Single Blog

  • Home
  • 1. EN BUSCA DE CASCADAS POR EL OCCIDENTE ASTURIANO – ERMITA DE LA REGALINA, RESERVA NATURAL PARCIAL DE BARAYO, PLAYA DE FREJULFE, VILLANUEVA DE OSCOS
  • Volver
  • 1. EN BUSCA DE CASCADAS POR EL OCCIDENTE ASTURIANO – ERMITA DE LA REGALINA, RESERVA NATURAL PARCIAL DE BARAYO, PLAYA DE FREJULFE, VILLANUEVA DE OSCOS

    MIÉRCOLES 17 DE NOVIEMBRE DE 2021

    ¡¡¡Mi mami y yo nos vamos de escapada!!! No lo hacíamos desde noviembre del 2019 que nos fuimos a Japón y, por ofertas del destino, a Budapest a los cuatro días de llegar de Japón, jaja. Esta vez nos vamos mucho más cerca, al occidente asturiano.

    Estuvimos a punto de hacer esta misma escapada hace unas semanas pero lo tuvimos que anular a última hora debido a que las previsiones climatológicas auguraban un diluvio universal. Por ese motivo no reservé el hotel hasta ayer mismo. Elegí el Hotel Oscos en Villanueva de Oscos por su ubicación, a solo 15 minutos en coche de nuestro destino principal del viaje, la Ruta del Silencio. No pertenece a Booking así que reservé por teléfono directamente. La noche en habitación doble nos sale por 45€, desayuno aparte (7€ u 8€ si es con embutido). 

    Antes de ponernos en marcha paso por el Mercadona para comprar provisiones para el picnic de mañana. La siempre socorrida empanada de setas y pollo es mi menú oficial cada vez que voy de ruta. La compro el día anterior a una aventura y el mismo día de la escapada está perfecta y crujiente. ¡Os la recomiendo!

    Salimos de Gijón en coche a las 10.10 horas. Nos acompaña un lluvioso día de noviembre. Esperemos que el clima mejore porque para hoy no daban lluvia…

    ERMITA DE LA REGALINA

    Llegamos a nuestro primer destino 50 minutos después. Vamos a visitar la Ermita de la Regalina. La ermita fue construida en 1931 a instancias del Padre Galo, que quería convertir el sitio en un lugar de peregrinación para honrar a la patrona de Cadavedo, la vírgen de Riégala, llamada cariñosamente «la Regalina».

    Tiene parking gratuito al lado de la propia ermita.

    En caso de que este estacionamiento estuviese lleno, cosa que me imagino que en verano será algo habitual, a 400 metros del parking oficial se encuentra el Hotel Restaurante Astur Regal, con parking propio, donde quizás si se consume algo luego se pueda dejar el coche allí puntualmente para visitar la ermita. Habría que preguntarles a ellos a ver cómo lo ven, claro está. 

    El paraje de la Regalina está ubicado sobre los acantilados de Punta de Cuerno. Con una altura de 80 metros sobre el nivel del mar, tiene unas vistas privilegiadas de casi 25 kilómetros de gran parte del paisaje protegido de la costa occidental asturiana. En la zona encontramos dos hórreos, uno de los cuales tuvo que desmontarse y desplazarse varios metros hacia dentro tras un deslizamiento de tierra que hacía temer por la precipitación de la construcción por el acantilado. La coqueta ermita pintada en blanco y azul (el azul es mi color favorito) pone la guinda al pastel, con unas preciosas vistas a los acantilados y a la playa de Cadaveco. En nuestra visita no la pillamos en su máximo esplendor porque el sol aún no ha decidido hacer acto de presencia y la falta de luz siempre da un toque triste y grisáceo.

    Playa de Cadaveco

    Es un lugar perfecto para una visita rápida (mi madre y yo estuvimos 25 minutos) o más lenta, eso ya depende de los planes de cada uno.

    RESERVA NATURAL PARCIAL DE BARAYO

    Nosotras nos ponemos en marcha de nuevo a las 11.25 horas rumbo a la Reserva Natural Parcial de Barayo. «El río Barayo forma en su desembocadura un espectacular estuario de alto valor natural y calidad paisajística. Tras el estuario, el cauce discurre por la antigua marisma para realizar en su último tramo un brusco giro al oeste, obligado por los cordones dunares de la trasplaya, donde se conservan en buen estado las dunas. Tras las dunas, el río forma meandros rodeados de juncales y cañaberales. A nivel europeo, la Reserva Natural Parcial Barayo se encuentra dentro de la Red Natural 2000 por estar declarada Zona Especial de Conservación (ZEC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA)«.

