    • Abre las puertas poco a poco.
    • Sujétalas siempre con las dos manos.
    • No las sueltes en ningún momento.
    • Asegúrate de cerrarlas bien, incluso en paradas rápidas.
    • Si puedes, aparca el coche de cara al viento.
    • No dejes objetos sueltos dentro: pueden salir volando al abrir.

    Finalmente, llegamos a Inverness, la principal ciudad de las Highlands, considerada la capital de la región, a las 13 horas.

    Y justo al entrar en la villa, recién salidas de la autopista, vivimos un pequeño momento crítico: era el primer cruce que hacíamos y, en modo automático total, nos incorporamos como en España… hasta que un coche nos pitó y nos sacó de nuestro ensimismamiento español. No habíamos caído en que los cruces también funcionan al revés. TODO va al revés. (Os dejo abajo el vídeo del mismo cruce cuando lo tomamos por segunda vez, ya por el lado correcto).

    Dónde alojarse en Inverness: Armadale Guest House (opinión y experiencia)

    Hoy nos hospedamos en el Armadale Guest House. Tal y como os contaba en el post de la “Introducción”, es uno de los alojamientos en los que pude gestionar la reserva directamente con el hotel, cancelando la de Booking, para evitar las comisiones por cambio de divisa de la famosa plataforma.

    Toda la calle del alojamiento, así como las de alrededor, están formadas por zonas de aparcamiento exclusivas para residentes en determinados tramos horarios. La buenísima SORPRESA es que podemos dejar el coche justo delante del alojamiento. El dueño nos facilita un distintivo para colocar en el salpicadero y, con eso, podemos aparcar como si fuésemos residentes. ¡¡Qué guayyyy!! 

    El propietario es indio (no nativo de Escocia), por lo que comprendemos su inglés perfectamente. Es un auténtico alivio después de nuestra experiencia en Glasgow, donde no entendíamos nada de nada.

    Nos ofrece la opción de contratar el desayuno para el día siguiente por £12, pero en esta ocasión preferimos comprarlo en el enorme supermercado Tesco que tenemos justo al lado.

    No podemos acceder a la habitación hasta las 15:30 horas, a menos que paguemos £15 por un check-in anticipado. Aun así, se ofrece a guardarnos el equipaje sin coste adicional.

    Como ya tenemos resuelto el tema del coche, no tenemos prisa por entrar. Dejamos todo organizado, realizamos el pago (una noche nos cuesta £78.75 [91 €] y damos un pequeño paseo hasta el río Ness, donde aprovechamos para hacer nuestro picnic.

    El río nace en el famoso lago Ness, uno de los más conocidos de Escocia por la leyenda del monstruo Nessie, y desemboca en el fiordo de Moray, que conecta directamente con el mar del Norte. Como curiosidad, desde esta zona se organizan excursiones al propio fiordo, donde es posible avistar focas, delfines y otras especies marinas.

    La verdad es que la ubicación del Armadale Guest House es perfecta para recorrer Inverness a pie.

    Qué ver en Inverness en unas horas (ruta rápida)

    Tras reponer fuerzas y descansar un poco, a las 13:45 horas cruzamos el Greig Street Bridge y ponemos rumbo al Victorian Market, que abre hasta las 16 horas.

    Este lugar se inauguró en 1890, durante la época victoriana, como un mercado cubierto para abastecer a la población local. A lo largo de los años ha conservado su estructura original con galerías interiores y pequeños comercios. Hoy en día combina tiendas tradicionales con propuestas más modernas, manteniendo ese aire histórico característico en pleno centro de la ciudad.

    El mercado es pequeñito, pero tiene encanto y merece la pena darse una vuelta. Incluso es buena opción para comer algo, porque hay bastante ambiente.

    Desde allí enlazamos con High Street, la calle principal de la ciudad, llena de tiendas y gente, hasta llegar al castillo de Inverness.

