12. TODRA – DADES

Lunes 25 de septiembre

Nos levantamos a las 8.30 horas y nos ponemos en marcha a las 10 horas. En un principio íbamos a marchar a las 9 de la mañana pero ayer Zaid nos dijo que nos concedía hasta las 10 horas en vista de que yo me iba durmiendo por los rincones. Me da mucha penita despedirme del desierto, y más pensar que mañana es nuestra última noche… 

Hoy vamos en dirección al Valle del Todra.

Me ha gustado el día de ayer, porque me parece que he vivido una experiencia única, pero es verdad que no me ha llenado del todo, en el sentido de que era todo muuuuuy lento y muy separatista. Yo pensé que por lo menos en las bodas no habría esa separación, pero no. Se supone que después de cenar los hombres, cenarían las mujeres, y luego ya se juntarían un rato… Pero ya no me lo dio para verlo…

Pasamos en coche por el pueblo de Jorf, donde la tradición “obliga” a todas las mujeres a ir vestidas de negro de pies a cabeza, con esas especies de sábanas (es que Zaid nos dice que les dan ese uso cuando van a dormir), y a taparse la boca por respeto a sus maridos, cada vez que se cruzan con otro hombre, es decir, cada 2 metros… Me llama mucho la atención. Esto es la primera vez que lo veo en Marruecos. En otras partes se ve que las mujeres pueden ir tapadas o no, pero de distintos colores, más variedad en general.

A pocos km, paramos en un lugar impresionante (Khettara), donde hay cientos de pozos hechos a mano desde el siglo XVII, todos conectados entre sí por abajo por galerías de más 3 de metros de alto, para llevar las aguas desde el cruce de varios ríos hasta los pueblos. ¡Es impresionante! 

Cartel indicador de los pozos de Khettara
Pozos de Khettara

El chico que nos da la explicación, nos cuenta que los pozos tienen entre 10 y 20 metros de profundidad (más profundos cuanto más cerca de las montañas, y menos cuanto más cerca de los oasis). No sabe concretar cuántos pozos hay, porque nos dice que ellos los cuentan por líneas: hay 320 hileras llenas de pozos cada una de ellas, cada una mide entre 10 y 20 km, y hay un pozo cada 30 metros. Como la mayoría de los pozos están secos (qué pena), se puede bajar y visitar una galería. Repito que es impresionante, porque está todo hecho a mano, con picos y palas, y por eso tenían que hacer un pozo cada 30 metros, para ir sacando los escombros, y porque luego los distintos pozos se dividían entre las distintas tribus. Damos al chico que nos lo ha explicado 20 dirham. Nos tomamos nuestro primer té del día.

A los pocos metros nos encontramos con una señal de tráfico de “precaución paso de dromedarios”. Hay que ver lo que da de sí una sola señal de tráfico, para sacarnos un montón de fotos chorras… Jajaja.

Continuamos hasta parar en “souvenir Aicha”, una turistada donde sin saber realmente qué es lo que nos viene encima, nos visten en 10 segundos con ropa tradicional del color que elegimos. Nos llevan fuera para sacarnos unas fotos con unas pintas considerables… una bandera bereber y las palmeras de fondo,

y ya nos llevan de nuevo a la tienda para quitárnoslo todo y ofrecernos turbantes, pantalones, etc. No nos interesa comprar nada. Compramos en la tienda de al lado una coca cola y unas Pringles por 30 dirham, y tomamos un “vermut” rápido con Zaid, que toma té y almendras sin sal.

Y llegamos por fin al valle del Todra, con unas vistas impresionantes, con las kasbah y las palmeras.

Son las 14 horas y vamos rumbo a la garganta del Todra. Las vistas por el camino son espectaculares, preciosas… ¡¡Me encantan!! 

Llegamos a la garganta y la atravesamos dando un paseo. Es súper bonita. Vemos a los nómadas con sus burros recogiendo agua en el río. Zaid nos explica que caminan 10 km para llegar hasta aquí, y que antes de que llegase el turismo, vivían en unas cuevas que vemos a lo largo de las paredes… ¡Impresionante! 

Comemos a 5 minutos, en el Dar Ayour (LINK TripAdvisor). Zaid ya nos había gestionado previamente para que nos pusiesen tortilla francesa y pollo a la parrilla (un tanto seco y churruscado, pero bueno). Pagamos 150 dirham por los 2. Tras la fruta del postre, nos ponen un té hirviendo, ¡¡qué manía, con el calor que hace, por Dios!! 

Nos ponemos de nuevo en marcha y por el camino Zaid y yo vamos cantando a voz en grito la BSO de Titanic, “My heart will go on”, de Celine Dion. Jajajaja.

Llegamos a las 17h al hotel Xaluca, en Dades. El nombre viene por sus dueños de origen catalán: Xavier, Lucas y Carlos. El hotel es… simplemente ¡¡¡una pasada!!! Nos reciben 4 hombres y 2 mujeres cantando y tocando panderetas.

Toda la decoración es tradicional africana, no solo marroquí. Al entrar, y tras rellenar el papel del pasaporte, Zaid nos hace una visita guiada. Hay gimnasio, piscina, jacuzzi de agua caliente, pista de tenis…

Y unas vistas impresionantes del valle de Dades, donde esperamos ver un ¡atardecer de lujo!

Como el tiempo sigue medio nublado por el polvo, vamos hasta la zona de la piscina a relajarnos. Nacho se baña, pero yo prefiero quedarme tranquila en la tumbona. Lo único que podría decir que no me gusta de este hotel, es que el viaje que hemos hecho ha sido tan privado que no estoy acostumbrada estos días a estar con muchos turistas en los hoteles, por lo que el hecho de que ahora haya 20 personas en la piscina, me molesta un poquito. Me estoy volviendo una finolis… jajajaja.

Pasamos la tarde de relax y a las 20.15 horas vamos a cenar. Al final, para variar, ni atardecer ni nada con ese polvo. Hay buffet libre para cenar, ¡¡¡bieeeeen!!! El comedor, que es enorme, está prácticamente lleno. Hay gran variedad de comida para elegir. No es la que más nos gusta del mundo, pero nos encantan los buffets, así que lo disfrutamos. Pagamos 20 dirham por la botella de agua y, tras foto súper chula de la piscina iluminada, a la habitación, que estamos agotados.

Gastos totales del día entre los 2: 221,5 dirhams, unos 22€.

Propina pozos: 20
Coca cola + Pringles: 30
Comida: 150
Propina baño: 1,5
Cena: 20

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