    Tardamos 25 minutos en llegar desde la ermita de la Regalina. Hay dos parkings para visitar la zona:

    Traigo ya elegido el primero desde casa porque nos permite bajar a la reserva por una zona y volver por la otra. Es un parking enorme y gratuito y, lo mejor de todo, solo estamos nosotras, ¡¡genial!!

    Parking de la playa – Sablera de Barayo

    Un cartel nos explica que podemos bajar a la playa por la izquierda a través de unas escaleras, o por la derecha a través de una senda más sencilla pero que nos llevará unos 30 minutos.

    Elegimos bajar por la derecha para ir en busca de nuestro primer objetivo de la ruta, la cascada del Pozo Fero. A las 11.55 horas iniciamos lo que yo pensé que sería un tranquilo paseo. Os dejo el trail de Wikiloc para que podáis acompañarnos en nuestros pasos. 

    Powered by Wikiloc

    El sendero empieza con una pista forestal de tierra. A 300 metros a mano izquierda tenemos un bonito mirador de la playa de Barayo con sus dunas y marismas. Tiene una pinta muy buena desde las alturas.

    Seguimos avanzando e ignoramos los distintos desvíos hacia la playa. Por ahora vamos siguiendo la señalización de la Senda Costa Naviega. Encuentro las indicaciones bastante escuetas, pero por suerte voy siguiendo mi mapa de Google Maps pasado a la app Maps.me, que me muestra muchísimo mejor los senderos que Google Maps, y rara vez he perdido el rumbo cuando Maps.me me guía. 

    ¡Me encanta cómo están los caminos en otoño! Y eso que no parece que por aquí haya llegado muy en profundidad, pero sí que hay bastante hojarasca por el suelo que cruje a cada paso.

    Nos salimos de la pista forestal para adentrarnos en un estrecho sendero de esos que yo llamo «de cabras» y que tanto me gustan. 

    El entorno es maravilloso ya que estamos en plena naturaleza, tenemos la senda entera para nosotras dos solas, con los rayos del sol bañándonos ocasionalmente con su luz. Poco más podemos pedir…

    El riachuelo nos acompaña por momentos a nuestra izquierda, y grandes zonas embarradas nos obligan a hacer virguerías para atravesarlas. Un cartel explicativo nos cuenta que: «nos encontramos en una parte distinta de la ruta, donde nos sumergimos en un bosque de ribera formado por el río Barayo. En su corto trayecto de 12 km, el río transcurre por un angosto valle encajado entre escarpadas laderas hasta que en el último tramo de su recorrido forma una amplia vega fluvial con algunas zonas cenagosas. Los suelos de estas vegas mantienen un elevado nivel freático durante todo el año lo que condiciona en gran medida la vegetación que puede desarrollarse en los mismos. En el río Barayo encontramos un lugar hermoso conocido como Pozo Fero, que genera una bonita cascada en una zona donde todavía se conservan las ruinas de un antiguo molino«. Parece que vamos por buen camino…

    Toca ascender ahora hasta llegar a un cercado con caballos y una casa tradicional asturiana donde el cartel indica que hemos encontrado los apartamentos del Cerro del Castán. El lugar no me puede gustar más para pasar una noche de retiro en la naturaleza. Todo el entorno es muy bonito con el cercado, los caballos, las vistas, el suelo hecho de hojas…

    Rodeamos la zona de los apartamentos y a unos cientos de metros acabo totalmente desubicada pues diría que estamos al lado de la cascada pero no conseguimos encontrarla. No hay señalización ninguna de la misma así que seguimos la señalización de la Senda Costa Naviega hasta que llegamos a su inicio y con ello a la carretera general…

    Obviamente no es por aquí por lo que desandamos camino hasta un cruce que antes ignoramos por falta de señalización. 

    Al poco de tomar el desvío de la izquierda nos encontramos con un antiguo molino medio derruido. Diría que vamos por buen camino porque algo había leído respecto a un molino que se encontraba cercano a la cascada. 

    Rodeamos la construcción por un estrecho sendero ubicado entre el río y el molino. No hemos visto ninguna señalización con respecto a la cascada ni al molino. 