    El castillo se alza sobre una colina junto al río Ness y ha tenido varias construcciones a lo largo de los siglos. El edificio actual, de piedra arenisca roja, data del siglo XIX (1836) y sustituye a una fortaleza anterior medieval. Durante mucho tiempo funcionó como tribunal y sede administrativa, y hoy en día se está transformando en un espacio cultural y turístico conocido como Inverness Castle Experience.

    Al tratarse de una reconstrucción, el castillo no nos llama especialmente la atención. En su interior se puede visitar la Inverness Castle Experience (por unas £16, algo menos comprando los tickets online), una propuesta interactiva abierta todo el año para conocer la historia de las Highlands, con guía disponible en varios idiomas. Sin embargo, no entra en nuestros planes, así que nos limitamos a disfrutar de las vistas de la ciudad desde el exterior.

    Bajamos por el lado opuesto al que hemos accedido y continuamos con un paseo tranquilo a orillas del río Ness. Algunas de las casitas que encontramos por el camino son realmente coquetas.

    Llegamos con ilusión a las Ness Islands, de las que traíamos elevadas expectativas… pero la realidad es otra. No esperéis puentes colgantes ni nada espectacular: son puentes sencillos en un entorno sencillo que, en nuestra opinión, no aporta demasiado.

    La verdad es que todo lo que estamos viendo en Inverness nos está dejando bastante indiferentes. Esperábamos muchísimo más y, hasta ahora, no estamos encontrando nada que nos sorprenda.

    Iniciamos el regreso por la orilla contraria del río y nos acercamos hasta la catedral de Inverness. La entrada cuesta £6, por lo que decidimos no entrar.

    Da un poco de rabia pensar que hemos hecho más de tres horas en coche para llegar hasta aquí y que la ciudad no nos esté aportando nada. De hecho, la decepción es tal que decidimos adelantar parte del itinerario que teníamos previsto para mañana.

    Después de unas dos horas de paseo, damos por finalizada la visita a Inverness, un lugar que, al menos para nosotras, resulta totalmente prescindible. Aun así, os dejo este enlace que nos facilitaron en el alojamiento por si vuestra experiencia aquí puede ser más completa que la que tuvimos nosotras.

    A las 15:45 horas entramos en el hotel para dejar nuestras cosas. La habitación es amplia, con espacio suficiente y, además, ¡tiene ventana! No se puede pedir más, jajajaja.

    Cómo llegar a Culloden Battlefield (y primeros problemas conduciendo)

    A las 17 horas volvemos a arrancar el coche rumbo a uno de los lugares más emblemáticos de Escocia: Culloden, situado a apenas 20 minutos de nuestro alojamiento.

    Nada más ponernos en marcha, nos encontramos con una especie de rotonda bastante peculiar que enlaza con un carril en el que solo cabe un vehículo. Por suerte, el coche que venía de frente nos vio a tiempo y se detuvo para dejarnos pasar, porque nosotras no entendíamos nada de lo que estaba ocurriendo… jajajaja.

    Más tarde, investigando un poco, descubrimos que en realidad no se trata de una rotonda como tal, sino de lo que en Reino Unido llaman traffic islands o central refuge islands (isletas de tráfico): pequeñas islas en medio de la calzada que sirven para calmar el tráfico y organizar la circulación. No hay que rodearlas, sino simplemente pasar por el lado que indica la flecha… algo que, en ese momento, nosotras desconocíamos por completo.

    Si por la mañana madrugamos para evitar el mayor tráfico posible, aquí cometemos el error contrario: salimos en plena hora punta. Vamos todo el rato muy tensas porque hay mucho movimiento y nosotras seguimos tratando de adaptarnos a conducir por la izquierda. Nos equivocamos en diversas ocasiones: estamos a punto de saltarnos algún semáforo, nos cuesta encontrar los carriles por los que debemos ir… Todo es un poco caos.

    Debemos ir las dos superatentas, intentando hacer entre las dos “medio conductor escocés”. Tengo clarísimo que yo no podría conducir aquí… probablemente no habría llegado a salir del parking antes de estrellarme.

