3. BUDA + PASEO POR EL DANUBIO

Martes 26 de noviembre:

Iniciamos ruta a las 9.15 horas. Pasamos por la parte trasera de la Gran Sinagoga y vemos el árbol conmemorativo del Holocausto, el «Árbol de la vida«. No sabía que se veía desde la calle (y sin gente para poder sacar una foto decente).

Nuestro primer destino es para cambiar algo más de dinero en un sitio que nos recomendó ayer nuestra guía Rosa como uno de los mejores de todo Budapest: «Change Valutaváltó» («cash only») en la calle Kiraly Utca, al lado del Banco Otpbank. Hay bastante cola ya cuando llegamos a las 9.30 horas, aunque va rápida y en 15 minutos estamos listas. Mi idea es pagar todo lo que pueda con tarjeta, por lo que decidimos cambiar solo 50€ (16.600 HUF). El cambio está a 1€ – 332 HUF.

Atravesamos la Fashion Street que está llena de lucecitas navideñas pero que de día no se aprecian.

Llegamos a la Plaza Vorosmarty, una de las más emblemáticas de Budapest, pero ocurre lo mismo que antes: ahora por la mañana están abriendo los puestos del mercadillo y hay bastantes obreros por lo que no tiene mucho interés.

Me llama la atención que hay muchos lugares de masaje tailandés allá donde mires.

Enlazamos con la Váci Utca o Calle Váci, «una de las calles principales, peatonal, que es la vía turística por excelencia con restaurantes, tiendas de ropa de marcas internacionales, tiendas de souvenir, etc». Pasamos por la floristería Philantia que tiene una decoración navideña espectacular.

El resto de la calle es la típica calle de tiendas que a mí no me suele interesar mucho por lo que decidimos desviarnos para visitar la biblioteca municipal Ervin Szabó que desde que la descubrí en un blog supe que era visita imprescindible para mí en Budapest.

Me gusta pasear por esta ciudad, tiene un aire decadente con tantos edificios antiguos que me encanta.

Llegamos a la biblioteca municipal Ervin Szabó y me indican que la visita es gratuita pero que tienen varias zonas cerradas. Es una pena, pero visitamos los salones que están abiertos y… ¡¡Son impresionantes!! ¡Menuda opulencia, menuda pasada! Merece muchísimo la pena una visita. Y la gente estudiando aquí tranquilamente como si se tratase de una biblioteca cualquiera. ¡¡¡Me ha encantado esta visita!!!

De camino al Mercado Central tengo apuntado otro «ruin bar»: Puder. A las 11.20 horas todavía no está abierto al público pero el personal está dentro y nos dejan entrar a echar un vistazo y sacar algunas fotos. No tiene nada que ver con el Szimpl Kert aunque si se pasa por delante no está de más una visita rápida.

Pasamos por Leves, un local de sopas y sándwiches que traigo anotado. Elijo una sopa «sziciliai csirke» que lleva pollo, patata, tomate y ajo, y mi madre la de curry. Pagamos 1.180 HUF por las 2 («cash only»). Las sopas son para llevar pues el lugar no tiene asientos y tiene solo 3 mesas en el exterior pero sin taburetes. Las sopas están deliciosas y son abundantes. ¡Muy recomendable este sitio!

A las 12h llegamos al Mercado Central. El edificio por fuera es muy llamativo.

Por dentro es el típico mercado que no llama mucho mi atención. Aprovechamos para comprar algo de paprika como recuerdo.

Bajamos a la sección de pescadería donde había leído que tenían peceras con peces completamente hacinados y es un espectáculo horrible. No puedo entender cómo las autoridades permiten esto, los peces tienen el espacio justo para respirar y nada más.

En 15 minutos ponemos rumbo al Puente de la Libertad. Hemos quedado traumatizadas con la visión de las peceras.

El Puente de la Libertad o Szabadsag Hid es precioso, me encanta. Y con el día sin sol que tenemos hoy le da un toque melancólico que me gusta muchísimo. No sé cómo se pueden sacar tantas fotos en 334 metros que mide de largo. ¡¡¡Me ha encantado!!!

Iniciamos el ascenso a la Ciudadela a las 12.20 horas. Los bancos ubicados enfrente del balneario Gilbert se pueden girar para mirar hacia el balneario o hacia la Ciudadela. Descubrí a unos niños haciéndolo y me ha llamado mucho la atención.

La subida se nos hace un poco dura al llevar tanta ropa para no pasar frío en el crucero de esta noche. No está haciendo tanto frío por ahora como imaginábamos.

Llegamos arriba del todo después de 40 minutos. No hemos visto una sola fuente a lo largo de toda la subida. Las vistas son sencillamente espectaculares y eso que hoy hay algo de niebla y no se aprecian de forma nítida.