    Vídeo grabado a la vuelta

    Cuando a las 13 horas por fin encontramos la cascada (una hora después de haber empezado) es como… ¡¡¡Oleeeeee, por fin!! Pensé que no la íbamos a encontrar… El lugar es idílico y lo tenemos entero para las dos solas. ¡¡¡Qué ilusión!!! Además no me esperaba una cascada tan bonita… Me esperaba más bien un pequeño salto de agua. ¡¡¡Me encanta!!! Encima el camino para llegar hasta aquí es precioso. ¡¡¡Qué ilusión haberla encontrado por fin!!! No las tenía yo todas conmigo para alcanzarla.

    Todas las fotos de las dos que veréis a lo largo de esta escapada de tres días las sacamos con mi palo de selfie + trípode (con mando a distancia) de Amazon, que descubrí en mi viaje al Gran Cañón del Colorado y que me enamoró desde el primer momento.

    Como no me gusta nada tener que andar cargando con el palo de selfie en la mano compré en AliExpress (LINK AliExpress) por 4,04€ una funda para guardar en principio linternas que yo uso para meter mi palo de selfie. Se puede colgar del cinturón o de la riñonera y el palo encaja a la perfección. ¡¡¡Me resulta muy muy útil!!! Os dejo el link de mis Productos imprescindibles a la hora de viajar por si les queréis echar un vistazo.

    Dedicamos media hora a contemplar el paraje y a sacar todas las fotos del mundo (adoro sacar fotos). Os diré que las vistas de la cascada son más bonitas desde la otra orilla del río, pero que el agua estaba congelada y casi dolían más los pies por la baja temperatura que por las piedras que me iba clavando, jajaja.

    ¡¡Me ha gustado muchísimo el sitio!! Y el que haya sido solo para nosotras dos le da muchos puntos extra.

    A las 13.30 horas iniciamos la vuelta pues aún nos queda mucho que visitar hoy y, viajando en noviembre, el sol juega en nuestra contra. 

    Desandamos camino más allá de los apartamentos del Cerro del Castán.

    Esta vez sí que vamos siguiendo las indicaciones para la playa de Barayo.  Cuando llegamos a la pista forestal de tierra, en este caso tomamos el sendero que va hacia abajo, el de la derecha; del parking hemos venido por el de la izquierda.

    Después de cruzar un puente sobre el río Barayo (coordenadas), nos adentramos en un bosque ribereño a través de un sendero muy estrecho, lleno de barro en mucho tramos y en medio de una naturaleza salvaje. ¡¡¡Me encanta!!! No nos hemos cruzado con nadie por aquí y da la sensación de que podríamos estar en cualquier lugar recóndito.

    Al salir de nuevo a una ancha pista forestal encontramos una tabla de surf clavada en la tierra que es la que marca el sendero de acceso a la playa. Sin mi mapa de Maps.me no hubiésemos llegado a nuestro destino porque la señalización es mínima y hay varias zonas por las que desviarse sin darse cuenta.

    La playa tiene una pinta buenísima con todo ese oleaje, las dunas y el cielo azul.

    Pero antes de deleitarnos con todo lo que nos rodea, vamos raudas y veloces siguiendo la orilla del mar hacia la derecha, ya que había leído que: «en la parte más oriental de la playa podemos acceder a una impresionante cueva (COORDENADASAASSS) con tres entradas sobre el acantilado y una galería ciega. Todas estas galerías se han ido tallando a lo largo del tiempo en el interior del macizo cuarcítico con la fuerza de la erosión del agua«. Sabía que solo se podían visitar en marea baja y que en nuestro caso nos había tocado el agua subiendo, pero no pude cuadrar la visita de otra forma dentro del viaje.

    Aunque en la foto superior parece que hay otra cueva en el margen derecho, la realidad es que es solo una pequeña grieta.

    Nos da tiempo a visitar las cuevas solo en parte, porque el agua ya está entrando, pero nos echamos unas buenas risas corriendo para esquivar las olas mientras grabamos lo que podemos como podemos. ¡Ha sido muy divertido! Ya volveremos en otra ocasión con la marea baja. 

    Cuando el agua ya no nos deja continuar dentro de las cuevas, nos dedicamos a recorrer la playa, que se ve tan salvaje y solitaria a excepción de una gran bandada de gaviotas. ¡La escena me parece de lo más atractiva!

