13. MAYA BAY Y ALREDEDORES

Miércoles 9 de noviembre:

Suena el despertador a las 7.50 horas. ¡¡Qué emocionante!! Hoy nos espera un día súper intenso. 

Tras desayunar, me rebozo en crema y me pongo la camiseta con protección para rayos ultravioleta y los shorts para bañarme, sino no podré aguantar 10 horas seguidas.

Nos dirigimos a la agencia de Koh Phi Phi excursiones (LINK Facebook). donde hemos quedado a las 9.10 horas.

Parte de la gente llega tarde porque han salido por la noche… Me parece un tanto irresponsable…

Nos dirigimos a los barcos. Tenemos 3 para esta excursión:

  • El nuestro, en el que van 5 parejas de distintas nacionalidades todos de habla hispana incluida nuestra guía que se llama Karen y viene con su pareja. Está hoy en su primer día de prácticas y es ¡¡¡súper maja!!!)
  • Uno lleno de alemanes.
  • Uno lleno de gente de habla hispana, solteros y con mucha energía.

¡¡¡Arranca la aventura!!! La primera parada es el Shark Point y aunque no tenemos la suerte de ver ningún tiburón, hacemos snorkel durante una media hora y vemos mogollón de peces muy chulos que nos rodean cuando se les tira comida.

Tras el baño nos entregan unos bocadillos de pollo un tanto escasos de contenido que más bien parecen un sándwich con un nugget en su interior, pero bueno… 

De aquí nos dirigimos hacia Bamboo Island donde tenemos que pagar los 400 THB por la entrada al Parque Nacional que abarca también la entrada para Maya Bay. Es simplemente espectacular, preciosa, con el agua cristalina y la arena blanca, sin palabras. 

El único problema es que hay unas cuantas medusas pero parece que ya les hemos perdido el miedo. Además estas se ven bien puesto que son marrones y de tamaño medio así que ahí vamos a bañarnos esquivando las medusas.

Vemos algún que otro pececillo y algún pepino de mar.

Tras 1 hora disfrutando de ese paraje sin igual (el que más me ha enamorado de Tailandia junto con nuestra siguiente parada), nos dirigimos a Mosquito Island. Desde hace unos meses está cerrada al público porque tanto turismo estaba estropeando todo el coral pero tenemos la maravillosa suerte de que nuestro capitán conoce al guarda que vigila la entrada a la isla y nos dejan acceder. 

El barco para un poco lejos de la orilla y hay que ir nadando, pero hay que tener muchísimo cuidado ya que está lleno de erizos de mar con pinchos muy largos y corales que arañan un montón. Son impresionantes las vistas al hacer snorkel, no tengo palabras, alucinante. Merece la pena, de verdad que ojalá tengáis la oportunidad de verlo porque a mí me ha parecido una pasada. No llegué a entrar en la arena porque lo más impresionante estaba debajo del agua, aparte de que el coral llega hasta la playa y es muy difícil nadar hasta allí sin lesionarte. 

Tras media hora disfrutando de este paraje espectacular nos dirigimos a Monkey Beach, una playa en la propia isla de Phi Phi. Tenemos una sensación ambivalente al respecto de esta parada ya que nos encantan los animales pero hay gente muy tonta que todavía no se entera de cómo van las cosas y llevan sus bolsas y se tiran en la playa y cuando los monos tratan de robárselo, les amenazan con palos y remos. Yo creo que debido a este motivo apenas vemos monos en la arena y sí algunos en las rocas.

Tras media hora volvemos al barco donde nos dan a cada uno una ración de «fried rice chicken» que está buenísimo pero después de tanto rato nadando necesitaríamos como mínimo 2 raciones por cabeza. Suerte que llevábamos unas galletas en la mochila porque sino podíamos haber muerto de inanición. 

Nos dirigimos a ver la Viking Cave que solo se puede ver desde el barco y no me resulta nada interesante.

De allí vamos a bañarnos a la Pileh Lagoon. Pese a que el sol ya no da en el agua y que hay demasiados barcos, es precioso y disfrutamos con el baño en un paraje encantador. 

Media hora después nos dirigimos a otro lugar de snorkel en el que se suelen ver tiburones y aunque no conseguimos ver ninguno, el snorkel en esta zona ¡¡es una pasada!! Hay gran cantidad de peces de distintos colores, erizos de mar… Veo hasta una sepia. Es impresionante ver los corales, los colores… ¡¡Me ha encantado muchísimo!!

Tras una media hora disfrutando de esta maravillosa experiencia (una de las mejores que he vivido en Tailandia), nos dirigimos a Maya Bay.

Por fin, después de tanto oír hablar de este sitio, me moría de ganas de conocerlo y tenía miedo de que me decepcionase pero aunque cuando llegamos está atardeciendo y está a reventar de barcas pese a ser por la tarde y yo pensar que no iba a haber casi nadie,

me parece un sitio mágico, espectacular. Es preciosa y me encanta bañarme en su agua súper caliente, viendo el paraje. Muy recomendable, de verdad, aunque haya mucha gente, una pasada.

Disfrutamos durante una media hora y nos montamos de nuevo en el barco para tratar de ver el atardecer pero aunque el sol se pone por otro lado, conseguimos ver unos colores preciosos en el cielo, reflejándose en el mar naranja.