Justo a los pies de la Estatua de la Libertad hay un bar con precios muy asequibles teniendo en cuenta las vistas: 1 caña y 1 Coca-Cola por 1.150 HUF. Se puede pagar con tarjeta.

Iniciamos el camino hacia el Castillo de Buda a las 13.30 horas.

Llegamos 35 minutos más tarde al ascensor que sube al Castillo (47.495449, 19.038686). Decidimos coger el ascensor para subir pues vale solo 200 HUF por persona y ya hemos caminado bastante.

Nos acercamos hasta la Fuente del Rey Matthias (Mátyás Kútja):

  • Grupo de fuentes monumentales.
  • Se trata de uno de los hitos más frecuentemente fotografiados en la capital húngara.
  • A veces se llama la «Fuente Trevi de Budapest».
  • Se considera la fuente más bella de Budapest.

La tengo en el mapa como visita destacada de cuando leí las descripciones (siempre evito mirar fotos de los sitios a los que voy a viajar). Es preciosa, ¡nos encanta! Además tiene un montón de lugares donde sentarse justo delante y permite un rato de relax después de las caminatas.

Las vistas desde el Castillo son maravillosas, espectaculares. Me ha gustado muchísimo la visita a la zona del Castillo.

Decidimos ir a comer a ildikó konyhája, certificado de excelencia de TripAdvisor (ganador de 2015, 2017 – 2019). Llegamos a las 15h. Tienen carta en español y en varios idiomas más. Pedimos para compartir un goulash tamaño normal y un estofado de pollo con ñoquis de pasta también tamaño normal.

Nos sirven la comida rápidamente. En el restaurante están comiendo guías oficiales de Budapest (según sus chaquetas), lo que ya me parece buena señal. Admiten pago con tarjeta. La comida estaba buena, aunque los sabores no eran mis favoritos, pero eso ya son gustos personales, y de cantidad perfecta para las 2.

Justo a la salida del restaurante se encuentra el «Hungarian Applied Folk Art Museum«. La entrada cuesta 600 HUF por cabeza. La exposición es muy pequeña, pero a mi madre le hacía ilusión verla. Desde mi punto de vista no merece mucho la pena y además se ve todo en menos de 5 minutos.

Para subir a la zona del Bastión de los Pescadores cogemos el bus 16, que ya estamos un poco cansadas y así aprovechamos el bono de transporte de 7 días.

Nuestra primera parada son las calles Torth Arpad Setany o Paseo de las Murallas (con muy buenas vistas de Buda) y su paralela Uri Utca o Paseo de los Señores. En ninguna de las 2 calles hay nadie y se disfruta de un agradable paseo pese a que está cayendo la luz y la visibilidad no es muy buena. Recomendable dar una vuelta por ellas antes de pasar a las siguientes visitas.

Pasamos por la pastelería Ruszwurm, de la que traigo anotado:

  • Es una de las pastelerías más antiguas del mundo, con casi 200 años de antigüedad y se conserva como el primer día fiel a su decoración Bidermeier.
  • Era la que estaba de moda en la época imperial austro-húngara.
  • Con cola prácticamente a todas las horas del día.
  • Es propiedad de la familia Szamos, que también tiene otra pastelería en la plaza Vorosmarty.
  • La especialidad de la casa es el pastel de crema Ruszwurm y podemos pedir una porción por unos 3€.

Tiene terraza en el exterior con mantas. Leí que siempre hay cola pero en este caso pudimos entrar sin apenas gente. Mi madre y yo no somos muy de dulces así que entramos solo a echar un vistazo. Cierra a las 18h.

Nos dirigimos a visitar la Iglesia de Matías o Iglesia Parroquial de Nuestra Señora, pues cierra a las 17h y ya son las 16.10 horas. Los tickets se compran en las taquillas que hay enfrente de la iglesia. La entrada cuesta 1.800 HUF por persona. Se puede pagar con tarjeta. La iglesia tiene decorado cada milímetro, el problema es que al ser casi de noche las vidrieras no se aprecian. La verdad es que la visita merece la pena y eso que yo no soy para nada de iglesias.

Y por fin llegamos al famosísimo Bastión de los Pescadores. Es como un cuento de hadas, no me esperaba nada igual. Tanto el Bastión con sus torreones, las luces navideñas y la Iglesia de Matías iluminada, como las vistas que se aprecian desde aquí hace del conjunto uno de los lugares más mágicos que he visitado en mi vida. ¡¡¡¡Uaooooo!!!!

Tras disfrutar a tope la experiencia, a las 17.10 horas iniciamos el descenso hacia el Puente de las Cadenas o Szechenyi Lanchid:

  • Se puede cruzar a pie.
  • Los leones no tienen lenguas. La leyenda dice que en la inauguración del puente la gente empezó a gritar que los leones no tenían lenguas, empezaron a reírse y que el escultor se avergonzó tanto que se tiró del puente y se hundió en las aguas de Danubio.