    La idea era hacer la vuelta hasta el coche por una escaleras incrustadas a lo largo de la ladera de la montaña. El problema es que hemos llegado tarde por pocos minutos y el agua ya ha cubierto el acceso hasta ellas. Mecachissss…

    Escaleras en la ladera

    Continuamos rodeando la zona del río contando con encontrar un puente que nos conduzca a la otra orilla. ¡Error! Al estar en una zona de marismas todo lo que nos rodea es agua, cosa que descubrimos al llegar a un punto en el que no nos queda más remedio que dar marcha atrás. Os adjunto la foto que saqué a la vuelta para mostraros el punto en el que no nos quedó más remedio que dar la vuelta. Y nosotras que íbamos de lo más engañadas buscando tierra firme…

    En realidad toda la aventura hasta aquí me ha resultado de lo más divertida, excepto cuando tuvimos que desandar todo el camino porque el acceso a las escaleras nos quedó tragado por el mar, eso ya no tuvo tanta gracia…

    Qué pereza tener que retroceder todo lo que hemos caminado hasta llegar de nuevo a la tabla de surf. Lo que iba a ser un tranquilo paseo se ha convertido en una ruta en toda regla y nosotras sin habernos traído la comida. Suerte que por lo menos me traje una botella de agua…

    La vuelta hasta la tabla de surf se nos ha hecho un poco dura, pero es que teníamos la salida tan cerca y a la vez tan lejos, que eso siempre duele más.

    Llegamos al camino principal ubicado frente a la tabla de surf y empezamos a subir y a subir por la ladera. A mitad del ascenso me doy cuenta de que me he equivocado de camino y que nos toca desandar de nuevo. Mecachisss… La señalización por aquí es inexistente, os recomiendo que vayáis siguiendo en todo momento un mapa porque sino os puede pasar como a nosotras. Resulta que el camino que estábamos siguiendo nos conducía al segundo parking que tengo marcado en el mapa.

    Cuando por fin encontramos el sendero que buscábamos, no me extraña que nos lo hayamos pasado, sin ningún tipo de indicación, se trata de un estrechísimo sendero todo rodeado de maleza. Si no llega a ser por mi mapa de Wikiloc que me marcaba por donde habíamos venido, no sé si lo hubiésemos encontrado.

    Regresamos por donde hemos venido, cruzamos el puente, y luego ya tomamos la pista forestal de tierra hasta llegar al coche. Finalizamos la aventura a las 15.30 horas, 3 horas 35 minutos y casi 11 km después. Lo dicho, un tranquilo paseo, jajaja. 

    Estamos muertas de hambre porque no hemos comido nada desde nuestro desayuno de las 8 de la mañana, así que hacemos el picnic del día sentadas en uno de los dos bancos del parking de la playa de Barayo con unas vistas privilegiadas de la Reserva Natural Parcial, que tenemos entera para nosotras dos.

    ¡¡¡Ha sido una aventura genial!!! Aunque no contaba para nada con hacer la «kilometrada» que hemos hecho, he disfrutado de cada minuto: los otoñales senderos eran preciosos; las andanzas para encontrar la cascada y el paraje idílico en el que por fin la encontramos; luego en marcha hacia las dunas de Barayo, llegar a tiempo a las cuevas y echarnos unas buenas risas escapando de las olas; tratar de llegar a las escaleras en la roca pero no llegar por los pelos y hacernos un lío total tratando de encontrar una salida alternativa hasta tener que dar la vuelta por donde habíamos venido…

    A modo de COMENTARIOS Y CONSEJOS VARIOS, decir que:

    • Para el día de hoy no me hubiesen venido mal mis bastones de trekking, a los que soy muy aficionada. Los que yo tengo son los más básicos del Decathlon (LINK Decathlon). Los tengo desde el 2018, me costaron solo 4,99€ cada uno y me van de lujo.
    • Las botas de monte impermeables también hubiesen estado bien porque había muchísimo barro. Además siempre es mejor llevar los tobillos lo más sujetos posibles.
    • No hemos visto ninguna fuente.
    • La ruta está bastante mal señalizada y la cascada tiene una señalización nula. Por ello yo os recomiendo llevar descargado el mapa de Google Maps PASADO A LA APP Maps.me, que se puede ver offline (aún sin cobertura). Todos los puntos mencionados en el post están ya metidos en mi mapa personalizado de Google Maps (ver mapa). Os dejo las instrucciones de cómo pasar un mapa a otro: instrucciones.
    • Ha habido cobertura prácticamente todo el camino.
    • Nos hemos cruzado solo con 3 personas, lo que siempre da puntos extra a cualquier aventura.
    • Tardamos un total de 3 horas 40 minutos en hacer toda la ruta, caminando un total de 3 horas según Wikiloc y habiendo recorrido un total de 10,9 km.
    • Os dejo el link de la ruta en Wikiloc.
    Powered by Wikiloc