Con la luna al fondo

Iniciamos la marcha y nos dirigimos hacia el lugar en el que vamos a ver el plancton. Entre que llegan los otros 2 barcos y no, los que vamos en mi barquita nos metemos todos juntos en el agua en plena noche ya y nos dirigimos hacia la que creemos que es la cueva donde veremos el plancton, pero en la arena al otro lado de la cueva solo descubrimos de repente un tailandés con una linterna debajo de un chubasquero que da bastante miedito, además de que no sabemos qué hay en la cueva.

Tailandés en una cueva en medio la nada

Sacamos alguna foto con flash para ver el fondo pero solo vemos algún árbol. Mola mucho la sensación de miedo que da. 

Cuando aparecen los otros compañeros descubrimos que la cueva del plancton no era la cueva en la que estábamos. Seguimos al guía Miguel (el que nos explicó ayer la excursión y que se suponía que iba a ir en nuestra barca para contarnos cosas pero al que apenas hemos visto) hasta un lugar pegado a las rocas donde vemos algo del plancton, aunque ya no sé si realmente lo he visto o me lo he imaginado, ya que hay muy poco. Pero bueno nos hemos reído muchísimo y merece la pena solo por lo bien que nos lo hemos pasado, todos muertos del miedo, en el agua del mar a oscuras, juntos unos con otros pegándonos patadas al nadar porque nadie se atrevía a separarse un poco del grupo…jajaja. Fue buenísimo, yo casi me ahogo de tanto tragar agua al reírme.

De aquí, y con mucha pena, nos dirigimos ya al puerto tras 10 horas de una maravillosa excursión y con un montón de gente muy maja con la que nos hemos reído un montón. Una experiencia súper recomendable y que ha enriquecido un montón estas ya de por sí maravillosas vacaciones. No tengo palabras… Es todo lo que esperaba y mucho más, el culmen perfecto para unas vacaciones de 10. 

Nos dirigimos al hotel para ducharnos, por fin, porque 10 horas con el pelo en el agua salada hace que me apetezca cortarlo. Cuál es nuestra sorpresa cuando al llegar vemos que no han hecho a la habitación ni han cambiado las toallas ni nada. Voy a quejarme a la recepción pero el chico no entiende nada de inglés y solo consigo con gestos que me dé un par de toallas limpias… Es cierto que a la hora de hacer la reserva ya ponía que en el hotel solo hablaban tailandés aunque no entiendo cómo se pueden dedicar al turismo sin entender ni una sola palabra de inglés, pero bueno… Pese a ésto, muy contenta puedo decir que no me he quemado nada puesto que me he echado crema tras cada baño y he permanecido todo el rato bajo el techo de la barca. ¡¡¡Prueba superada!!! 

Nos duchamos y nos dirigimos a cenar. El sitio nos acaba eligiendo a nosotros ya que empieza a llover a mares y vamos al primer lugar que encontramos que tiene buena pinta y unos banquitos atechados fuera. Cenamos para variar un poco, un «fried rice chicken», 2 «spring rolls» de pollo, y pollo rebozado, con una botella grande de agua por 140 THB. Yo creo que me ha cobrado de menos pero le repetí varias veces que quería pagárselo todo y aún así me mantuvo ese precio, así que nada, una cena súper rica por muy poco dinero.

Sigue lloviendo a mares por lo que no tenemos más remedio que entrar en un 7/11 a comprar un chubasquero. Me da muchísima rabia porque todos los días llevo el mío en la mochila pero como nunca nos pillaba la lluvia los 2 últimos días lo había sacado de la mochila. Basta que lo haya sacado para que nos caiga el diluvio universal. Pagamos 30 THB por cada uno y vamos de vuelta al hotel.

Recogemos la ropa que pusimos ayer a lavar. Toca pagar 264 THB aunque como dije es el precio que vimos en todos los sitios y es cierto que hemos lavado todas las toallas y eso pesa mucho.

Dejamos preparadas las maletas y a la cama, que mañana iniciamos el viaje de 3 días de vuelta a nuestra casa…

Resumen de Phi Phi Island:

  • Creo que merece muchísimo la pena aunque esté un poco masificado por el turismo y de noche parezca Ibiza. Hay unos paisajes espectaculares y solo para ir a hacer esta excursión de 10 horas, la verdad es que merece muchísimo la pena. Es lo que más me ha gustado de todo Tailandia, alucinante, una maravilla. Con 2 noches da de sobra y es una experiencia única. 
  • Eso sí, muchísimo calor y muchísima humedad, tanto que llevamos toda la ropa de la maleta húmeda. No conseguíamos que secase y de hecho se nos humedeció la que estaba seca.
  • Los precios más altos que en cualquier otro sitio pero lo normal al ser una isla, aunque nada exagerado si buscas un poquito.
  • El hotel que cogimos, pese a todo, yo creo que lo volveríamos a coger al estar a 1 minuto y medio caminando del muelle donde se coge el ferry. Eso sí, no me gustó su baño rollo tailandés ni el que no nos hicieran la habitación pero bueno, no es un problema muy grande.


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