    CONSEJO: alquila coche en Escocia solo si te sientes cómodo conduciendo por España, porque aquí vas a necesitar de toda tu atención, reflejos y concentración para sobrevivir.

    Culloden Battlefield: qué ver y qué ocurrió en la batalla

    OJO, porque el parking de Culloden es de pago y puede pasaros desapercibido, tal y como nos ocurrió a nosotras. Cuesta £5 (5,78 €), se paga en el parquímetro y hay que colocar el ticket en el salpicadero.

    El Centro de Visitantes abre de 9 a 17 horas (con última entrada al museo a las 16:30) pero, aunque ya está cerrado, el campo de batalla puede recorrerse libremente.

    La batalla de Culloden, librada el 16 de abril de 1746, fue el último gran enfrentamiento en suelo británico y marcó el final del levantamiento jacobita liderado por Carlos Eduardo Estuardo (Bonnie Prince Charlie).

    Los highlanders llegaron en condiciones muy desfavorables: estaban agotados, mal alimentados y sin apenas descanso. A esto se sumaba el terreno, húmedo y pantanoso, que frenaba su avance y dificultaba su famosa carga, clave en otras batallas.

    El ejército británico, en cambio, estaba bien preparado, con tropas entrenadas, posicionadas estratégicamente y apoyadas por artillería. Antes incluso de que los escoceses pudieran acercarse, ya estaban siendo castigados con cañones.

    La batalla fue breve pero devastadora. En apenas una hora, la derrota fue total. Hoy, el campo está marcado por piedras que recuerdan a los distintos clanes que lucharon y murieron aquí, convirtiendo este lugar en un sitio cargado de historia y simbolismo.

    En el sendero de acceso desde el parking encontramos numerosos nombres grabados en el suelo junto a los clanes a los que pertenecían. A lo largo del campo también se pueden ver piedras en memoria de los distintos clanes.

    Los caminos están marcados con banderas de colores: las rojas representan al ejército británico y las azules a los jacobitas.

    CONSEJO: es una zona muy abierta y ventosa, así que venid bien abrigados.

    En este punto encontramos un pequeño recinto con vacas de distintos colores, incluidas las famosas vacas escocesas de pelo largo, las Highland cows. ¡¡Qué ilusión!! Tenía muchísimas ganas de verlas. Son monísimas y las habíamos visto sin parar en cada una de las tiendas de souvenirs, en todas las modalidades y formatos posibles (llaveros, jerseys, figuritas…), jajaja.

    Las Highland son una raza bovina originaria de las Tierras Altas de Escocia (Highlands), perfectamente adaptada a un clima duro, frío, húmedo y ventoso.

    Características principales:

    • Son una de las razas más antiguas del mundo.
    • Pelo largo y doble capa: tienen una capa exterior larga y áspera y otra interior más suave que las protege del frío, la lluvia y el viento.
    • Flequillo icónico: ese pelo que les cae sobre los ojos no es solo estético, también les protege del viento y de la lluvia.
    • Cuernos grandes y curvados: tanto machos como hembras los tienen, y les sirven para apartar la nieve y buscar alimento.
    • Gran resistencia: pueden vivir en condiciones en las que otras no aguantarían.
    • Su carne es muy valorada: más magra y con menos grasa.

    El campo de Culloden, como tal, no es especialmente espectacular a nivel visual (vacas aparte); lo realmente interesante es la historia que hay detrás de este lugar. De hecho, para mí la visita es prescindible, aunque no para mi amiga…

    Tras 40 minutos, regresamos al coche y ponemos rumbo a nuestro último destino del día.

    Parte del trayecto discurre por las famosas single track roads… ¡¡Bienvenidas a las Highlands!!

    Qué ver en Clava Cairns (círculo de piedras y Outlander)

    A solo 5 minutos en coche encontramos el parking de Clava Cairns, que en este caso es gratuito.

    Según indica el panel informativo, Clava Cairns es uno de los yacimientos prehistóricos más evocadores de Escocia. Aquí se conservan varios cairns (túmulos de piedra) y círculos megalíticos de la Edad del Bronce.