    PLAYA DE FREJULFE

    Arrancamos el coche a las 16.10 horas rumbo a la playa de Frejulfe, a donde llegamos tan solo 5 minutos después. La playa de Frejulfe, que abarca un total de 15 hectáreas, fue declarada Monumento Natural de Asturias en 2002.

    Hay dos parkings habilitados en la zona, en mi mapa señalizados como parking 1 y parking 2:

    • Parking 1: el acceso MÁS ATRACTIVO. Desde Soirana, de donde parte una carretera que termina encima de un acantilado, se disfruta de un mirador natural sobre la playa y cuenta con zona de aparcamiento. Desde éste se accede a la playa por una senda peatonal cómoda y dotada de barandillas.
    • Parking 2: el acceso MÁS FÁCIL a la playa se realiza desde la pequeña aldea de Frexulfe de la que parte una pequeña carretera que, en poco más de 500 metros, conduce directamente a la playa. Esta localización cuenta con acceso especial para personas con algún tipo de discapacidad física, además de plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida.

    Después de leer esta descripción yo me decanté claramente por el parking nº 1. Se trata de un estacionamiento enorme y gratuito, apto también para caravanas.

    A las 16.20 horas tomamos el sendero que nos conduce la playa. La idea era hacer una ruta circular para conocer la playa de Frejulfe tal y como nos muestra el panel indicativo, pero el mar y el sol juegan en nuestra contra.

    La pleamar hace que no podamos acceder más que unos metros a la playa antes de que olas gigantes se la vayan comiendo poco a poco. El sol de noviembre hace que vaya a anochecer en menos de dos horas y aún tenemos una hora en coche hasta el hotel, así que la visita en profundidad de la playa tendrá que quedar para otra ocasión. Nosotras nos contentamos y nos deleitamos con las vistas que hay desde el Mirador de Frejulfe con el sol iluminando el agua, y con lo poco que hemos podido recorrer de la playa antes de que las olas nos hiciesen correr como aguilillas para resguardarnos.

    Solo hemos podido hacer la mitad de los planes que tenía en mente para hoy, pero hemos disfrutado mucho de los que sí nos ha dado tiempo a hacer. Nos queda pendiente:

    • Completar la visita al Monumento Natural playa de Frejulfe.
    • La poza xxx
    • Viavélez.

    VILLANUEVA DE OSCOS

    A las 16.45 horas arrancamos el coche rumbo al hotel. Lo malo de viajar en noviembre es que el sol juega en nuestra contra y aún nos queda una hora de viaje hasta nuestro destino final. A mí no me gusta conducir y menos por zonas de montaña, así que prefiero llegar lo más de día posible.

    Para llegar al alojamiento, ubicado en Villanueva de Oscos, subimos por el Puerto de la Garganta. En su cima encontramos el mirador del mismo nombre, una ventana con preciosas vistas que llegan hasta la costa.

    Seguimos camino y pasamos por delante del desvío que mañana nos conducirá a la Ruta del Silencio así como por delante del parking de la Cascada de Morlongo, que también visitaremos estos días.

    Llegamos a Villanueva de Oscos a las 17.50 horas. El municipio está situado en la zona occidental de Asturias y se encuentra enmarcado dentro de la comarca de Los Oscos, comarca ésta designada Reserva de la Biosfera por la UNESCO junto a otros cuatro municipios asturianos y siete gallegos, formando la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Tierras de Burón.

    Cada año la Fundación Princesa de Asturias concede a un pueblo asturiano el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias (tiene como ámbito única y exclusivamente el Principado de Asturias), dentro de los Premios Princesa de Asturias. La concesión de este galardón implica una recompensa económica de unos 25.000 euros además de un aumento del turismo. Los Oscos, formados por los pueblos de San Martín de Oscos, Santa Eulalia de Oscos y Villanueva de Oscos, han sido además elegidos Pueblo Ejemp`lar de Asturias en 2016 argumentando que: «sus vecinos han sido capaces en las tres últimas décadas de articular un plan colectivo que combina equilibradamente tradición y modernidad, aunando la conservación de la naturaleza y el patrimonio cultural con el desarrollo económico basado en la ganadería y el turismo rural«.

