2. COMIENZA LA AVENTURA

Martes 24 de abril:

Por fin es martes 24 y… ¡¡¡Comienza la aventura!!! Ayer hice el check in online y estaba todo correcto, asientos y horarios. ¡¡Qué nervios!!

Antes de dar las maletas por finalizadas, las pesamos con mi báscula de maletas (CONSEJO), imprescindible desde que la conocí, para evitar sorpresas de última hora en el aeropuerto. La compré en un chino por 5€. Envuelvo la maleta que voy a facturar en film transparente (CONSEJO), tal y como aprendí en el foro de Los Viajeros. No me interesa pagar en el aeropuerto por algo que voy a hacer yo con más mimo y cantidad de film. Porque la última vez que pagué por ello, solo me pusieron un par de vueltas y el plástico llegó completamente roto al destino.

Ya tengo añadida a la maleta para identificarla rápidamente cuando sale por la cinta de equipajes, una cinta identificativa y 2 lazos grandes con lunares. Además, llevo una tarjeta colgante con mis datos, útil en caso de pérdida.

Para no tener que andar cargando con el bolso por los aeropuertos, el año pasado hice un gran descubrimiento (CONSEJO) → Me compré en Parfois un bolso / mochila que se puede insertar en el tirador de la maleta de mano. Tiene una gran capacidad, con diversos bolsillos, y al llevarla sobre la maleta de mano, me ahorro de cargar con su peso a la espalda durante todas las horas que se pasan en los aeropuertos. Si no la tuviese ya, me la compraría de nuevo sin dudarlo.

Ya estamos listas para montar en el coche, rumbo al aeropuerto de Asturias. ¡¡¡Estoy ilusionadísimaaaa!!! Y… ¿Qué pasa? La primera en la frente… Tenía reservados y pagados los asientos en la salida de emergencia (asientos centrales) en el vuelo Madrid – La Habana ida y vuelta, por 15€ / persona cada vuelo. Cuando me entregan las tarjetas de embarque veo que los asientos no se corresponden y al decírselo a la chica me dice que ayer a las 12 de la noche cambió el modelo de avión a uno más pequeño y que han reasignado los asientos. La chica me dice que ella no puede hacer nada, habla con su encargado y me dice que supuestamente él está haciendo una nota a Iberia Barajas porque, en caso de que se pueda hacer algo, tiene que ser desde allí, ya que es desde donde sale el vuelo… Tengo un cabreo enorme porque no hay nada que me agobie más de viajar que tener que ir con las piernas dobladas… Por eso pago y con antelación, ¡porras!

Al viajar con Iberia no miran para nuestras maletas de mano ya que no hay restricción en su peso, aunque sí en sus medidas. Pero como digo ni las miran.

Al pasar el control de equipajes no nos hacen sacar los líquidos de las maletas ni nos los revisan, y es que llevamos la cantidad permitida, pero no en bolsitas transparentes separadas. Solo nos revisan el tema de baterías, móviles, etc. Además, aunque no tenía claro si nos pondrían algún inconveniente, llevaba en la maleta de mano un botiquín con varios blister, una pomada y gotas para la nariz, por el que tampoco me dijeron nada.

Nos piden el Visado de Cuba al darnos las tarjetas de embarque en Asturias y luego al embarcar en Madrid.

Al llegar a Madrid nos dirigimos a atención al cliente de Iberia donde nos explican que ha habido overbooking, que es algo legal, y que se han quedado 21 personas en tierra, por lo que el avión va lleno y no nos pueden hacer ningún cambio de asiento. Supuestamente la chica que nos atiende ha revisado a todos los pasajeros que en este nuevo avión van en salida de emergencia, y supuestamente todos tenían, como nosotras, pagadas dichas salidas… Así que se supone que tuvimos mala suerte y nos tenemos que aguantar… Menudo bajón… Tras poner sendas reclamaciones (Iberia nos devuelve el dinero el 20 de junio y, supongo que por error, nos devuelven 60€ en vez de los 30€ correspondientes solo a los asientos de la ida), nos dirigimos a la puerta de embarque donde los ánimos están bastante caldeados porque a mucha gente le han cambiado los asientos, separado de sus familiares, etc.

Por fin subimos al avión tras enseñar de nuevo el Visado de Cuba. El avión es un Airbus A330-200 que nos hace ir como sardinas en lata. Genial… Por lo menos la manta y la almohada que nos esperan en el asiento parecen de calidad. Tenemos cada uno nuestra propia pantalla donde hay una amplia colección de películas y series en español de España.

Preguntamos por el wifi, y nos dicen que son 4,95$ por 4 MB… ¿¿¿Es en serio??? Qué generosos…

Tardamos casi 1 hora en despegar pues tienen que reubicar a varios pasajeros (parejas y familias) a los que les han tocado asientos separados.

Al cabo de 1 hora de despegar, nos sirven la comida: pollo en salsa provenzal con verduras y arroz (cuya alternativa es pasta con verduras), cuscús, un trozo de bizcocho, pan con mantequilla, y una Fanta de limón (gratuita).