Toda la vista tanto de Buda como de Pest iluminadas es muy muy bonita.

En 25 minutos llegamos al Four Seasons cuyo vestíbulo se puede visitar y merece la pena si se pasa cerca.

Four Seasons

Hace mucho menos frío de lo que pensábamos.

Nuestra siguiente visita es la Plaza de József Nádor o la József Nádor tér, de la que traía anotado:

  • Una de las plazas más bonitas de la ciudad.
  • En esta plaza están la sede del Postabank, de estilo romántico; la Casa Grande, edificio de viviendas neoclásico y la Universidad Central Europea, una obra maestra clásica.
  • “Por todo el camino pudimos contemplar la cantidad de edificios (eso sí, todos con la “pátina del tiempo”), preciosos, que nos rodeaban por doquier”.

El problema es que ahora de noche apenas se aprecia nada y no llama mucho la atención. Esta plaza es para visitar de día y de hecho no hay nadie por ella, por lo que seguimos rumbo hasta la Plaza Vorosmarty donde estuvimos hoy por la mañana pero que ahora tiene un ambientazo asombroso. ¡Es una pasada! Y hay muchísimos puestos de comida, exagerado. Menudo contraste de la plaza anterior a esta, y menudo contraste de esta misma plaza (Vorosmarty) entre la mañana y la noche.

Visto lo visto parece que el itinerario de Budapest no hay que hacerlo tanto por sitios cercanos en un mismo día sino por sitios a visitar de día o de noche. Compramos un trozo de pizza gigante por 1.200 HUF y reposamos un rato en una de las tantas mesas que hay habilitadas por la plaza. Pensaba que el mercadillo navideño sería de motivos navideños, pero en realidad se trata más bien de un mercadillo de artesanía decorado con luces navideñas. Es un poco decepcionante ese aspecto para mí.

La Fashion Street iluminada de noche es una maravilla. Lo más navideño que hemos visto hasta ahora en la ciudad.

Llegamos al embarcadero para el crucero nocturno con 45 minutos de antelación (a las 19.15 horas). Nos indican que podemos cambiar la hora del crucero para el de las 19.30 horas y así lo hacemos. El barco está casi vacío todavía y todos los asientos del exterior están libres. Cogemos unas mantas y nos sentamos en los asientos exteriores ubicados en la zona que da a Buda, en primera fila. Ahora ya hace mucho frío, así que nos colocamos toda la ropa que hemos estado cargando todo el día para este momento. Por fin puedo encender mi chaleco térmico.
Hay una audioguía en español pero leí que era bastante mala y lo que me interesa es contemplar las vistas así que no la solicitamos (el italiano que va sentado detrás de nosotras se da por vencido tras probar 3 audioguías y ver que no funciona ninguna). Los asientos exteriores están dirigidos hacia la popa (parte trasera) del barco. No me gusta ese detalle. Además en el lado contrario al que hemos elegido para sentarnos hay una pantalla de televisión grande que entorpece todas las vistas y una bandera justo en medio que sale en todas las fotos. Es verdad que venimos de hacer el Harbor Lights Cruise en Nueva York en septiembre y nos había dejado el listón demasiado alto (Harbor Lights Cruise – Nueva York). Este crucero por el Danubio está bien sin más, pero no lo considero para nada algo imprescindible que hacer en Budapest. También es cierto que quitando el Parlamento (que se ve espectacular desde el río), el Castillo de Buda y lo poco que se ve del Bastión de los Pescadores, aparte de los puentes no hay mucho más que ver.

Al principio del paseo nos ofrecen gratis una copa a escoger entre champán, vino, cerveza, refrescos o agua mineral. El frío se aguanta bien durante la hora que dura el paseo si se va bien abrigado. Hemos empezado 5 minutos tarde pero acabado puntuales.

Decidimos coger un bus hasta el hotel. Cogemos el 112 en la parada Március 15 Tér.
Paramos de nuevo en el supermercado Tesco a comprar leche y nos dirigimos al apartamento a donde llegamos a las 21.30 horas, 12h después de haber salido.

Las 2 veces que hemos subido en el autobús hemos entrado por la puerta del medio y nadie nos ha pedido ningún resguardo, pero es cierto que he leído que los revisores pueden subir en cualquier momento y que van directamente a por los turistas, así que creo que no merece la pena arriesgarse a ir sin billete y más teniendo en cuenta lo económico de los precios en Budapest.

GASTOS DEL DÍA:

– Sopas: 1.180
– Paprika: 2.900
– Caña y Coca-Cola: 1.150
– Ascensor: 400
– Ildikó konyhája: 3.830
– Hungarian Applied Folk Art Museum: 1.200
– Iglesia de Matías: 3.600
– Pizza: 1.200
– Leche: 695

TOTAL: 16.155 HUF ( ≈ 49€)

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