    Tanto renombre será por algo… ¡Qué buena pinta!

    Aparcamos sin problema delante de nuestro alojamiento. Hay parking gratuito a lo largo de todo el pueblo. Aprovechando que aún hemos llegado con luz, decidimos visitar Villanueva de Oscos. Empezamos por cercanía por el Monasterio de Santa María de Villanueva. «El recinto está formado por el monasterio y una iglesia. La estructura se comenzó a erigir en el año 1182 por Fray Martín de Vega​ para los Benedictinos siendo más tarde usado por los cistercienses. Fue durante siglos el centro organizativo del espacio agrario y económico del occidente asturiano. En 1991 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Junto a él se celebra cada año el Via Crucis viviente, declarado Fiesta de Interés Turístico Regional».

    El edificio está vacío por dentro y solo queda su estructura. La visita me resulta de lo más curiosa.

    El pueblo es pequeñito pero de lo más coqueto. Tras recorrer por dentro el abandonado monasterio, callejeamos entre las casitas con techos de pizarra. Una luna casi llena y unas preciosas nubes de atardecer nos acompañan, ¡menudo día!

    Ayuntamiento

    Por fin hacemos el check in en el Hotel Oscos. El lugar es de lo más encantador. El matrimonio que lo regenta, José y Luz, son muy amables. Nos acompañan hasta nuestra habitación, la número 18, que es amplia, acogedora y perfecta para nuestra estancia aquí.

    Luego nos vemos en recepción donde nuestro hospedador nos hace una explicación a fondo de todo lo que ver a una media hora en coche a la redonda. Si algo bueno ha tenido la pandemia es que al impedirme viajar al extranjero me ha permitido conocer a fondo mi tierra, cosa que no había hecho hasta el momento. Por ello casi todos los lugares que me recomienda José por suerte ya los he visitado entre el año pasado y este (cascada del Cioyo, Taramundi, Pesoz y A Paicega, Ruta de la Seimeira, xxxx). Solo me queda pendiente la cascada de XxX, la más alta de Galicia, que no había metido en el planning de esta escapada y que me hace replantearme nuestro itinerario del último día.

    Además me explica con todo detalle la ruta que vamos a hacer mañana, que yo ya me traigo de lo más «masticada», pero José me descubre que hay una tercera cascada que yo no tenía fichada. ¡¡Qué bien!! Me dice que habría una cuarta pero que es difícil de encontrar y que no me recomienda ir en su busca. Mañana ya veremos lo que hacemos, jijij.

    José no solo nos explica todo eso sobre el papel sino que nos anima a enseñarnos la iglesia, cuyas llaves se guardan en el hotel por ser el edificio más cercano a la misma, y nos hace una pequeña visita guiada incluyendo la historia de la iglesia y del propio pueblo. Vaya majo es que este chico, ¡estoy flipando!

    Pese a que la chica que lleva la cocina del hotel no está los miércoles (hoy es miércoles), nuestros anfitriones se ofrecen amablemente a prepararnos algo para cenar. Aunque hay un bar abierto en el pueblo, dónde vamos a cenar mejor que en el saloncito del hotel con la chimenea puesta. Además hoy y mañana somos las únicas huéspedes y lo tenemos entero para mi madre y para mí. Tras consensuarlo con nosotras, nos preparan unas tortillas francesas de jamón york con huevos caseros y una ensalada de bonito y tomate de la zona. Todo está estupendo y con el chisporroteo de la chimenea de fondo hace que no podamos pedir más a la situación.

    Acordamos bajar a desayunar mañana a la 8.30 horas. He leído tan buenas críticas del desayuno que pese a que cuesta 7€ (8€ si es con embutido) no podría no probarlo. 

    GASTOS DEL DÍA:

    • Mercadona: 13,45€.
    • Hotel: 90€.
    • Cena: 20€
    • a mama no cobrar 2,65 del chocolate ni la casa del cafe

    TOTAL: 123,45€

    Todos los puntos visitados a lo largo de esta pequeña escapada están recogidos en este mapa de «Asturias variado»: ver mapa.

    Dejar un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.