    Uno de los aspectos más curiosos es que sus estructuras están alineadas con la puesta de sol del solsticio de invierno. En el día más corto del año, la luz se cuela por el pasillo e ilumina la cámara interior, lo que demuestra el conocimiento astronómico de estas comunidades.

    Reconozco que todo lo relacionado con “piedras” no me llama especialmente la atención… quizá sea por mi falta de imaginación. Sin embargo, mi amiga Lidia, muy fan de la historia de Escocia y de Outlander, disfrutó muchísimo de la visita, ya que este lugar sirvió de inspiración para el famoso círculo de piedras de la serie, donde Claire atraviesa las rocas y viaja en el tiempo (de 1945 al siglo XVIII).

    Muy cerca del parking descubrimos el viaducto de Nairn, que me pareció precioso. Lástima que la luz ya fuese tan baja, porque las ovejas pastando con el viaducto de fondo habrían dejado una imagen de lo más icónica.

    Cuando, de vuelta en Inverness, por fin nos bajamos del coche al llegar al alojamiento, respiramos aliviadas. La conducción nos está resultando bastante estresante… especialmente las rotondas, que nos traen de cabeza. Vamos las dos superatentas todo el tiempo para no equivocarnos y, aun así, se nos hace complicado.

    Más tarde, investigando un poco, descubrimos algo bastante interesante que explica por qué nos resultaban tan raras:

    En Escocia (y en todo Reino Unido), muchas rotondas están diseñadas con carriles guiados que te van llevando progresivamente hacia tu salida. Esto hace que, en lugar de girar en círculos perfectos, tengas la sensación de moverte en “espiral”.

    Algunas claves:

    • Los carriles no son completamente circulares, sino que se abren hacia las salidas.
    • Las líneas del suelo te van “empujando” hacia fuera.
    • Están pensadas para no tener que cambiar de carril dentro de la rotonda, reduciendo así los riesgos.

    Esta información nos habría venido de lujo hoy… pero seguro que la aplicamos durante los próximos días, porque si algo no faltan en Escocia, son rotondas.

    Cena en Fat Budda

    Sobre la marcha buscamos un sitio para cenar. El primero que nos llama la atención por su buena pinta es Hou Hou Mei, pero al llegar está completamente lleno. Nosotras no habíamos reservado con antelación, así que optamos por nuestra segunda opción, también de comida asiática: Fat Budda.

    Pedimos para compartir:

    • Nº 12: mini spring rolls. (£7.50)
    • Nº 61: pollo con salsa pequinesa acompañado de noodles. (£14)

    El personal es muy amable, las raciones son bastante generosas y todo estaba muy rico. Pagamos £24.50 (28,32 €). ¡Muy recomendable!

    Para bajar un poco la cena, damos un paseo y disfrutamos de un atardecer precioso sobre el río Ness.

    Me quedo con la sensación de que el día de hoy ha sido bastante prescindible: en Inverness no hemos encontrado nada que nos haya sorprendido y, en cuanto a Culloden y Clava Cairns, lo que para mi amiga eran historia, batallas y clanes escoceses… para mí eran simplemente prados y piedras.

    Gastos del día

    • Supermercado Tesco: £10.25 (11,86 €).
    • Alojamiento en Armadale Guest House: £78.75 (91,01 €).
    • Parking Culloden: £5 (5,78 €).
    • Supermercado Tesco: £1.80 (2,09 €).
    • Cena en Fat Budda: £24.50 (28,32 €).

    TOTAL: £120.30 (139,06 €).

    Posdatas

    Posdata 1: todos los puntos visitados a lo largo de este viaje están recogidos en este mapa. Si pulsas desde TU móvil en el link anterior se te pasarán mis iconos directamente a tu Google Maps.

    Posdata 2: todas las fotos están hechas con mi móvil Samsung Galaxy S22 ultra.

    Posdata 3: me encantaría que dejases un COMENTARIO con tu opinión sobre lo que has leído. ¡Venga, anímate! Siempre se agradece un buen feedback…

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