El espacio que tenemos para las piernas es mínimo, y más cuando el pasajero de delante reclina el asiento. (CONSEJO) Suerte que traía mi reposa – pies para vuelos que compré en Amazon, y que me salvó por lo menos la mitad del vuelo, permitiéndome tener los pies algo elevados.

Durante el vuelo nos entregan para rellenar solo 1 (por ser familia) “Declaración de aduanas” (azul), y 2 “Tarjeta internacional de embarque y desembarque” (blanca).

A la mitad del vuelo nos dan un zumo, que cuenta como merienda, y la cena no llega casi hasta la 1.30 de la mañana hora española: bocadillo de jamón y queso, yogur de fresa, mini Kit Kat y sobao.

Aterrizamos a las 21.10h (hora Cubana), con 30 minutos de retraso sobre la hora prevista. Justo antes de abrir las puertas avisan de que van a fumigar por orden del Gobierno de Cuba, y pasan echando un spray que nos hace toser a todos durante unos segundos.

Al bajar del avión llegamos al control de pasaportes, donde tenemos que esperar menos de 5 minutos. Nos sacan una foto y nos sellan el pasaporte y el visado. A continuación tenemos que pasar la maleta de mano por un nuevo control de equipajes.

Nos llama muchísimo la atención el uniforme de las chicas – policía (no tengo claro si son policías como tal o trabajadoras del aeropuerto). Llevan unas faldas mini mini súper ajustadas y unas medias de rejilla negras. (Descubriremos que ese es el uniforme oficial para muchas profesiones: camareras, recepcionistas, enfermeras…)

Trabajadoras del aeropuerto

Nos dirigimos a la recogida de equipaje. Hay solo 2 cintas, una procede del vuelo de Madrid y la otra de un vuelo de Panamá. Tras más de 40 minutos pasando siempre las mismas 3 maletas, vemos gente de nuestro vuelo que empieza a aparecer con sus maletas. Resulta que están saliendo de la cinta correspondiente al vuelo de Panamá.

Antes de salir a la zona donde se encuentran los familiares esperando, hay 2 filas: una por si se tiene algo para declarar y otra en la que no hay nada para declarar. Mucha gente por error se pone en la de “algo para declarar”, ya que da lugar a dudas. Por la de “nada para declarar” pasamos una última revisión del equipaje, en este caso del facturado, en el que comprueban que procede del vuelo de Madrid. Nos piden el papel que rellenamos en el avión de “Declaración de aduanas”. Las “Tarjeta internacional de embarque y desembarque” no nos las piden. No sabemos si nos habremos saltado algún paso o nos las pedirán a la vuelta. (Finalmente no nos las piden en ningún momento)

Por fin salimos a la zona donde esperan los familiares, más de 1 hora después de haber aterrizado. Allí está Alberto, esperando con un cartel con mi nombre. Siempre he tenido muchas ganas de que alguien vaya con mi nombre a buscarme a un aeropuerto, por lo que ya le había escrito para pedirle permiso para sacarle una foto, porque me hace mucha ilusión… jijiji.

Nos dirigimos hacia la salida del aeropuerto donde hay un montón de taxis. Alberto no tiene carnet de conducir por lo que durante la mayor parte del viaje tenemos chófer contratado y, cuando no, cogeremos un taxi. Alberto negocia con un taxi grande el pagar 25 CUC (en vez de los 35 CUC que nos pedía), y aunque el taxista acepta el precio, no nos dirige la palabra en todo el viaje ni nos ayuda con las maletas.

Llegamos por fin a la Casa de Raquel, en la Calle Refugio (vento69@nauta.cu, ventoraquel@gmail.com). Subimos las escaleras cargadas con el equipaje ayudadas por Alberto y por un inquilino de la casa (veremos que el tema de tener que subir escaleras va a ser recurrente en todas las casas). Nos impresiona un montón la altura de los techos, de más de 5 metros.

En nuestra habitación tenemos 1 cama matrimonial, 2 camas individuales, aire acondicionado y baño completo. Podemos disponer de un espacio en la nevera que se encuentra en el pasillo.

Alberto me había ofertado la posibilidad de cambiarme él los euros por CUC y yo le había pedido que me trajese billetes pequeños y medianos para luego ir metiéndolos en las distintas bolsitas que traigo preparadas. Me entrega el cambio al precio que está hoy en las Cadecas o casas de cambio (1€ = 1,18796 CUC): 1.800€ = 2.128,33 CUC + 240 CUP. Además, como favor, nos ha comprado 2 tarjetas de Etecsa de 1 hora cada una para usar el wifi (2 CUC).

Nos acostamos a las 24 horas (6 am en España), sin haber dormido nada desde que despegamos de Asturias.

GASTOS DEL DÍA:

– Taxi aeropuerto – Habana: 25
– Tarjetas wifi 1h x 2: 2
– Casa particular Raquel: 35

TOTAL – 62 CUC (≈ 56€)


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *